“El objetivo no es eliminar las chuches, sino integrarlas con criterio dentro de una nutrición consciente, donde cada alimento —también el premio— esté alineado con la biología del animal”
Chuches y snacks en perros y gatos: cuando el premio también es nutrición
Magali Martín, auxiliar técnico veterinario especializada en nutrición canina y felina31/08/2026 Las chuches y snacks forman parte de la rutina diaria de muchos perros y gatos. Se utilizan como refuerzo positivo en educación, como herramienta de vínculo y como gesto cotidiano de cuidado. En paralelo al crecimiento del mercado de alimentos naturales, también ha aumentado la oferta de snacks “funcionales”, “naturales”, “sin cereales” o “monoproteicos”. Sin embargo, que un producto se presente como premio no lo convierte en neutro desde el punto de vista nutricional. Cada chuche tiene una composición concreta y una forma de procesarse en el organismo, y esa interacción con la fisiología del animal es la que determina si su uso habitual es coherente con su salud.
Magali Martín, auxiliar técnico veterinario especializada en nutrición canina y felina.
Fundamentos nutricionales y digestivos de las chuches
Una chuche es, en esencia, un alimento concentrado en formato pequeño. Puede aportar proteínas, grasas, minerales y, en algunos casos, carbohidratos y fibra. La textura, el grado de procesamiento y la densidad energética influyen directamente en cómo se digiere. Los snacks muy secos y muy densos exigen más trabajo digestivo y pueden favorecer fermentaciones en animales sensibles, mientras que las chuches con grasas inestables o en exceso pueden sobrecargar el páncreas. En la práctica clínica se observa que muchos cambios en las heces, en el olor, en la presencia de gases o en la comodidad digestiva están relacionados con el tipo de snacks que se ofrecen de forma habitual, más que con el alimento principal.
Calidad y seguridad: qué mirar realmente en un snack
Nancy disfrutando de una oreja de conejo.
La calidad de una chuche no se define por su forma ni por su color, sino por la naturaleza de sus ingredientes y por el control del proceso. Los snacks elaborados a partir de carne, vísceras y pescado reconocibles suelen integrarse mejor en la fisiología digestiva que aquellos basados en harinas, subproductos poco definidos o mezclas de rellenos. La glicerina de origen vegetal puede utilizarse para mantener la textura, pero cuando su procedencia no está clara o se combina con materias primas de baja calidad, el riesgo de problemas de seguridad alimentaria aumenta. Las grasas deben ser estables y no presentar signos de oxidación, ya que la oxidación lipídica se asocia con malestar digestivo y procesos inflamatorios. En snacks que incluyen hueso, el equilibrio calcio: fósforo y la cantidad total de mineral son relevantes: un exceso de calcio endurece las heces y puede provocar estreñimiento, mientras que un fósforo elevado no es adecuado para animales con patología renal. La presencia de azúcares añadidos, colorantes y ciertos aditivos no aporta beneficios nutricionales y, en algunos casos, puede interferir en la tolerancia digestiva o cutánea.
Me gustan los snacks naturales; para mí, en animales sanos suelen ser la mejor elección. Pero es importante matizar que no todos los productos “naturales” son automáticamente seguros. Los huesos recreativos, por ejemplo, no son snacks, aunque a menudo se confunden con ellos. Cuando se ofrecen con demasiada frecuencia o durante demasiado tiempo, pueden generar un aporte excesivo de calcio, heces muy duras y desgaste dental. Otros snacks, como los hígados deshidratados, requieren especial atención: son muy altos en vitamina A y en cobre, entre otros nutrientes, y conviene no abusar de ellos, especialmente si el animal ya sigue una dieta natural equilibrada y completa.
Riesgos que se observan en la práctica clínica
En consulta, los efectos de los snacks de baja calidad se manifiestan de forma muy concreta: heces blandas o demasiado duras, gases, vómitos puntuales tras ciertos premios, cambios en el olor de las heces, picores o irritaciones cutáneas que coinciden con la introducción de nuevas chuches. En animales predispuestos, las grasas inestables o en exceso pueden desencadenar episodios de pancreatitis, especialmente cuando se combinan con otros factores de riesgo.
La literatura recoge además casos de síndrome de Fanconi adquirido asociados al consumo prolongado de ciertos snacks de pollo deshidratado importados sin control y, especialmente, a glicerina contaminada. No se trata de un problema inherente a los productos deshidratados, sino a la falta de trazabilidad y a procesos de fabricación deficientes. Es una tubulopatía renal poco frecuente, pero su existencia recuerda que la calidad del origen y del proceso es un elemento de seguridad, no solo de preferencia. Aunque en España no se han publicado estudios específicos, el síndrome de Fanconi adquirido asociado a snacks tipo ‘jerky’ es un fenómeno documentado en Europa (Nybroe et al., 2022). Dado que los productos implicados en otros países también se comercializan en España, el riesgo es aplicable a nuestro entorno.
Introducción ordenada y rotación de chuches
Oreo (Francia) masticando un hueso prensado.
