Entrevista a Borja Amillano, presidente de Asoma
Periodista especializado en ventanas, vidrio y protección solar · Interempresas Media
28/10/2026
Las nuevas exigencias normativas en construcción y sostenibilidad están otorgando un nuevo protagonismo a las ventanas de madera. Sus cualidades estéticas y de eficiencia las han devuelto al centro de las preferencias de prescriptores y usuarios. En la siguiente entrevista, Borja Amillano, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Ventanas de Madera (Asoma) nos explica en qué momento se encuentra este sector y cuáles son sus expectativas de cara al futuro.
La ventana de madera ha ido ganando protagonismo en los últimos años gracias a su evolución técnica y a la creciente preocupación por la sostenibilidad. ¿Cómo definiría la situación actual del sector de la ventana de madera en España? ¿Cuáles son sus principales fortalezas y qué aspectos cree que aún limitan su crecimiento?
La situación del sector es positiva. Aunque la ventana de madera continúa representando una cuota menor respecto a otros materiales, estamos observando un crecimiento sostenido del interés por parte de arquitectos, prescriptores, promotores y clientes finales que buscan edificios más eficientes, saludables y respetuosos con el medio ambiente.
Existe un cambio de tendencia muy claro. Durante muchos años la madera quedó asociada a una imagen del pasado, cuando la realidad es que hoy representa exactamente lo contrario: es uno de los materiales más avanzados y preparados para responder a los retos de la construcción del futuro.
Las ventanas de madera actuales incorporan procesos industriales altamente tecnificados, tratamientos protectores de última generación, acabados extremadamente duraderos y herrajes de altas prestaciones. Esto permite ofrecer un producto con unas prestaciones térmicas, acústicas y mecánicas sobresalientes, además de un nivel estético difícilmente igualable.
Su principal fortaleza es precisamente esa combinación de rendimiento técnico, sostenibilidad y valor arquitectónico. La madera almacena carbono durante toda la vida útil del edificio, es un recurso renovable cuando procede de una gestión forestal responsable y requiere mucha menos energía para su transformación.
Quizá el principal obstáculo sigue siendo el desconocimiento. Persisten ideas heredadas de hace varias décadas relacionadas con el mantenimiento o la durabilidad que ya no responden a la realidad de las ventanas fabricadas actualmente. Uno de nuestros principales objetivos como asociación es precisamente contribuir a actualizar esa percepción.
La descarbonización de la edificación, la economía circular y las nuevas exigencias en eficiencia energética están marcando la evolución del sector. ¿Considera que este nuevo escenario supone una oportunidad para la ventana de madera? ¿Qué ventajas competitivas ofrece este material frente a otras soluciones?
Sin ninguna duda. Creemos que la transición hacia una construcción baja en carbono convierte a la madera en uno de los materiales estratégicos para los próximos años.
Europa está impulsando edificios cada vez más eficientes energéticamente, con menor huella de carbono y mayor circularidad. La madera responde de forma natural a todos estos objetivos.
Desde el punto de vista ambiental presenta ventajas muy difíciles de igualar. Durante su crecimiento captura CO₂ atmosférico y lo mantiene almacenado durante toda la vida útil del edificio. Además, procede de un recurso renovable cuya gestión sostenible contribuye al mantenimiento de nuestros bosques y al desarrollo económico del medio rural, reduciendo los riesgos de incendios forestales.
Pero no hablamos únicamente de sostenibilidad. La ventana de madera ofrece un extraordinario aislamiento térmico gracias a la propia naturaleza del material, lo que contribuye a reducir la demanda energética de los edificios. También proporciona un excelente comportamiento acústico, una enorme estabilidad dimensional cuando está correctamente fabricada y un nivel de confort muy apreciado por los usuarios.
Además, desde un punto de vista arquitectónico, la madera aporta una calidez y una calidad visual que ningún otro material puede reproducir de forma auténtica.
Por todo ello estamos convencidos de que la ventana de madera va a desempeñar un papel cada vez más importante tanto en obra nueva como, especialmente, en rehabilitación energética.
Desde Asoma están trabajando en cuestiones relacionadas con la actualización normativa y la defensa del valor de la madera como material constructivo. ¿Cuáles son hoy los principales retos regulatorios y de mercado a los que se enfrenta el sector y qué papel está desempeñando la asociación para afrontarlos?
Uno de los principales retos consiste en que las normativas y políticas públicas valoren no solo la eficiencia energética de los productos, sino también su impacto ambiental durante todo su ciclo de vida.
La construcción está evolucionando hacia criterios donde la huella de carbono incorporada será cada vez más relevante, y ahí la madera dispone de una ventaja objetiva respaldada por numerosos estudios científicos.
Desde Asoma trabajamos para que estas ventajas sean reconocidas en la normativa, colaborando con administraciones, organismos técnicos y otras entidades del sector.
También desarrollamos una importante labor de divulgación para trasladar información rigurosa tanto a arquitectos como a administraciones y consumidores, desmontando falsas creencias que siguen existiendo sobre la madera.
Igualmente, defendemos los intereses de los fabricantes españoles, impulsando la calidad, la innovación, la formación técnica y la promoción del uso de la ventana de madera en todos aquellos ámbitos donde pueda aportar un valor diferencial.
A pesar de los avances tecnológicos, todavía persisten ciertos mitos sobre la ventana de madera relacionados con el mantenimiento, la durabilidad o sus prestaciones. ¿Qué mensaje trasladaría a arquitectos, prescriptores y usuarios para desmontar estas ideas y poner en valor las capacidades actuales de este tipo de cerramientos?
El principal mensaje es muy sencillo: quien sigue pensando en las ventanas de madera de hace cuarenta años desconoce completamente cómo se fabrican las ventanas de madera actuales.
