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Paisajismo y mantenimiento de exteriores

El paisajismo, una herramienta para proteger terrazas y jardines frente a los temporales

Redacción Interempresas28/10/2026

La distribución de la vegetación, los cerramientos y las zonas de refugio contribuye a mejorar la protección de los espacios exteriores ante el viento y la lluvia. Fernando Pozuelo, paisajista y fundador de Fernando Pozuelo Unique Landscapes, destaca la importancia de anticiparse a las condiciones meteorológicas adversas mediante un diseño adecuado y un mantenimiento preventivo.

Jardín Senderos de Luz - Proyecto de Fernando Pozuelo
Jardín Senderos de Luz - Proyecto de Fernando Pozuelo.

Con la llegada del otoño, las terrazas, los áticos y los jardines comienzan a prepararse para el invierno. El descenso de las temperaturas y la posibilidad de episodios de viento y lluvia hacen necesario revisar los espacios exteriores y adaptar su mantenimiento a las nuevas condiciones. En este contexto, el paisajismo puede desempeñar una función que va más allá de la estética: contribuir a proteger la vivienda y mejorar la seguridad y el confort de sus espacios al aire libre.

Para Fernando Pozuelo, paisajista y fundador de Fernando Pozuelo Unique Landscapes, la preparación frente a los temporales comienza en la fase de diseño. La orientación, la disposición del arbolado, los cerramientos y la distribución de las zonas de estancia son factores que pueden influir en la capacidad de un espacio exterior para afrontar las condiciones meteorológicas adversas.

El objetivo es integrar la vegetación y la arquitectura para crear ambientes protegidos, sin renunciar a la funcionalidad ni a la conexión con el entorno. “Cuando diseñamos una terraza o un jardín debemos pensar también en cómo va a responder ante las condiciones meteorológicas más adversas”, explica Pozuelo, quien señala que anticiparse permite concebir el paisaje para que acompañe y proteja a la vivienda.

Naturaleza y refugio, una relación histórica

La función protectora del paisajismo tiene antecedentes en las primeras civilizaciones. En la antigua Mesopotamia, los recintos ajardinados incorporaban muros que ofrecían resguardo frente al viento, la arena y el calor. En su interior, la vegetación y el agua contribuían a crear ambientes más agradables, una concepción que tuvo continuidad en los patios y jardines hispanoárabes.

Esta idea también puede trasladarse a las viviendas actuales mediante muros, cerramientos, pérgolas y rincones resguardados que formen parte del proyecto paisajístico. Según Pozuelo, los jardines históricos ya incorporaban la idea de crear refugios frente a las condiciones del entorno, un principio que hoy permite combinar naturaleza y arquitectura para ganar intimidad y protección.

Jardín las cinco estaciones de Fernando Pozuelo
Jardín las cinco estaciones de Fernando Pozuelo.

Diseñar terrazas preparadas para el viento

En áticos y terrazas elevadas, la exposición al viento constituye uno de los principales condicionantes del diseño. Analizar su dirección e intensidad ayuda a decidir dónde situar las zonas de descanso, qué vegetación incorporar y qué soluciones de protección utilizar.

Las celosías combinadas con plantas trepadoras, los cerramientos vegetales y las soluciones mixtas permiten crear espacios más recogidos sin perder necesariamente las vistas. A estas medidas se suma la importancia de comprobar la correcta fijación de pérgolas, vallados y otros elementos estructurales, especialmente ante la previsión de episodios de viento intenso.

“En una terraza expuesta al viento, cada elemento debe tener una función dentro del conjunto”, apunta el paisajista. Por ello, las soluciones de protección deben integrarse desde el principio en el diseño y mantener la coherencia con la arquitectura y el paisaje.

Jardín las cinco estaciones de Fernando Pozuelo
Jardín las cinco estaciones de Fernando Pozuelo.

Arbolado y drenaje, dos puntos clave ante las tormentas

La preparación del jardín para el invierno requiere prestar especial atención tanto a la vegetación como a la evacuación del agua. En el caso de los árboles, conviene observar el estado de las ramas, los troncos y sus estructuras para detectar posibles daños o alteraciones que requieran una valoración profesional. Las podas preventivas, cuando sean necesarias, deben realizarse siguiendo criterios técnicos que respeten el desarrollo natural de cada ejemplar.

