El auge del comercio D2C
El comercio D2C (directo al consumidor) se consolida como palanca global y está cambiando el escenario del comercio minorista, permitiendo a las marcas comercializar sus productos directamente a través de sus tiendas online propias, sin necesidad de intermediarios. Esta estrategia comercial, que experimentó un gran ‘boom’ durante la pandemia, sigue fortaleciéndose gracias a los grandes beneficios que ofrece: control absoluto del recorrido del cliente, acceso a datos de compra, rápida capacidad de reacción. El D2C ofrece a las empresas una experiencia de compra más personalizada, además de más independencia en el lanzamiento de productos y gestión de márgenes, distinguiéndose de otros modelos como los basados en distribuidores o marketplaces. La flexibilidad que ofrece este modelo también se traslada a las campañas de marketing digitales, que son más eficaces, así como en una mayor y más rápida capacidad de respuesta a la hora de ajustarse a la demanda del cliente.
Desarrollo dispar del D2C
El desarrollo del modelo de comercio electrónico directo al consumidor no es igual en todas las regiones, siendo los principales mercados Europa y Norteamérica, gracias a su infraestructura digital, a una mayor cultura de lealtad a las marcas y a unos hábitos de consumo relacionados con el estilo de vida. Por el contrario, en otras áreas como Sudamérica o Asia el D2C representa una fracción más pequeña del mercado total, debido principalmente al predominio de plataformas de Marketplace en esas regiones.
De cara al futuro, hay que tener presente que la expansión del modelo no se debe únicamente a la supresión de los intermediarios, sino también al uso estratégico de los datos propios que permiten optimizar la experiencia de compra, abarcando desde campañas digitales segmentadas hasta ofertas de valor personalizadas.