Hoy hablamos de productos industrializados con elevados estándares de calidad, fabricados mediante procesos altamente tecnificados y protegidos mediante tratamientos y acabados que ofrecen una resistencia extraordinaria frente a la intemperie.
El mantenimiento ya no tiene nada que ver con el que muchos recuerdan. La evolución de los acabados, lasures y sistemas de protección ha supuesto un salto enorme durante las últimas décadas. Ahora mismo, se reduce a una simple hidratación del material y ofrece una durabilidad casi infinita.
Además, la madera presenta una ventaja única: es un material vivo que puede restaurarse, repararse y mantenerse durante generaciones. Mientras otros materiales, cuando llegan al final de su vida útil, normalmente requieren su sustitución completa, una ventana de madera puede recuperarse conservando prácticamente todas sus prestaciones.
No debemos olvidar tampoco que muchas ventanas de madera instaladas hace más de cien años continúan funcionando perfectamente en edificios históricos de toda Europa. Eso constituye probablemente la mejor demostración de su extraordinaria durabilidad.
En definitiva, la ventana de madera no solo ofrece un excelente comportamiento técnico, sino que aporta valor arquitectónico, confort, sostenibilidad y una vida útil excepcional.
Veteco volverá a convertirse en el principal punto de encuentro para el sector de la ventana, la fachada y la protección solar. ¿Qué expectativas tiene Asoma ante esta edición y qué importancia tiene la feria para seguir impulsando la presencia de la ventana de madera entre los profesionales de la construcción?
Veteco se ha consolidado como el gran punto de encuentro para todos los profesionales del sector del cerramiento, la fachada y la protección solar. Es una feria de referencia que permite conocer de primera mano las últimas innovaciones, tendencias tecnológicas, cambios normativos y soluciones constructivas que marcarán la evolución del mercado en los próximos años.
Desde Asoma consideramos que este tipo de encuentros son fundamentales porque favorecen el intercambio de conocimiento entre fabricantes, arquitectos, prescriptores, distribuidores y empresas auxiliares, impulsando la innovación y el desarrollo del sector en su conjunto. Además, contribuyen a acercar al público profesional las soluciones más avanzadas disponibles actualmente y a generar un espacio de diálogo sobre los retos que afronta la edificación.
Estamos convencidos de que la construcción del futuro pasa por edificios cada vez más eficientes, sostenibles y de mayor calidad, y ferias como Veteco desempeñan un papel esencial para difundir ese conocimiento y acelerar la incorporación de nuevas soluciones constructivas. En ese contexto, la ventana de madera tiene mucho que aportar gracias a sus excelentes prestaciones técnicas, su contribución a la descarbonización y su capacidad para responder a las crecientes exigencias de eficiencia energética y sostenibilidad que demanda el mercado.
Por ello, desde Asoma apoyamos iniciativas como Veteco, que ayudan a dar visibilidad al conjunto del sector y fomentan un entorno de colaboración e innovación del que se benefician tanto los fabricantes como todos los profesionales implicados en la construcción.
Mirando al medio plazo, ¿qué objetivos se ha marcado Asoma para consolidar el crecimiento de la ventana de madera en España? ¿Qué iniciativas considera prioritarias para aumentar su presencia en la edificación de obra nueva y, especialmente, en el mercado de la rehabilitación?
Nuestro objetivo es claro: conseguir que la ventana de madera ocupe el lugar que realmente le corresponde dentro de la construcción sostenible. Para ello trabajamos en varios frentes.
El primero consiste en seguir divulgando conocimiento técnico y acercando la realidad de la ventana de madera a arquitectos, prescriptores, administraciones públicas y consumidores. Aún existe un importante desconocimiento sobre las prestaciones y durabilidad que ofrecen las ventanas actuales y creemos que una mayor información permitirá que sean consideradas en más proyectos.
Otro de nuestros objetivos es apoyar a los fabricantes españoles, que en su inmensa mayoría son pequeñas y medianas empresas altamente especializadas. Nos encontramos en un contexto en el que la legislación europea y nacional es cada vez más exigente, con nuevos reglamentos, requisitos ambientales, documentación técnica y obligaciones administrativas. Desde Asoma trabajamos para acompañar a las empresas en esta adaptación, facilitando la interpretación de la normativa y defendiendo que la carga burocrática no termine restando competitividad a un sector formado principalmente por pymes.
Al mismo tiempo, seguimos impulsando la innovación y la mejora continua de nuestros fabricantes, reforzando la calidad como principal elemento diferenciador.
La ventana de madera es un producto claramente orientado a un segmento de alta calidad. Su fabricación combina procesos industriales avanzados con un elevado nivel de especialización y un importante trabajo al detalle sobre un material noble y natural. Esa dedicación permite obtener un producto con unas prestaciones técnicas excepcionales, una gran durabilidad, un acabado único y un gran valor añadido. No competimos por precio, sino por calidad, prestaciones, sostenibilidad y vida útil.
Creemos además que la rehabilitación energética representa una enorme oportunidad para nuestro sector. España cuenta con uno de los parques edificatorios más envejecidos de Europa y la sustitución de ventanas es una de las actuaciones con mayor capacidad para mejorar la eficiencia energética, el confort y la reducción de emisiones.
Estamos convencidos de que, conforme aumente el conocimiento sobre las verdaderas capacidades de la ventana de madera y las políticas públicas incorporen criterios que valoren no solo el coste inicial sino también el ciclo de vida de los materiales, veremos una presencia cada vez mayor de la madera tanto en rehabilitación como en obra nueva.
Porque la ventana de madera no es únicamente una elección estética o tradicional; es una solución premium, técnicamente excelente, ambientalmente responsable y plenamente alineada con el modelo de construcción que Europa demanda para las próximas décadas.























