Entrevista a María Luisa Solé y Jordi Campo, autores del libro ‘Social Media Marketing’
¿Cuáles destacarían como las principales oportunidades del social media para quienes estén dispuestos a innovar y adaptarse rápidamente?
El social media ha dejado de ser un canal de comunicación para convertirse en un verdadero ecosistema de negocio. Las principales oportunidades hoy no están tanto en ‘estar presentes’, sino en entender cómo las plataformas están evolucionando hacia entornos donde convergen contenido, comunidad y conversión en un mismo espacio.
Una de las grandes oportunidades es la desintermediación. Las marcas ya no necesitan grandes estructuras ni inversiones en medios tradicionales para construir notoriedad o generar ventas. Hoy, una estrategia bien ejecutada en plataformas como TikTok o Instagram puede escalar de forma exponencial en cuestión de días. Esto democratiza el acceso al mercado, pero al mismo tiempo eleva el nivel de exigencia: solo quienes entienden el lenguaje nativo de cada plataforma consiguen destacar.
Otra oportunidad clave es el paso del contenido al entretenimiento. Las redes sociales ya no premian únicamente la calidad del mensaje, sino la capacidad de captar y retener la atención. Esto obliga a las marcas a pensar como creadores, no como anunciantes. Aquellas empresas que entienden esto y desarrollan contenido con lógica narrativa, ritmo y personalidad, logran posicionarse de forma mucho más sólida que aquellas que siguen replicando formatos publicitarios tradicionales.
¿Cómo pueden las marcas diferenciarse en redes sociales y construir una comunidad fiel en torno a sus productos?
La diferenciación en redes sociales ya no depende tanto del producto como de la identidad y la consistencia de la marca. En un entorno donde todos compiten por la atención, las marcas que destacan son aquellas que tienen una voz clara, reconocible y coherente en el tiempo.
Esto se traduce en desarrollar un estilo propio: tono, estética, tipo de contenido y forma de interactuar con la comunidad. No se trata de publicar más, sino de construir un universo de marca que el usuario pueda identificar en segundos.
Otro elemento clave es dejar de hablar solo de producto y empezar a generar contenido relevante para la audiencia. Las marcas que crean comunidad son aquellas que aportan valor: entretenimiento, inspiración o conocimiento. Cuando el contenido conecta con los intereses del usuario, la relación deja de ser transaccional y pasa a ser emocional.
Además, la comunidad no se construye solo con contenido, sino con interacción real. Responder, escuchar, adaptar el mensaje y dar protagonismo al usuario son acciones fundamentales. Las redes sociales no son un escaparate, son un espacio de conversación.
Desde su experiencia, ¿cuáles son los principales errores que siguen cometiendo las empresas en la gestión de sus redes sociales?
Uno de los errores más habituales que seguimos viendo a día de hoy es seguir utilizando las redes sociales como un canal puramente publicitario. Muchas empresas continúan trasladando el mismo enfoque que usarían en medios tradicionales, sin adaptarse al lenguaje, ritmo y dinámica de plataformas de social media. Esto provoca contenidos poco relevantes, que no generan ni engagement ni conexión real con la audiencia.
Otro fallo clave es la falta de estrategia y éste es aún más grave. Publicar sin un objetivo claro, sin una narrativa definida y sin entender a la audiencia lleva a resultados inconsistentes. A esto se suma la obsesión por métricas superficiales, como los ‘likes’, en lugar de centrarse en indicadores realmente relevantes como la retención, la interacción o la conversión.
El uso de los influencers
Al preguntar a María Luisa Solé y a Jordi Campo, autores del libro ‘Social Media Marketing’, por los criterios que deberían seguir las empresas para seleccionar perfiles que realmente aporten valor a sus marcas y productos, explican que “el principal criterio no debería ser el número de seguidores, sino la afinidad real entre el influencer y la marca. La clave está en que exista coherencia entre valores, estilo de vida y audiencia. Un perfil puede tener un gran alcance, pero si no conecta de forma natural con el producto, el impacto será limitado o poco creíble”. A lo que añaden: “Además, es fundamental analizar la calidad de la comunidad, no solo el tamaño: nivel de engagement, tipo de interacción y credibilidad del creador. Para ello existen herramientas específicas. En muchos casos, además, los microinfluencers generan relaciones mucho más auténticas y efectivas que perfiles masivos”.
Tecnologías como la inteligencia artificial o la realidad aumentada están ganando protagonismo. ¿Cómo pueden aplicarse de forma práctica en la promoción y venta de productos?
La IA permite a las marcas optimizar prácticamente todo el proceso de marketing: desde la generación de contenidos hasta la segmentación y personalización de campañas. Hoy es posible adaptar mensajes y creatividades a cada usuario en tiempo real, aumentando de forma significativa la relevancia y la conversión.
Por su parte, la realidad aumentada introduce una capa experiencial clave en la decisión de compra. Permite, por ejemplo, probar productos de forma virtual -como ocurre en sectores como la moda o la belleza donde es recurrente- reduciendo fricciones y acercando la experiencia al entorno digital.
¿Qué recomendaciones darían a los profesionales de las empresas para afrontar con éxito el futuro del social media marketing?
La primera recomendación es clara: entender las plataformas desde dentro. No basta con analizarlas, hay que usarlas, experimentar y comprender cómo evoluciona el comportamiento del usuario en estos entornos sociales.
En segundo lugar, es fundamental adoptar una mentalidad de aprendizaje continuo y adaptación rápida. El social media cambia constantemente, y los profesionales que destacan son aquellos capaces de testar, medir y ajustar en tiempo real.
Por último, recomendamos combinar creatividad con criterio estratégico. No se trata solo de generar contenido atractivo, sino de que cada acción responda a un objetivo claro dentro del negocio.




















