"Es verdad que integrar sistemas añade cierta complejidad técnica, pero también hace que los errores sean más controlables y visibles"
Entrevista a Peter Bolea, General manager de Mapex
Periodista especializada en la producción de aceite de oliva y logística · Interempresas Media
11/05/2026
El software es un elemento integrador de distintas tecnologías, pero si no se integra bien en la operativa añade más caos. Una estructura clara y ordenada permite que la automatización suceda de manera fluida y adaptable en tiempo real. Entramos en detalle con Peter Bolea, General manager de Mapex.
¿Hasta qué punto la operativa de un almacén depende del software y qué ocurre cuando el sistema falla o pierde conectividad?
Dicho esto, en entornos industriales no puedes permitirte depender al 100% de un único sistema. Si hay una incidencia o un problema de conectividad, la continuidad suele estar garantizada por la propia infraestructura del cliente, que ya está preparada para este tipo de situaciones.
Además, dentro de ese mismo enfoque, también cubrimos otros procesos de logística interna, como la gestión de movimientos de material, recepciones o control de stock en planta, siempre con el objetivo de mantener la operativa conectada y bajo control en tiempo real.
¿Qué decisiones dentro de la operativa siguen fuera del alcance del software y por qué?
Con la incorporación de asistentes de IA, además, puede ayudar a detectar desviaciones o llamar la atención sobre situaciones que quizá pasarían desapercibidas, lo que aporta un nivel extra de apoyo.
En esos casos, el sistema ayuda aportando información fiable, pero la decisión final sigue siendo de las personas.
¿La integración de distintos sistemas mejora la eficiencia o introduce más complejidad y puntos de fallo en la operativa?
Cuando no hay integración, es bastante habitual que se siga trabajando con datos que se introducen a mano, Excel o incluso depender de llamadas o correos entre departamentos. Y eso, al final, puede generar errores de transcripción, diferencias en los datos o falta de trazabilidad.
Es verdad que integrar sistemas añade cierta complejidad técnica, pero también hace que los errores sean más controlables y visibles. En la práctica, cuando está bien hecho, el beneficio compensa ese esfuerzo.
¿Hasta qué punto la inversión continua en software (actualizaciones, cambios de sistema, nuevas capas tecnológicas) aporta valor real frente al coste operativo que genera?
Por ejemplo, con un sistema como Mapex, muchas empresas pasan de trabajar con papel o Excel a tener datos fiables en tiempo real. Y eso, más allá de la tecnología, cambia bastante la forma de trabajar: permite detectar incidencias antes y tomar decisiones con más rapidez.
Eso sí, para que esa inversión tenga retorno, es importante que el sistema se utilice bien y se mantenga actualizado.


























