OPINIÓN

“No todos los perros digieren igual, y ahí empieza la nutrición”

Nutrición canina en criadores: entender la fisiología para elegir mejor

Magali Martín, auxiliar técnico veterinario especializada en nutrición canina y felina01/05/2026

En nutrición canina solemos empezar por la comida: pienso, BARF, cocinado, porcentajes, marcas. Pero en cría, el error es ese. La pregunta correcta no es qué alimento es mejor, sino qué perro estoy criando. No existe un alimento perfecto para todos los tamaños, igual que no existe un único ritmo digestivo, un único metabolismo o una única tolerancia a la grasa. Un mini no “vive” dentro del mismo cuerpo que un gigante, y su fisiología tampoco se parece. Por eso, antes de elegir un alimento, un criador debería empezar por entender cómo funciona el perro por dentro.

Magali Martín, auxiliar técnico veterinario especializada en nutrición canina y felina
Magali Martín, auxiliar técnico veterinario especializada en nutrición canina y felina.

Saber qué perros estamos criando

El tamaño modifica la fisiología digestiva, el metabolismo, la tolerancia a los macronutrientes y el riesgo de ciertas patologías. Esto no es una opinión: es anatomía, fisiología y selección.

Hoy en día, la nutrición canina suele organizarse en tres grandes modelos:

  • Pienso: ultraprocesado, seco y muy denso.
  • Dietas crudas tipo BARF: altas en proteína y grasa.
  • Dietas cocinadas: más suaves, hidratadas y digestibles.

Pero ninguno de estos modelos se comporta igual en todos los tamaños. Los ejemplares mini, pequeños, medianos, grandes y gigantes no funcionan igual internamente.

Durante años se ha repetido que “todos los perros vienen del lobo”, pero esta frase ignora un hecho fundamental: los extremos de tamaño no existen en la naturaleza.

Cuando el ser humano modifica el tamaño de un animal, la escala interna cambia y la fisiología se adapta como puede. Esa desproporción afecta a la digestión, la tolerancia a la grasa y a la proteína, la necesidad real de carbohidratos y la estabilidad del tránsito.

¿Por qué esto es importante para la nutrición?

Como decíamos, la fisiología digestiva de un perro depende de cómo se ha llegado a ese tamaño, de cómo funcionan sus órganos y de cómo responde su metabolismo. 

La comida fresca —cruda o cocinada— se procesa con más facilidad. El pienso, por su sequedad y densidad, avanza más despacio y exige más trabajo digestivo. No hace falta entrar en tiempos exactos: basta con entender que los tamaños extremos son los más sensibles a la carga digestiva, y que la comida real siempre se adapta mejor a la fisiología.

Ejemplares del criadero De la Tribu Amazone
Ejemplares del criadero De la Tribu Amazone.

Cada tamaño tiene su propia fórmula

La fisiología digestiva cambia por completo según el tamaño, y por eso cada perro necesita una composición distinta. Los perros mini funcionan bien con fórmulas muy ligeras, donde la materia seca se mueve en torno a un 30–40% de proteína, 25–35% de grasa y 25–35% de carbohidratos fisiológicos, porque su tránsito es tan rápido que la grasa entra al intestino de golpe, necesitando estabilidad, no densidad. Los perros pequeños siguen siendo rápidos, pero algo más estables, y suelen manejar entre un 35–45% de proteína, 30–38% de grasa y 15–25% de carbohidratos, rangos que les permiten digerir sin sobrecarga.

En los perros medianos todo encaja: son los únicos que toleran densidad calórica sin problemas y pueden trabajar con proteínas más altas. En materia seca suelen manejar sobre un 40–60% de proteína, 35–45% de grasa y 10–20% de carbohidratos, pudiendo incluso prescindir de ellos si la dieta está bien formulada. A partir de los perros grandes, la digestión se vuelve más lenta y la fermentación aumenta. Necesitan moderación: 38–50% de proteína, 20–30% de grasa y 15–25% de carbohidratos fisiológicos, junto con suficiente fibra para evitar fermentaciones pesadas.

