Plantas con flor de bajo mantenimiento para optimizar jardines de verano
Con la llegada del verano, los jardines se llenan de luz, color y actividad. Para quienes sueñan con tener un rincón florido, pero no disponen de tiempo —o experiencia— para dedicarle a la jardinería, existen muchas plantas con flor que no solo embellecen el entorno, sino que además requieren muy pocos cuidados. Son resistentes, agradecidas y perfectas para principiantes o para quienes simplemente quieren disfrutar sin complicaciones.
La experta en jardinería Fiona Jenkins, de la plataforma MyJobQuote.co.uk, ha elaborado una selección de plantas fáciles de cuidar que transformarán cualquier terraza, balcón o jardín en un oasis veraniego con el mínimo esfuerzo.
Aromáticas, coloridas y resistentes
Entre las protagonistas destaca la lavanda, una perenne aromática ideal para climas secos y soleados. Sus espigas en tonos morados, rosados o blancos no solo decoran, sino que atraen abejas y mariposas, aportando vida al jardín. Solo necesita buen drenaje y unas seis horas de sol al día.
Otra opción sencilla son las caléndulas (tagetes), perfectas para aportar color desde la primavera hasta el otoño. Sus tonos amarillos y anaranjados alegran cualquier rincón, y su resistencia las convierte en aliadas de los menos experimentados.
Las zinnias, con su amplia gama de formas y colores, son una alternativa económica y espectacular. Se siembran fácilmente desde semilla y florecen en menos de tres meses, mientras que las petunias, un clásico del verano, ofrecen floraciones abundantes y variadas si se plantan al sol y se riegan con moderación.
Para zonas con sombra, las begonias aportan textura y color, y pueden cultivarse tanto en parterres como en cestas colgantes. También destacan las dalias, reinas del jardín en verano tardío, que necesitan sol, riego regular y espacio para desarrollarse.
Fáciles de mantener y con larga floración
Otras candidatas ideales son las equináceas (coneflowers), resistentes a la sequía y perfectas para atraer polinizadores; el sedum, que tolera suelos pobres y casi no requiere mantenimiento; y la portulaca, una planta suculenta capaz de florecer incluso bajo el sol más abrasador.
Las capuchinas, con su estética desenfadada y flores vibrantes, crecen en suelos pobres y necesitan poco riego. Mientras tanto, los geranios, versátiles y longevos, aportan un colorido continuo en macetas o jardineras.
Finalmente, los cosmos llenan el aire de ligereza con sus flores tipo margarita, ideales para crear jardines de estilo silvestre y desenfadado.
Fácil, bonito y sin complicaciones
“La clave está en elegir variedades adaptadas al clima veraniego y a las condiciones de cada espacio, que no requieran más que lo esencial para florecer”, explica Jenkins. Su consejo es claro: priorizar plantas resistentes a la sequía, poco exigentes y que, además de belleza, aporten vida al entorno atrayendo polinizadores.

















