"El objetivo es dejar de considerar una caja o un palé usado como un residuo, para verlo como una fuente de materia prima"
Entrevista a Michaël Cibois, Commercial director en Gamma Wopla
Periodista especializada en la producción de aceite de oliva y logística · Interempresas Media
20/10/2026
El embalaje/packaging logístico suele tener una vida corta. ¿Es más ecológico y rentable usar materiales que se reciclen fácilmente que apostar por otros que se pueden reutilizar más, pero son menos reciclables? ¿O están en conflicto ambas?
Es necesario distinguir entre el embalaje de un solo uso y el embalaje logístico reutilizable. Una caja, un palé o un contenedor bien diseñado puede realizar un gran número de ciclos antes de llegar al final de su vida útil.
En nuestra opinión, reutilización y reciclaje no son enfoques opuestos, sino complementarios. La prioridad es diseñar un embalaje robusto, adaptado a múltiples usos. Posteriormente, cuando se daña o llega al final de su vida útil, debe poder reciclarse e integrarse de nuevo en la fabricación de nuevos productos.
No obstante, el análisis debe realizarse siempre desde una perspectiva de ciclo de vida completo. Un embalaje reutilizable solo es realmente pertinente si alcanza un número suficiente de rotaciones y si la logística de retorno está bien organizada. Por tanto, no existe una solución única: la mejor opción depende del producto, la frecuencia de uso, las distancias de transporte, la tasa de retorno y la vida útil real del embalaje.
En este sentido, Gamma-Wopla y Smart-Flow desarrollan soluciones como cajas, palets y contenedores reutilizables y reciclables, diseñados para optimizar los ciclos logísticos y reducir el impacto ambiental global.
¿Cómo resuelven necesidades de la mercancía que resultan contradictorias desde el punto de vista del packaging? Por ejemplo, la fruta necesita protección, pero también poder respirar.
En el caso de frutas y verduras, la caja debe ofrecer una protección mecánica eficaz durante el transporte y la manipulación, al mismo tiempo que garantiza una ventilación adecuada. Para ello, se puede trabajar sobre el número, la forma y la ubicación de las perforaciones, reforzando simultáneamente las zonas sometidas a impacto y carga.
La solución adecuada no consiste en optimizar una única variable, sino en diseñar un embalaje adaptado al conjunto del flujo logístico y al producto que debe proteger. Las pruebas en condiciones reales siguen siendo imprescindibles para validar este equilibrio.
Gamma-Wopla y Smart-Flow aportan valor mediante el desarrollo de cajas ventiladas y contenedores específicos adecuados para los sistemas de paletización, diseñados para proteger el producto, favorecer la circulación del aire y optimizar la eficiencia logística.
¿Cómo influye la capacidad de hacerse cargo de los residuos en la elección de un material u otro para el embalaje y el packaging?
Por ello, siempre que la aplicación lo permite, se priorizan embalajes fabricados principalmente con una sola familia de material. Una estructura demasiado compleja o la combinación de materiales difíciles de separar puede limitar de forma importante las posibilidades de reciclaje.
Sin embargo, la gestión de residuos no depende únicamente del material, sino también de la organización del sistema: recogida de embalajes dañados, clasificación, retorno, triturado y reutilización de la materia prima en nuevos productos.
El objetivo es dejar de considerar una caja o un palé usado como un residuo, para verlo como una fuente de materia prima. Esta lógica de economía circular se está convirtiendo en un criterio clave en la toma de decisiones de nuestros clientes.
En este contexto, Gamma-Wopla y Smart-Flow proponen embalajes reutilizables y reciclables como palets de plástico, cajas retornables y contenedores industriales, diseñados para facilitar su recogida, su reutilización y su reincorporación en el ciclo logístico.
¿La sensorería que no puede modificar las condiciones en las que está almacenado el producto tiene la propiedad de registrar, pero hasta qué punto modifica la operativa?
Puede registrar variaciones de temperatura, impactos, niveles de humedad, duración de un trayecto o las distintas etapas por las que ha pasado una mercancía. Estos datos permiten verificar el cumplimiento de las condiciones acordadas, identificar el origen de posibles incidencias y determinar en qué punto de la cadena logística se ha producido una alteración.
De este modo, el sensor transforma el embalaje en algo más que un soporte físico: lo convierte en una fuente de información. Sin embargo, su valor real no está en la cantidad de datos que genera, sino en la capacidad de la empresa para convertir esos datos en decisiones operativas concretas y mejoras reales.
Gamma-Wopla y Smart-Flow integran este enfoque en soluciones de embalaje inteligente, compatibles con sistemas de seguimiento y trazabilidad, aplicados a palets, contenedores, cajas reutilizables y flujos logísticos conectados.





