En los perros gigantes, todo ocurre a cámara lenta. La grasa alta les aplasta y la densidad calórica les perjudica. En materia seca suelen requerir en torno a un 35–45% de proteína, 15–25% de grasa y 25–35% de carbohidratos fisiológicos, porque necesitan volumen sin densidad y energía que no dependa de la grasa. Por eso, cada tamaño tiene una tolerancia distinta y necesita una fórmula distinta. 

La digestión cambia con el tamaño, y eso lo cambia todo

En un criadero, no todos los perros digieren igual.

Perros mini

Viven acelerados: estómago que se vacía rápido, tránsito corto y sensibilidad a cualquier exceso de grasa o densidad. Necesitan dietas suaves, hidratadas y fisiológicas.

Perros pequeños

Siguen siendo rápidos, pero algo más estables. Toleran mejor la grasa y la proteína, pero siguen necesitando digestibilidad.

Perros medianos

Son el punto de equilibrio. Toleran densidad calórica, proteína alta y grasa alta sin problemas. Son los más versátiles.

Perros grandes

La digestión se vuelve más lenta. Aumenta la fermentación. La grasa les pesa y la densidad excesiva puede favorecer distensión y malestar.

Perros gigantes

Todo ocurre a cámara lenta. La grasa alta les aplasta y la energía debe venir de fuentes suaves y bien toleradas. Necesitan volumen sin densidad.

El carbohidrato: el mito, la realidad y el tamaño

Pocas cosas se han explicado tan mal como los carbohidratos en la nutrición canina. Durante años se ha repetido que “inflaman”, “engordan” o que “el perro no los necesita”. Pero todo eso nace de una confusión enorme: confundir los carbohidratos fisiológicos con el almidón extrusionado del pienso. El arroz, la patata, el boniato o la calabaza no inflaman; son alimentos reales, hidratados y suaves que el intestino reconoce sin esfuerzo. 

Cada tamaño vive el carbohidrato de una manera distinta. Los perros mini lo necesitan para estabilizar la digestión y proteger el páncreas. Los pequeños lo toleran bien y les aporta equilibrio. Los medianos pueden prescindir de él porque manejan proteína y grasa altas sin desestabilizarse. En los grandes, ayuda a compensar una digestión más lenta que no tolera bien la grasa elevada, y en los gigantes, el carbohidrato suave es esencial para aportar energía sin recurrir a una carga lipídica que no pueden manejar.

Ejemplares del criadero De la Tribu Amazone
Ejemplares del criadero De la Tribu Amazone.

Cuando un criador entiende la fisiología: el ejemplo de Eva

Para comprender cómo se aplica todo esto en la vida real, basta con mirar el trabajo de algunos criadores que han decidido alimentar según la fisiología de su raza y no según la industria. Eva, criadora francesa y responsable del criadero De la Tribu Amazone (Les Costes Gozon, Francia), es un ejemplo perfecto. 

Tras años de experiencia en el mundo canino y una formación completa en comportamiento, cría y manejo, creó un criadero familiar y razonado de cane corso en Francia. Durante un tiempo también trabajó en un criadero de esta misma raza y bulldog francés. Su prioridad siempre ha sido el bienestar, la estabilidad emocional y la relación con el humano, y por eso mantiene un número reducido de adultos, que viven con ella como parte de la familia.

Eva alimenta a todos sus perros exclusivamente con dieta BARF. No es una decisión improvisada: lleva años haciéndolo, con conocimiento, con método y con resultados. Antes de crear su propio criadero, trabajó tanto en Francia como en España, donde se alimentaba de esta forma desde 2014. Durante años manejó hasta cuarenta reproductores, desde adultos hasta camadas completas, y todos fueron alimentados con comida real desde el destete. Esa experiencia práctica, sostenida en el tiempo, le permitió observar cómo respondía la raza, cómo evolucionaban los cachorros y cómo se mantenían los adultos.

