Desde nuestro punto de vista, el error es tratar la sostenibilidad y el cumplimiento normativo como un coste añadido
Entrevista a Mª Pilar Moreno Gregorio, responsable de Delegación de Agencia Morango
El manejo de datos, la automatización y la IA son tendencias que marcan el futuro de la logística. El paso de los años servirá para afinar criterios, perfeccionar métodos y, en consecuencia, mejorar la cadena de suministro. Preguntamos a Mª Pilar Moreno Gregorio, responsable de Delegación sobre retos y acciones que repercuten directamente sobre el funcionamiento del sistema logístico. Las tendencias se construyen sobre resultados concretos.
Mª Pilar Moreno Gregorio, responsable de Delegación de Agencia Morango.
¿Qué tecnologías o soluciones logísticas están desarrollando con mayor impacto real en la operación?
El impacto más relevante no lo estamos viendo en soluciones aisladas, sino en la capacidad de conectar tecnología, operación y toma de decisiones. La digitalización de la trazabilidad, la integración de nuestros sistemas con las redes de transporte con las que operamos y la automatización de procesos clave han cambiado la forma de gestionar el día a día.
Hoy podemos anticipar incidencias, ajustar rutas, reasignar recursos y ofrecer información fiable en tiempo real, algo que hace unos años era impensable. Pero, sobre todo, la tecnología ha permitido estandarizar procesos sin perder flexibilidad, una característica vital en un entorno como el transporte de mercancías. No se trata de correr más, sino de decidir mejor y antes.
¿Qué tipos de datos consideran clave para maximizar el uso de la IA y la automatización en la toma de decisiones y cuáles siguen siendo difíciles de captar?
Para que la IA y la automatización aporten valor real, los datos operativos son fundamentales. Tiempos reales de tránsito, histórico de entregas, incidencias por ruta, ocupación de flota, ventanas de carga y descarga, estacionalidad de volúmenes o comportamiento por cliente y sector son datos que permiten optimizar recursos y reducir ineficiencias.
Sin embargo, sigue siendo complejo estructurar información que tiene un fuerte componente humano o contextual. Cambios imprevistos en producción, urgencias de última hora, decisiones del cliente que se toman fuera de los sistemas o situaciones excepcionales en destino no siempre se pueden traducir a datos. En estos casos, la experiencia del equipo y el conocimiento del territorio siguen siendo insustituibles y complementan a la tecnología.
¿Cómo integran el cumplimiento normativo y los desafíos de sostenibilidad sin penalizar la eficiencia operativa?
Desde nuestro punto de vista, el error es tratar la sostenibilidad y el cumplimiento normativo como un coste añadido. Nosotros lo integramos dentro de la planificación operativa y de inversión. La renovación constante de flota, la reducción de la edad media de los vehículos, la incorporación de soluciones como duotrailers en rutas donde realmente aportan eficiencia o el cumplimiento de auditorías medioambientales exigentes forman parte de una misma lógica llevan a hacer el transporte más eficiente y más responsable al mismo tiempo.
Además, trabajar con redes líderes nos obliga a mantener estándares muy altos, lo que nos permite alinear sostenibilidad, seguridad y productividad sin que una cosa vaya en detrimento de la otra.
¿Cuáles son los principales desafíos que no se resuelven solo con tecnología y cómo los están afrontando?
La tecnología no sustituye a las personas, especialmente en un sector tan expuesto a la variabilidad como el transporte. La gestión del talento, la formación continua de conductores y personal operativo, la coordinación entre equipos y la comunicación con el cliente siguen siendo desafíos clave. También lo es la capacidad de adaptación ante imprevistos, que no siempre se pueden anticipar desde un sistema.
Estos retos los afrontamos con una estructura basada en equipos propios, conocimiento del territorio y una cultura de responsabilidad y cercanía. La tecnología es una herramienta imprescindible, pero el verdadero diferencial sigue estando en cómo las personas la utilizan para dar respuesta a situaciones reales y cambiantes.