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En el contexto geopolítico actual, la experiencia internacional desempeña un papel central

Bloqueo del estrecho de Ormuz: el desvío de cargamentos, un riesgo creciente para las empresas en las rutas comerciales

Dora Triki, profesora en gestión internacional, ESCE International Business School, Anna Dimitrova, profesora en relaciones internacionales, ESSCA School of Management y Manon Meschi, profesora asistente en gestión internacional, ESSCA School of Management

01/06/2026
El bloqueo del estrecho de Ormuz plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad de las cadenas logísticas mundiales. ¿Cómo ha evolucionado el riesgo de desvío de cargamentos que pesa sobre las empresas? ¿Y qué soluciones les permiten limitar los peligros sin renunciar a su desarrollo internacional?
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El mundo contiene la respiración ante el bloqueo del estrecho de Ormuz. El control de esta ruta marítima en el golfo Pérsico, una de las más estratégicas para el comercio internacional, se ha convertido en uno de los principales desafíos de la guerra en Oriente Medio, tras los ataques estadounidenses e israelíes lanzados contra Irán desde el 28 de febrero de 2026.

Desde la piratería marítima hasta los robos en las rutas comerciales, el desvío de cargamentos es una práctica antigua. Se basa principalmente en el uso de la fuerza o la amenaza para apoderarse de vehículos, buques y sus mercancías. Sin embargo, considerar el desvío de cargamentos como un riesgo tradicional sería engañoso, pues este fenómeno ha evolucionado profundamente en los últimos años, tanto en sus formas como en su magnitud. Hasta el punto de que ahora se encuentra en el núcleo de las vulnerabilidades estructurales de la logística mundial.

Una creciente sofisticación de los criminales

Se utilizan métodos cada vez más sofisticados y organizados para robar mercancías, ya sean alimentos o aparatos electrónicos. Las estratagemas van desde el robo clásico de productos en su lugar de almacenamiento (camiones, áreas de descanso o almacenes) hasta la suplantación de identidad, por ejemplo cuando los criminales se hacen pasar por conductores legítimos. Los robos también pueden realizarse mediante la explotación de tecnologías: acceso fraudulento a sistemas de información o uso de rastreadores GPS disimulados en la mercancía.

Así, el desvío de cargamentos ya no se basa únicamente en la coerción física, sino también en el dominio de la información y de los flujos logísticos, como pone de manifiesto la Transported Asset Protection Association (TAPA), una asociación profesional que reúne a especialistas en seguridad de cadenas de suministro. Las empresas exportadoras se encuentran especialmente expuestas a este riesgo. Entre marzo y abril de 2026, el Cargo Crime Monitor de la TAPA registró 546 casos de desvío de cargamentos en 25 países, lo que representa pérdidas de 10 millones de euros en un solo mes.

Perturbaciones comerciales

La intensificación de los desvíos no puede disociarse del contexto geopolítico actual. Los conflictos armados, las guerras civiles, las sanciones económicas y las rivalidades regionales contribuyen a una reconfiguración permanente de las rutas comerciales. Para evitar ciertas zonas de riesgo, las empresas y los armadores redirigen sus flujos hacia rutas alternativas y centros intermedios, a veces menos seguros.

Este efecto fue particularmente visible a partir de 2023, cuando los rebeldes hutíes de Yemen atacaron buques mercantes en el mar Rojo. Esto llevó a varios grandes transportistas marítimos a suspender o desviar sus portacontenedores, perturbando duraderamente los intercambios comerciales.

Esta tendencia continúa actualmente en el golfo Pérsico. Pero el bloqueo del estrecho de Ormuz también revela una profunda transformación en la naturaleza del riesgo. En efecto, el desvío de cargamentos tiende a convertirse en un riesgo geopolítico híbrido, en el que la pérdida de mercancías puede resultar tanto del debilitamiento de las cadenas logísticas como de confiscaciones estatales o de actos criminales.