Un aspecto clave para interpretar la tolerancia a las chuches es la forma en que se introducen. Cuando se ofrecen varias chuches nuevas el mismo día, resulta imposible saber cuál ha provocado un cambio en las heces, un malestar digestivo o una reacción cutánea. La fisiología no permite atribuir efectos a un único ingrediente si se modifican varias variables a la vez. Por eso, igual que ocurre con la alimentación, la recomendación es introducir una novedad cada vez y observar la respuesta durante varios días antes de añadir otra. La rotación de snacks puede ser positiva para ampliar el abanico de ingredientes y evitar monotonía, pero debe hacerse de forma ordenada para poder evaluar la tolerancia real del animal.
Cómo integrar las chuches en la dieta sin desequilibrarla
Las chuches forman parte de la relación diaria con el animal, pero su aporte energético debe mantenerse dentro de límites razonables. En general, se recomienda que no superen el diez por ciento de las calorías diarias, de modo que no desplacen nutrientes esenciales ni favorezcan el sobrepeso. Su función principal es complementar, no sustituir. Pueden utilizarse como herramienta de educación, como refuerzo en situaciones concretas o como parte del enriquecimiento ambiental, siempre teniendo en cuenta la digestibilidad individual. Cuando una chuche no sienta bien, el cuerpo lo comunica: cambios en la consistencia de las heces, aumento de gases, mal olor, picores, variaciones en la energía o vómitos ocasionales tras su consumo son señales que conviene escuchar y relacionar con el tipo de snack ofrecido.
En gatos, el equilibrio nutricional es más sensible a los cambios. Cuando se reduce el alimento principal para incluir premios, la adecuación de la dieta depende de la composición del snack y de las necesidades del gato. En animales castrados o de interior, esta sustitución puede comprometer la ingesta de proteína y grasa si el premio no aporta esos nutrientes. Por eso, en gatos es especialmente importante analizar tanto su alimento como los snacks que reciben, para asegurarse de que el conjunto de la dieta sigue siendo completo y equilibrado.
Conclusión
Variedad de chuches caseras deshidratadas listas para su conservación.
Los snacks y chuches no son un elemento menor en la nutrición de perros y gatos. Aunque su tamaño sea pequeño, su impacto puede ser significativo cuando se utilizan a diario. Elegir productos con ingredientes claros, buena trazabilidad y composición coherente, introducir las novedades de forma ordenada y respetar el equilibrio energético permite que el premio siga siendo un gesto positivo sin comprometer la salud digestiva ni metabólica. El objetivo no es eliminar las chuches, sino integrarlas con criterio dentro de una nutrición consciente, donde cada alimento —también el premio— esté alineado con la biología del animal.
Referencias:
- Sandri et al., 2017 Raw meat based diet influences faecal microbiome, https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28245817.
- Nybroe, S., Bjørnvad, C.R., Hansen, C.F.H., Andersen, T.S.L., & Kieler, I.N. (2022). Outcome of Acquired Fanconi Syndrome Associated with Ingestion of Jerky Treats in 30 Dogs. Animals, 12(22), 3192, https://doi.org/10.3390/ani12223192.
- Feeding treats to your dog, cat, https://wsava.org/Global-Guidelines/Global-Nutrition-Guidelines.
Magalí Martín es nutricionista especializada en alimentación canina, felina y de hurones domésticos, con experiencia en dietas crudas, cocinadas y comerciales. Formuladora de planes nutricionales para animales sanos o con patologías, trabaja con los estándares de la NRC, las referencias de Small Animal Clinical Nutrition y una amplia experiencia clínica y de campo.
Se formó como Auxiliar Técnico Veterinario (ATV) y trabajó en clínica, donde pudo observar de cerca las patologías digestivas, dermatológicas y metabólicas más frecuentes, aprendiendo directamente del trabajo diario con veterinarios. Esa experiencia práctica reforzó su enfoque actual: una nutrición basada en la fisiología, la digestibilidad real y la individualidad de cada animal. Es miembro de la Raw Feeding Veterinary Society (RFVS) y ha continuado su formación junto a veterinarios internacionales especializados en nutrición. Atiende de forma presencial en Alicante y también online, acompañando a tutores y profesionales a nivel internacional.
Su trabajo combina ciencia, sensibilidad clínica y una visión clara: ayudar a comprender la alimentación para que cada tutor y cada profesional pueda tomar decisiones informadas y respetuosas con la biología del animal.
Es autora del libro 'Descifrar la alimentación en pienso para perros y gatos”' una guía práctica para entender la composición, el proceso de fabricación y la calidad real de los alimentos comerciales.
“Que un producto se presente como premio no lo convierte en neutro desde el punto de vista nutricional”
“La calidad de una chuche no se define por su forma ni por su color, sino por la naturaleza de sus ingredientes y por el control del proceso”
“Los snacks y chuches no son un elemento menor en la nutrición de perros y gatos: aunque su tamaño sea pequeño, su impacto puede ser significativo cuando se utilizan a diario”
“Introducir una novedad cada vez y observar la respuesta durante varios días permite evaluar realmente la tolerancia del animal”