La certificación de sostenibilidad PEFC, “un elemento clave en las futuras ayudas forestales en Andalucía”
Estas ayudas, dirigidas a titulares privados de terrenos forestales, reconocen el papel clave de los montes en la lucha contra el cambio climático, la conservación de la biodiversidad, la protección del suelo y del agua y la prestación de servicios ecosistémicos fundamentales para la sociedad. En un contexto marcado por el aumento del riesgo de incendios y los efectos del cambio climático, la gestión forestal sostenible se consolida como una herramienta esencial para garantizar la estabilidad y el futuro de los ecosistemas forestales andaluces.
Las bases reguladoras se estructuran en dos líneas de ayuda complementarias.
Por un lado, una línea destinada a inversiones forestales para la prevención de daños por incendios forestales, orientada a reducir la vulnerabilidad de los montes frente al fuego y a reforzar su capacidad de resistencia.
Por otro, una línea de actuaciones selvícolas con objetivos ambientales, centrada en mejorar la estructura, diversidad y resiliencia de las masas forestales y favorecer su adaptación al cambio climático, incluyendo repoblaciones, desbroces, tratamientos selvícolas, apoyo a la regeneración natural, cortas sanitarias o la redacción y revisión de instrumentos de ordenación forestal.
En ambas líneas, las ayudas se conceden en régimen de concurrencia competitiva, con una puntuación máxima total de 100 puntos, y pueden alcanzar hasta el 100% de la inversión subvencionable con un límite de 2.500 euros por hectárea. En este marco, la certificación forestal se mantiene como un criterio de valoración clave para el acceso a las ayudas, aportando en la línea de ayudas de actuaciones selvícolas con objetivos ambientales hasta 25 puntos en el caso de fincas de más de 400 hectáreas y hasta 20 puntos en fincas de menor superficie.
Junto a la certificación, las bases reguladoras contemplan otros criterios de priorización, como la ubicación de la finca en la Red Natura 2000 (hasta 25 puntos), su inclusión en parques naturales (hasta 5 puntos), la localización en municipios con riesgo de despoblación (entre 5 y 10 puntos), la existencia de instrumentos de ordenación forestal aprobados (hasta 20 puntos en fincas de menor tamaño), la presencia en áreas de conservación de especies protegidas (hasta 15 puntos) o la suscripción de convenios con la administración ambiental. En conjunto, este sistema de valoración refuerza la importancia de la planificación y la gestión activa, situando a la certificación forestal como uno de los elementos con mayor capacidad para mejorar la posición de las solicitudes en el proceso competitivo y reconociendo el compromiso de los propietarios forestales con una gestión planificada, responsable y verificable.
La certificación forestal sostenible PEFC cuenta con una base sólida en Andalucía, con 298.492 hectáreas certificadas, 186.846 de ellas privadas, gestionadas por 266 propietarios forestales. Esta priorización reconoce el esfuerzo de quienes ya gestionan sus montes de forma sostenible certificada y señala la certificación como una vía de interés para otros propietarios que deseen mejorar su gestión y su acceso a las ayudas públicas.
Con estas nuevas bases reguladoras de las ayudas, Andalucía avanza en la implementación de políticas públicas que ponen en valor la gestión forestal sostenible, refuerzan la prevención frente a los incendios forestales y reconocen el papel de los propietarios forestales como gestores activos del territorio y proveedores de servicios ecosistémicos, en línea con los principios promovidos por la certificación forestal PEFC.
Las bases reguladoras de estas ayudas fueron publicadas en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (Boja nº 240, de 15 de diciembre de 2025). La convocatoria concreta, en la que se establecerán los plazos y el presupuesto disponible, se publicará próximamente por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente.



