Para confirmar que su modelo era sólido, realizó análisis sanguíneos a sus perros después de cuatro años de alimentación natural. Los resultados fueron claros: no había carencias. Ninguna. La fisiología estaba respetada, la digestión era estable y los perros mantenían una condición corporal y un estado de salud coherentes con lo que se espera de un cane corso bien criado.

El trabajo de Eva demuestra algo fundamental: cualquier modelo puede funcionar —BARF, cocinado o incluso un pienso de altísima calidad— siempre que esté bien formulado y sea compatible con la fisiología de la raza. No se trata de imponer un sistema, sino de entender qué necesita el perro que tenemos delante. Cuando la alimentación se adapta al tamaño, al ritmo digestivo y a la estructura del animal, los resultados hablan solos.

Conclusión

La elección entre BARF, cocinado o pienso no depende del tamaño, sino del manejo, la logística y la realidad de cada criador. Cada uno trabaja con condiciones distintas y elige el modelo que mejor encaja en su día a día. Pero, una vez elegido el sistema, lo que realmente importa es estudiar su composición y adaptarlo a la fisiología del perro que estamos criando. No se trata de cambiar de modelo según el tamaño, sino de ajustar la fórmula dentro del modelo que hemos decidido utilizar para que encaje con su ritmo digestivo, su estructura y su tolerancia real.

Como ya hemos visto, un mini no necesita lo mismo que un gigante, y un mediano no digiere como un pequeño. Ajustar proteína, grasa y carbohidratos según el tamaño es lo que garantiza estabilidad, digestibilidad y salud a largo plazo, independientemente del formato elegido. En pienso, esto implica revisar porcentajes, densidad y calidad de ingredientes. En comida casera —cruda o cocinada— implica adaptar la materia seca y los macronutrientes a la fisiología del tamaño que se cría. El modelo es el punto de partida; la fisiología es la guía.

Porque la nutrición no empieza en el saco ni en la receta. Empieza en la fisiología del perro.

Cuando un criador entiende eso, deja de buscar “el mejor alimento” como concepto universal y empieza a buscar la mejor fórmula dentro del modelo que ha elegido, con la calidad y la composición adecuada para el tipo de perro que está criando.

Ahí es donde la nutrición deja de ser una comparación de sistemas y se convierte en lo que siempre debió ser: una herramienta para criar perros sanos, estables y coherentes con su propia biología.

Magalí Martín es nutricionista especializada en alimentación canina, felina y de hurones domésticos, con experiencia en dietas crudas, cocinadas y comerciales. Formuladora de planes nutricionales para animales sanos o con patologías, trabaja con los estándares de la NRC, las referencias de Small Animal Clinical Nutrition y una amplia experiencia clínica y de campo.

Se formó como Auxiliar Técnico Veterinario (ATV) y trabajó en clínica, donde pudo observar de cerca las patologías digestivas y metabólicas más frecuentes y aprender directamente del trabajo diario con veterinarios. Esa experiencia práctica reforzó su enfoque actual: una nutrición basada en la fisiología, la digestibilidad real y la individualidad de cada animal.

Es miembro de la Raw Feeding Veterinary Society (RFVS) y ha continuado su formación junto a veterinarios internacionales especializados en nutrición. Atiende de forma presencial en Alicante y también online, acompañando a tutores y profesionales de España, Francia, Argentina, Chile, Perú, Portugal, Finlandia y Austria.

Su trabajo combina ciencia, sensibilidad y una visión clara: ayudar a comprender la alimentación para que cada tutor y cada profesional pueda tomar decisiones informadas y respetuosas con la biología del animal.

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Web: www.magalinutrianimal.com / www.magalinutritionanimale.fr

Tel: 601 43 93 96

Mail: magalinutripets@gmail.com

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