La región refuerza su liderazgo nacional en aromáticas
Castilla-La Mancha multiplica por tres su superficie de cultivo de plantas aromáticas con una inversión de 2,5 millones desde 2017
La apuesta del Gobierno de Castilla-La Mancha por el cultivo de plantas aromáticas ha dado sus frutos: desde 2017, la superficie cultivada ha pasado de 1.850 a casi 5.000 hectáreas y el número de productores se ha multiplicado por dos y medio. Una inversión pública de 2,5 millones de euros ha sido clave para consolidar el papel de la región como referente nacional en lavanda y lavandín.
Castilla-La Mancha ha logrado mantener e incluso ampliar su superficie dedicada al cultivo de plantas aromáticas, a pesar de las dificultades que atraviesa el sector. Así lo destacó la viceconsejera de la Política Agraria Común y Política Agroambiental, Gracia Canales Duque, durante su intervención en las jornadas ‘Cultura en Flor: Paisajes, Protección y Desarrollo Rural’, celebradas en Brihuega (Guadalajara), uno de los epicentros de este tipo de agricultura en la región.
Desde 2017, el Gobierno autonómico ha destinado 2,5 millones de euros a través de distintas convocatorias de ayudas agroambientales específicas para este cultivo. Gracias a este apoyo, la superficie cultivada ha crecido desde las 1.850 hectáreas registradas en 2017 hasta rozar las 5.000 hectáreas en la actualidad, con un incremento paralelo del número de cultivadores, que ha pasado de 122 a 300 en ese mismo periodo.
Las ayudas contempladas por el Ejecutivo regional se enmarcan en tres grandes líneas de actuación: las subvenciones agroambientales específicas para aromáticas, incluidas en la PAC; las ayudas destinadas a preservar la biodiversidad, donde se ha logrado incluir el cultivo de aromáticas en las zonas de no cosechado; y el impulso a la investigación aplicada.
Este último se canaliza a través del Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF), especialmente en el centro de Albaladejito, en Cuenca. Allí, se trabaja en la mejora genética y agronómica del cultivo, buscando variedades más resistentes a la sequía, nuevas aplicaciones, mayor calidad en los aceites esenciales y una diferenciación que añada valor al producto español en los mercados.
Fruto de este esfuerzo público y privado, Castilla-La Mancha concentra hoy el 60 % de todo el cultivo de lavanda y lavandín de España, consolidando un liderazgo que combina tradición agrícola, innovación tecnológica y desarrollo rural.
Gracia Canales subrayó además el valor transversal del cultivo de aromáticas, que genera empleo tanto en el campo como en la industria de destilación, y que impulsa proyectos culturales y turísticos cada vez más consolidados en la región, contribuyendo así a diversificar la economía rural.
“El cultivo de aromáticas lleva décadas floreciendo en nuestra tierra y representa una seña de identidad cultural que queremos seguir reforzando desde el Gobierno regional”, concluyó la viceconsejera.




















