Cuando la robótica colaborativa y la robótica móvil se encuentran: el efecto multiplicador que acelera las fábricas
Jordi Pelegrí, Country Manager de Teradyne Robotics España y Portugal
25/06/2026
Dos focos de innovación han revolucionado el tablero de juego de la robótica en la última década: los robots industriales colaborativos y la robótica industrial móvil. Según datos de la Federación Internacional de Robótica, en 2024 se instalaron 64.542 cobots en todo el mundo (un 12% más que en el año anterior), mientras que se vendieron 102.900 (+ 14%) robots de servicio para transporte y logística.
Las prestaciones de ambos tipos de robots otorgan a los fabricantes una poderosa capacidad de reacción y flexibilidad ante los vaivenes de la demanda, los cambios de formato en la línea de producción o la escasez de mano de obra. Eso explica su auge.
Pero ¿qué ocurre cuando cobots y robots móviles van de la mano?
Fruto de la implantación en la industria de Teradyne Robotics, sus dos compañías Mobile Industrial Robots (MiR) y Universal Robots acumulan casos de uso de esta simbiosis ágil, multitarea y transformadora. Las empresas ya pueden basarse en ellos para decidir sus próximos pasos en automatización.
Si algo tienen en común la robótica colaborativa y la robótica móvil es su capacidad para adaptarse a entornos productivos cambiantes y complejos. Cambiantes por el dinamismo de la demanda y las nuevas tendencias de consumo, que obligan a fabricar productos más variados y personalizados en lotes más cortos. Y complejos porque la mayoría de las líneas ya no tienen que repetir una y otra vez el mismo formato para fabricar un inmenso volumen de piezas –en cuyo caso la robótica tradicional sigue siendo una opción idónea–, sino que deben estar preparadas para el cambio constante. Todo responsable de planta sabe que cambiar de herramienta o de formato manualmente acarrea un riesgo notable de interrupciones en fábrica. Eso merma la productividad y comporta un coste económico.
Ante esto, los robots colaborativos son compactos, fáciles de mover y seguros para integrarse sin cambios en el diseño de planta ni costosas barreras de protección. La facilidad con la que se pueden reconfigurar permite adaptar un mismo equipo a nuevos productos, programas o herramientas. Lo pueden hacer los operarios de una plantilla sin tener que recurrir a expertos.
En una línea parecida, los robots móviles autónomos (AMR) se desplazan por la planta sin raíles ni guías físicas, adaptándose en tiempo real a los cambios del entorno. A diferencia de los sistemas tradicionales, no requieren rediseñar las instalaciones ni colocar marcas en el suelo: aprenden el espacio y actualizan su mapa de navegación de forma autónoma. Pueden colaborar con personas en los mismos pasillos y zonas de trabajo con seguridad, y redistribuirse entre tareas o áreas según las necesidades de producción o logística sin intervención especializada.
Se trata de que el material adecuado llegue al sitio correcto en el momento preciso. Por eso los AMR son herramientas para estabilizar los flujos y evitar los tiempos de inactividad.
Bien, ahora unamos la robótica colaborativa y la móvil.
En Teradyne Robotics hemos apostado por plataformas abiertas en las que terceros desarrolladores pueden plasmar su talento y conocimiento técnico para crear aplicaciones basadas en nuestros robots. Pero ¿qué ocurre cuando el partner de Universal Robots es su empresa hermana MiR, y viceversa? Sus beneficios se multiplican como en una caja de resonancia.
El MC250 es una muestra de ello. Al ser un cobot montado sobre una plataforma móvil, puede ampliar el área de actuación del robot en vez de limitarse a una zona en concreto. Lo estamos integrando en procesos de alimentación de varias máquinas a la vez o en tareas intralogísticas como el picking o la reposición de suministros. La lógica es que, si las piezas no van al robot, el robot va a las piezas y las transporta al punto indicado para que el flujo de producción no se interrumpa.
Otra solución certificada en la que ambos equipos cooperan es el MC600. Gracias a su intercambiador de funciones rápido e inteligente, puede ponerse en funcionamiento en cuestión de minutos aunque su supervisor no tenga conocimientos de programación. Algunas de sus aplicaciones habituales son la alimentación de máquinas 24/7, la entrega de material en la estación de trabajo o la reposición de suministros para agilizar la operativa en las fábricas.
La automatización extiende sus beneficios cuando no se limita a una estación de trabajo, sino que se aplica a todo un ecosistema de producción, provocando que los engranajes de la fábrica funcionen de forma más fluida. La robótica móvil colaborativa se enfoca en lo que ocurre entre una estación y la siguiente: el traslado de materiales, el abastecimiento de piezas, las operaciones de final de línea… En definitiva, la continuidad del flujo para evitar las microparadas e ineficiencias.




























