Illescas cuenta con más de 3,5 millones de metros cuadrados de suelo comercializado y cerca de 1,5 millones de metros cuadrados de naves construidas
Toledo se consolida como polo logístico propio más allá de su proximidad a Madrid
Redacción Interempresas10/07/2026 La concentración de actividad en enclaves como Illescas, Numancia de la Sagra y Ontígola refuerza la capacidad de la provincia para atraer nuevas operaciones logísticas.
Toledo ha dejado de ocupar un papel secundario dentro del mercado logístico del centro peninsular. La provincia, especialmente el entorno de Illescas, se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales focos de crecimiento para operadores, promotores y compañías vinculadas a la cadena de suministro.
Esta evolución no responde únicamente a la disponibilidad de suelo. La creación de hubs consolidados, la concentración de operadores y la existencia de infraestructuras y servicios permiten absorber nuevas operaciones en entornos que ya cuentan con actividad logística.
Illescas es uno de los principales ejemplos de esta transformación. Según los datos difundidos sobre Plataforma Central Iberum, el enclave cuenta con más de 3,5 millones de metros cuadrados de suelo comercializado y cerca de 1,5 millones de metros cuadrados de naves construidas. Desde 2018, además, se han contratado 669.000 m² destinados al comercio electrónico.
De extensión de Madrid a polo logístico propio
Durante años, Toledo se interpretó principalmente como una extensión del mercado madrileño, favorecida por su proximidad a la capital y su conexión con los principales corredores de transporte. Sin embargo, el crecimiento de la actividad en Illescas, Numancia de la Sagra y Ontígola está configurando un polo logístico con identidad propia.
La llegada de grandes operadores y compañías industriales ha generado un efecto de concentración que, a su vez, atrae nuevos servicios, proveedores y proyectos vinculados a la cadena de suministro.
La consolidación de Plataforma Central Iberum explica buena parte de esta evolución. El entorno reúne actividades de logística, distribución, industria y comercio electrónico, lo que facilita la implantación de nuevas operaciones en una zona dotada de conexiones, servicios e infraestructuras.
La concentración de actividad gana peso en las decisiones de implantación
El crecimiento de Toledo refleja también un cambio en los criterios de localización logística. Junto con la ubicación y la disponibilidad de activos, las compañías valoran cada vez más la posibilidad de operar en entornos que concentren proveedores, servicios, infraestructuras y otros actores de la cadena de suministro.
Para Leandro Greblo, ‘country manager’ Iberia de Mountpark, “el crecimiento de Toledo demuestra que las compañías ya no buscan únicamente una nave o una ubicación concreta. Buscan entornos donde puedan crecer, conectar con otros actores de la cadena de suministro y desarrollar su actividad dentro de ecosistemas cada vez más completos”.
La concentración de nuevas implantaciones en estos enclaves sitúa así a Toledo no solo como alternativa al mercado madrileño, sino como uno de los polos que están impulsando el crecimiento logístico del centro peninsular.