El documento ‘Riesgos asociados a la construcción con madera en edificación’ aborda cuestiones como la seguridad estructural, la durabilidad y el cumplimiento de las exigencias prestacionales
Un informe del Clúster de la Edificación sitúa la gestión de la humedad como principal riesgo en la construcción con madera
La construcción con madera no implica un mayor nivel de riesgo que otros sistemas estructurales, aunque sí requiere un conocimiento técnico específico y una gestión rigurosa desde la fase de proyecto hasta el mantenimiento del edificio. Esta es una de las conclusiones del informe elaborado por el Grupo de Trabajo de Construcción con Madera del Clúster de la Edificación, que examina de forma pormenorizada los principales factores de riesgo asociados a este material.
El documento, titulado ‘Riesgos asociados a la construcción con madera en edificación’, aborda cuestiones relacionadas con la seguridad estructural, la durabilidad y el cumplimiento de las exigencias prestacionales. Según señala Santiago Parras, coordinador del grupo y gerente de la Asociación de Empresas de Control de Calidad y Control Técnico Independientes, el riesgo no depende del material de forma aislada, sino de su adecuada gestión, del diseño y del control técnico aplicado en cada fase del proceso constructivo.
En los últimos años, la madera estructural ha registrado un crecimiento progresivo en España, especialmente vinculada a procesos de construcción industrializada y a la búsqueda de soluciones con menor huella de carbono. Hace una década, su presencia en la edificación residencial era testimonial; en la actualidad representa en torno al 2–3% de la vivienda de nueva construcción. Este incremento no responde a una sustitución generalizada de sistemas como el hormigón, sino a una diversificación de soluciones en determinados contextos técnicos.
El informe destaca que la ligereza del material, su capacidad de prefabricación en entornos controlados y la rapidez de montaje favorecen su integración en modelos industrializados. No obstante, insiste en que cada proyecto debe analizarse de acuerdo con su marco normativo y con las condiciones específicas de diseño y ejecución.
En relación con los riesgos, el documento identifica la humedad como el factor más determinante a largo plazo. Aunque el incendio suele concentrar la atención pública, el análisis técnico sitúa la gestión higrotérmica como el principal desafío para garantizar la durabilidad de las estructuras de madera. Contenidos de humedad superiores al 18–22% pueden propiciar la aparición de hongos e insectos xilófagos, con la consiguiente afección a las propiedades mecánicas del material.
Por ello, se subraya la necesidad de incorporar estrategias de control desde el proyecto, extremar la vigilancia durante la ejecución y mantener un seguimiento adecuado a lo largo de la vida útil del edificio.
El informe advierte de que filtraciones no detectadas, fenómenos de condensación o deficiencias en la ventilación pueden comprometer la durabilidad si no se resuelven correctamente mediante detalles constructivos precisos y una supervisión técnica adecuada.
El comportamiento frente al fuego constituye otro de los ejes analizados, en un contexto marcado por la próxima modificación del Código Técnico de la Edificación, que prevé reforzar los requisitos de protección contra incendios, con especial atención a las envolventes y a los edificios de mayor altura. El documento señala que la evaluación no debe centrarse exclusivamente en el material estructural, sino en el sistema constructivo completo, incluyendo fachadas, revestimientos, compartimentación y medidas de protección activa y pasiva. La madera estructural, según se indica, presenta un comportamiento frente al fuego conocido y susceptible de cálculo, siempre que el diseño y la justificación técnica se ajusten a la normativa vigente.
Más allá de la dimensión estructural, el informe aborda otros aspectos que inciden en el comportamiento global del edificio. Entre ellos figuran las prestaciones acústicas, especialmente en bajas frecuencias, la gestión de la madera vista desde el punto de vista estético y los condicionantes específicos del diseño y cálculo estructural. Se recuerda que el Código Técnico de la Edificación establece exigencias prestacionales equivalentes con independencia del material empleado.
El Grupo de Trabajo que ha elaborado el documento está integrado por Ingeniería Valladares, ASEFA, la Asociación de Empresas de Control de Calidad y Control Técnico Independientes, Cesefor, Bureau Veritas y SGS, con el apoyo de la Axencia Galega da Industria Forestal. La conclusión del informe apunta a que la consolidación de la madera como sistema constructivo pasa por reforzar la formación especializada, garantizar el control técnico independiente y adoptar una visión integral del edificio. Bajo estas condiciones, el material podría incrementar progresivamente su presencia en el mercado de la edificación.




















