Dolci Ibérica conquista el mundo de los productos de confitería con licencia
Dolci Ibérica es una empresa que nació hace 22 años, ofreciendo huevos de chocolate con sorpresa, y que ha ido creciendo año tras año, en todos los ámbitos. Actualmente, opera en toda Europa y en otros continentes, como Asia y Latinoamérica, y cuenta con una línea de producto y con licencias tan actuales y actives, que es difícil seguirles el paso.
Para Mónica Plaza, directora general de Dolci Ibérica, el éxito de la compañía se debe a un compendio de muchísimos factores:
“Lo primero es consolidar un equipo de trabajo capaz de absorber un dinamismo y un ritmo frenético, dentro de un entorno laboral placebo que nos permita trabajar todos juntos a una. Gente muy especializada que disfrute con lo que hace, y sepa entender lo que nuestros clientes buscan y necesitan.
Lo segundo es anticiparnos a las licencias que pueden tener éxito. Una tarea nada fácil, porque las compramos en muchas ocasiones antes de que lleguen a ser exitosas. Para ello, viajamos por todo el mundo para entender qué se está moviendo, seguimos las audiencias de la televisión, visitamos ferias de licensing por todo el mundo, y encendemos nuestra bola de cristal para intentar acertar.
Y, por último, estamos continuamente creando nuevos conceptos. El mercado, cada vez más, se mueve por novedades y, si te paras, estás muerto”.
Asimismo, Mónica Plaza comenta que han trabajado durante todos estos años para tener compradores leales “que han ido creciendo con nosotros y que han querido posicionarse en este mundo, a veces complejo, de las ventas de confiterías u otros sectores”. Sobre el sector, destaca que “te permite diferenciarte de tu competencia ofrecer constantes innovaciones, aunque es un mundo arriesgado y difícil de gestionar. A pesar de ello, con experiencia y granito a granito, vamos creciendo año tras años”.
Sobre los planes de futuro, Mónica Plaza apunta que “nuestra aventura ahora pasa por abrirnos a nuevos mercados, como Brasil, México, Asia… Y tenemos muchos apoyos, cosa que pensaba que sería más complicado. Parece ser que nuestro nombre ya empieza a conocerse y las puertas que antes teníamos medio cerradas, se nos abren ahora con algo más de facilidad”. Finalmente, la directora general de Dolci Ibérica añade que “cada año cerramos la persiana y empezamos de cero el nuevo año, siempre con muchos interrogantes, y siempre con muchas dudas e inquietudes, pero después de 22 años, siempre con resultados óptimos. Creo que esta pequeña y modesta empresa de nuestro país va por el mundo sacando pecho, y estoy muy orgullosa de representarla. Ojalá la trayectoria siga así y podamos celebrar en breve nuestro 25 aniversario con todos aquellos que nos han apoyado”.









