La formación, clave para cerrar la brecha entre la ambición y la adopción de la IA
Las empresas logísticas consideran la inteligencia artificial una prioridad para mejorar la eficiencia y la experiencia del cliente, pero su implantación sigue avanzando más despacio de lo esperado. Así lo revela el estudio ‘Impacto de las Operaciones Inteligentes’, de Zebra Technologies y Oxford Economics, que señala la formación de los trabajadores y el liderazgo organizativo como elementos imprescindibles para convertir la transformación digital en resultados reales.
La inteligencia artificial se ha consolidado como una de las principales apuestas del sector logístico para optimizar las operaciones y responder a las crecientes exigencias del comercio electrónico. Sin embargo, la falta de capacitación y de estrategias de adopción continúa dificultando que muchas organizaciones transformen esa ambición en mejoras tangibles.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio ‘Impacto de las Operaciones Inteligentes’, elaborado por Zebra Technologies en colaboración con Oxford Economics. Según el informe, el 48 % de los responsables del sector prevé utilizar la IA para aumentar la eficiencia operativa, mientras que un 34 % espera mejorar la experiencia del cliente. No obstante, un 62 % reconoce que resulta urgente optimizar las operaciones de reparto y las actividades desarrolladas sobre el terreno, ámbitos donde los avances todavía son limitados.
Para Phil Sambrook, director de Estrategia para Transporte y Logística de Zebra Technologies en EMEA, el verdadero reto consiste en capacitar a las personas que trabajan en primera línea. “Cerrar esta brecha representa una oportunidad para que los líderes del sector logístico refuercen el papel de los trabajadores en primera línea, donde, en muchas ocasiones, se gana o se pierde la confianza del cliente en cada interacción”, señala.
La adopción de la IA requiere cultura organizativa, liderazgo y capacitación
El estudio pone de manifiesto que la implantación de la inteligencia artificial no depende únicamente de incorporar nuevas tecnologías, sino también de preparar a las organizaciones para utilizarlas de forma eficaz.
En este sentido, Sambrook insiste en que la transformación debe estar acompañada de un cambio cultural, del compromiso de la dirección y de inversiones específicas en formación. “Implantar IA supone mucho más que una actualización tecnológica. Requiere cambios en la cultura de la organización y recursos de formación que garanticen su adopción y el éxito de la iniciativa”, afirma.
Esta necesidad resulta especialmente relevante en un contexto en el que los trabajadores de almacenes, centros logísticos y reparto comienzan a utilizar dispositivos equipados con inteligencia artificial integrada, capaces de interpretar información procedente de escáneres, cámaras, sensores y sistemas RFID para ofrecer asistencia en tiempo real durante el desarrollo de sus tareas.
La formación permitirá que estos profesionales aprovechen plenamente las nuevas capacidades tecnológicas y evolucionen hacia funciones de mayor valor añadido, reduciendo la carga de tareas repetitivas y mejorando su productividad.
La IA en el edge transforma las operaciones de almacén y reparto
El informe también analiza cómo la inteligencia artificial integrada en los dispositivos (edge AI) está modificando las operaciones logísticas.
Entre las aplicaciones ya disponibles destacan la inspección automática mediante visión artificial de paquetes y cintas transportadoras, la detección de daños o etiquetas ausentes, la captura simultánea de múltiples códigos de barras con un único escaneo y el uso de realidad aumentada para asistir a los operarios durante la preparación de pedidos.
En la última milla, la IA permite automatizar la prueba fotográfica de entrega mediante sistemas que validan imágenes, leen códigos de barras y anonimizar datos personales en una única operación. Según Zebra, en los clientes donde esta tecnología ya se ha implantado, el tiempo necesario para completar la prueba de entrega se ha reducido un 55 %, mientras que los costes derivados de reclamaciones han disminuido entre un 10 % y un 30 %.
“Al delegar en la IA integrada en el dispositivo las tareas que requieren un mayor consumo de recursos, los trabajos en almacenes y reparto dejan de ser tan repetitivos para convertirse en funciones de mayor valor”, explica Sambrook. “Esto mejora la productividad y ayuda a que los empleados se sientan más valorados por sus responsables y más comprometidos con el trabajo que realizan para los clientes”.





























