"Cuando los sistemas de robots móviles son críticos para la operativa, la resiliencia debe integrarse desde el diseño"
Entrevista a Alberto Salvador de la Hoz, Business Development manager Iberia de AutoStore
Los robots AMR y AGV son soluciones automatizadas que se adaptan a los picos de demanda en tiempo real. No obstante, deben colocarse allí donde el flujo operativo lo requiera para evitar cuellos de botella que frenen la producción. La integración adecuada de infraestructuras y los sistemas de software permiten que la tecnología priorice trayectorias y tareas que favorecen el flujo operativo.Alberto Salvador de la Hoz, Business Development manager Iberia de AutoStore nos transmite qué se debe tener en cuenta en la incorporación de esta tecnología en un proyecto para el almacén.
Los AMR se presentan como una solución flexible para conectar distintos procesos dentro del almacén, especialmente en operaciones mixtas entre automatización y trabajo manual. ¿En qué puntos del proceso pueden convertirse en un cuello de botella si no se plantean correctamente?
Para evitarlo, las operaciones deben diseñarse como un sistema integrado en el que robots, personas e inventario estén coordinados en tiempo real. Aquí es donde un enfoque de Intelligent Fulfilment resulta clave, ya que garantiza la optimización continua de los flujos, el equilibrio dinámico de la carga de trabajo y una alta velocidad de toma de decisiones en toda la operación.
Los AGV dependen de una comunicación constante con su entorno operativo. ¿Qué elementos técnicos y de infraestructura son imprescindibles para garantizar esa interacción fiable con el sistema del almacén?
Igualmente importante es la capa de software que conecta todos los sistemas. Una arquitectura de control unificada permite visibilidad y coordinación en tiempo real, lo que permite a los AGV adaptarse dinámicamente a condiciones cambiantes en lugar de depender de instrucciones estáticas. Esto se alinea con los principios de Intelligent Fulfilment.
En una instalación real intervienen distintos niveles de software: el propio sistema del robot, el WMS del almacén y las plataformas de integración. ¿Dónde se sitúa el control real de la operativa y qué papel juega el software del AGV dentro de ese ecosistema?
En un entorno de Intelligent Fulfilment, esta capa actúa como un plano de control unificado, priorizando tareas, equilibrando recursos y optimizando continuamente la ejecución en tiempo real en toda la operación logística.
La introducción de AMR y AGV cambia la naturaleza de algunas tareas dentro del almacén. ¿Hacia dónde están evolucionando las competencias que necesitan los operarios?
Esta evolución requiere competencias digitales, comprensión de los sistemas y la capacidad de trabajar con herramientas basadas en datos. Más que sustituir a los trabajadores, la automatización eleva su papel dentro de un entorno logístico más inteligente y adaptable.
Los AMR y AGV deben convivir con operarios, carretillas y otros equipos en entornos dinámicos. ¿Qué elementos de diseño y control son clave para garantizar la seguridad sin penalizar la productividad?
Sin embargo, la seguridad no debe depender únicamente de las funcionalidades a nivel del robot. La orquestación a nivel de sistema garantiza un flujo fluido, minimiza la congestión y reduce las interacciones innecesarias entre personas y máquinas. Esto permite combinar operaciones seguras con un alto rendimiento.
Cuando un sistema de robots móviles se integra en la operativa del almacén, pasa a ser parte crítica del flujo logístico. ¿Qué ocurre cuando el sistema falla y cómo se diseña la instalación para evitar que una incidencia detenga toda la operativa?
Cuando los sistemas de robots móviles son críticos para la operativa, la resiliencia debe integrarse desde el diseño. Esto incluye redundancia, arquitecturas modulares y control distribuido para eliminar puntos únicos de fallo.
Por ejemplo, los sistemas diseñados para operaciones de alto rendimiento mantienen la continuidad gracias a operaciones descentralizadas y rutas flexibles. Incluso en instalaciones de gran escala, los niveles de disponibilidad pueden superar el 99,5%, y la operativa puede continuar aunque algunos componentes no estén disponibles.
Un enfoque de Intelligent Fulfilment refuerza aún más esta resiliencia al permitir la replanificación en tiempo real y la toma de decisiones adaptativa, garantizando que las incidencias se absorban sin detener toda la operación.
