El robo de cargamentos se considera así uno de los «nuevos riesgos mayores» en la logística internacional. Como subrayó un responsable del asegurador Allianz, el aumento de estos incidentes constituye ahora un tema recurrente en los intercambios de la compañía con las empresas.

Nadie está a salvo

Contrariamente a una idea preconcebida, el desvío de cargamentos no se limita a los países emergentes o en desarrollo. También constituye una preocupación creciente en las economías desarrolladas. Este fenómeno fue ilustrado en abril por el robo de un cargamento de 12 toneladas de barritas KitKat entre Italia y Polonia. Este incidente demuestra que incluso los productos de gran consumo pueden ser objetivo durante su transporte, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas logísticas, incluso en contextos considerados seguros.

Se han observado aumentos significativos de robos en América del Norte y en Europa, especialmente en Alemania, Francia, Suecia, Italia y el Reino Unido, este último calificado a veces como «principal exportador de bienes robados» debido a su mercado de consumo saturado y a controles de exportación relativamente débiles.

América del Sur también afectada

En América Latina, el fenómeno adquiere una dimensión aún mayor. La segurización de las rutas logísticas resulta especialmente compleja debido a la extensión de los territorios, la calidad variable de las infraestructuras, los elevados niveles de corrupción y los medios limitados de las fuerzas del orden, tal como describe la International Union of Marine Insurance. Las pérdidas se estiman en aproximadamente 5.500 millones de dólares (más de 4.700 millones de euros) al año.

Todos estos datos demuestran una normalización del riesgo de desvío de cargamentos, que se vuelve global y que ya no está necesariamente vinculado a entornos institucionalmente débiles.

Un riesgo que las empresas deben integrar

Para reducir su vulnerabilidad, las empresas exportadoras pueden apoyarse en varias soluciones. En primer lugar, deben integrar este riesgo en su estrategia global. Esto implica cartografiar los itinerarios, identificar las zonas sensibles, jerarquizar los cargamentos según su valor y definir las responsabilidades en caso de incidente. También deben reforzar la selección y el control de sus socios logísticos mediante auditorías periódicas, verificación de las cadenas de subcontratación y de la identidad real de los intermediarios.

A continuación, las tecnologías digitales constituyen una palanca central de prevención. La empresa británica Aon, especializada en gestión de riesgos, sugiere utilizar la geolocalización en tiempo real, múltiples sensores, alertas en caso de desviación de itinerario y la trazabilidad documental digital. Algunas empresas también integran una gestión dinámica de los itinerarios que les permite diversificar las rutas para evitar las que se han vuelto muy arriesgadas, y aceptar puntualmente sobrecostes logísticos para reducir el riesgo.

Por último, los seguros representan un medio importante para limitar el impacto financiero de los robos. Más allá de estas herramientas, las competencias internas de las empresas son esenciales. Permiten anticipar mejor el riesgo de desvío y adaptarse más rápidamente a su evolución.

Estrategias que deben repensarse

En nuestro estudio reciente realizado sobre 3.240 pymes exportadoras francesas, mostramos que el riesgo de desvío de cargamentos no frena necesariamente el desarrollo internacional de estas empresas. Al contrario, puede impulsar a las pymes a repensar su estrategia de internacionalización y a explotar nuevos mercados de exportación. El objetivo es por tanto doble: compensar las pérdidas potenciales en los mercados afectados y diversificar sus salidas, con el fin de reducir su dependencia de determinados flujos comerciales.

En el contexto geopolítico actual, la experiencia internacional desempeña un papel central. Las empresas que ya han evolucionado en entornos marcados por riesgos económicos, jurídicos y políticos variados están generalmente mejor preparadas. Esta diversidad de experiencias les permite adquirir progresivamente una mejor comprensión de los riesgos y reforzar su capacidad de adaptación. Aunque los desvíos de cargamentos representan un riesgo en fuerte alza, no impiden que las empresas avancen en el ámbito internacional. La experiencia y el aprendizaje siguen siendo factores clave de resiliencia.

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