Un jardín sensorial dentro del Parque de Castrelos de Vigo
La empresa BMJ Arquitectos, ha sido la encargada de llevar a cabo el jardín sensorial del Parque de Castrelos de Vigo. Las protagonistas del proyecto, Belinda Besada y Marister Failde afirman que su principal objetivo no era crear un jardín para invidentes sino dar la oportunidad a las personas con discapacidad visual para apreciar la riqueza sensorial cuando disfrutan de su paseo.
La idea ha partido de la Concelleria de Patrimonio Histórico del Concello de Vigo, como propuesta de Fernando Vilaboa, encargado general del Jardín Histórico de Castrelos, y fue inaugurado el pasado mes de marzo. Esta iniciativa forma parte del proyecto de Mejoras de Accesibilidad de los Equipamientos Públicos (Plan Feil 2010). El estudio BMJ Arquitectos se implicó en este proyecto aprovechando una zona bastante abandonada del jardín histórico donde existía un antiguo invernadero.
La actuación, por debajo de los 50.000 euros de contrata, se efectuó en el Jardín Histórico de Castrelos, cuyos orígenes se remontan a finales de siglo XIX, cedido junto con el Pazo y el Parque al pueblo vigués en el año 1926. Esta zona verde, declarada ‘Bien de Interés Cultural en el año 1995’, posee una superficie de 5,5 hectáreas. En su interior, se aprecian cinco recintos ajardinados diferenciados: el jardín de acceso, la Rosaleda, el Jardín Francés, el Jardín Inglés y el Bosquete.
El recorrido-guía del jardín además facilita estímulos aromáticos y táctiles, para ello, BJM Arquitectos acotó una senda concreta, una cinta-guía que se habilitaba como recorrido de ida y vuelta. En él se aglutinaban los estímulos que facilitan e inciden en la percepción sensorial del jardín”, argumentan. Por otro lado, se tuvo en cuenta el carácter de la zona de actuación, que deseaban “fuera respetuosa, pero a la vez contemporánea”. “Creíamos que nuestra actuación debería ser tal que casi no se percibiera nuestro paso por allí”. Finalmente, se eligió el material de esta cinta-guía que, a juicio del estudio de arquitectos, debía ser el más acorde al lugar en el que intervenían y a lo que el proyecto pretendía. “Elegimos el acero cortén, por su carácter atemporal –continúan–, sus cambios de coloración, textura y el hecho de que al ser un elemento metálico permita garantizar la orientación, diferenciando situaciones del contexto del jardín".
"La cinta permite percibir en su trayecto el sonido del agua, de las fuentes, el olor de las flores del magnolio, el canto de los pájaros, el olor de los eucaliptos, hasta un juego de olores en el final del recorrido”, describen Belinda Besada y Marister Failde, de BMJ Arquitectos.
Este recorrido metálico se eleva del suelo 12 centímetros, mientras que se apoya a ras del mismo, en algunos casos. Por ejemplo, en los cruces transversales o puntos de parada interpretativa. Es decir puntos sensoriales, donde se enrasa con el suelo, de forma que sobresale dos centímetros. De manera que un discapacitado visual, no pierda referencia en su contacto con el bastón. Asimismo, y a lo largo del trayecto, la pieza metálica se modifica para resolver además otras necesidades en el conjunto del jardín. Por ejemplo, piezas canal, cauce de escorrentías o pluviales, bordillo de parterres o límite de pavimentos.
Esta fórmula de señalización podría ser factible en el resto del parque. De todos los recursos incorporados al parque de Castrelos para facilitar la percepción sensorial destaca la señalización del jardín, basada en una serie de criterios y pautas. “Se han elaborado diseños de mesadas interpretativas, que exentas o incorporadas a la cinta servirán para que en un futuro la totalidad de la señaléctica del jardín histórico corresponda a este modelo. Además, se han traducido todos los textos a Braille y se han plasmado en altorrelieve, con el tamaño adecuado para favorecer la lectura a las personas con deficiencias visuales. También se han incluido pictogramas en relieve de la silueta de las especies, sus hojas y en algún caso de su floración”, detallan desde BMJ Arquitectos.
Los responsables del proyecto hacen referencia también a otros recursos como la utilización de puntos sensoriales, donde a modo de juego se invita a participar a los visitantes en el recorrido sensorial alrededor de los troncos de algunos de los especímenes de mayor envergadura del jardín (tuliperos, eucaliptos, etc.). O la instalación de contenedores que ofrecen información táctil y de olores: mesadas, cubiletes y maceteros. La señalización de los elementos de mayor interés y singularidad se definió de común acuerdo, entre arquitectos y técnicos municipales. Ello ha dado pie a una propuesta que supone un paso adelante en la consecución de una sociedad más igualitaria.

