Ante la previsión de viento intenso, Pozuelo recomienda prestar atención a las zonas próximas al arbolado y mantener a las personas y los elementos de valor alejados de posibles áreas de caída. Una vez superado el temporal y cuando sea seguro acceder al exterior, es importante comprobar si existen grietas, fracturas u otros daños en las ramas que puedan comprometer la seguridad.

La gestión del agua es otro aspecto fundamental, especialmente en terrazas y cubiertas ajardinadas. Revisar los sumideros, las canalizaciones y los sistemas de drenaje ayuda a facilitar la evacuación de las precipitaciones y a prevenir acumulaciones de agua que puedan afectar a las instalaciones o a la vegetación.

La puesta a punto otoñal también incluye adaptar los sistemas de riego a las nuevas condiciones climáticas y comprobar el estado de las jardineras, la iluminación y las estructuras exteriores.

La revisión posterior también es necesaria

La prevención no termina antes de la llegada de las lluvias. Una vez que las condiciones meteorológicas permiten acceder al exterior con seguridad, es conveniente evaluar los posibles efectos del temporal. La revisión de los anclajes de los vallados, el estado del ramaje y la integridad de los elementos vegetales permite identificar daños que puedan necesitar una intervención especializada.

“La revisión posterior es tan importante como la preparación previa”, señala Pozuelo, quien recomienda comprobar que las estructuras y los elementos del jardín se mantienen en buenas condiciones después de un episodio meteorológico adverso.

Estas actuaciones contribuyen a preservar la seguridad y la continuidad del proyecto paisajístico, además de facilitar la detección temprana de posibles problemas.

Diseñar para proteger y disfrutar del exterior

La preparación de terrazas y jardines frente al invierno recupera una de las funciones tradicionales del paisajismo: crear espacios que ofrezcan refugio y bienestar. Desde los jardines amurallados de la Antigüedad hasta las terrazas urbanas actuales, la integración de naturaleza y arquitectura permite adaptar los exteriores a las necesidades de cada entorno.

Para Fernando Pozuelo, la clave reside en la previsión durante el diseño. Incorporar criterios de protección desde el inicio y mantener una rutina de revisiones preventivas permite afrontar los cambios estacionales con mayores garantías.

De este modo, el valor de una terraza o un jardín no depende únicamente de su estética, sino también de su capacidad para ofrecer seguridad, confort y funcionalidad cuando cambian las condiciones meteorológicas.

Fernando Pozuelo presenta el check list para preparar el jardín y terrazas para el invierno

Revisar desagües y drenajes: Comprobar que sumideros, canalizaciones y puntos de evacuación estén despejados y funcionen correctamente.

Examinar el estado del arbolado: Detectar ramas agrietadas, secas o inestables que puedan caer sobre zonas de paso, mobiliario o estructuras. Solicitar una revisión profesional ante cualquier indicio de riesgo.

Comprobar los anclajes de vallados y cerramientos: Verificar que los elementos de protección estén correctamente fijados y preparados para soportar el viento.

Revisar pérgolas y estructuras exteriores: Examinar fijaciones, cubiertas, toldos y elementos móviles, siguiendo las indicaciones de seguridad de cada instalación.

Asegurar mobiliario y elementos decorativos: Recoger o fijar macetas, piezas ornamentales, textiles y mobiliario ligero que puedan desplazarse con las rachas de viento.

Adaptar los sistemas de riego: Ajustar la programación a las temperaturas y precipitaciones de la nueva estación y comprobar el estado de las instalaciones. Si fuera necesario vaciar tuberías para evitar roturas en caso de heladas.

Comprobar jardineras e instalaciones: Revisar el drenaje de los contenedores vegetales, la estabilidad de las jardineras y el estado de la iluminación exterior.

Realizar una inspección después del temporal: Una vez que sea seguro acceder, revisar ramas, anclajes, cerramientos y drenajes. Ante daños estructurales o eléctricos, recurrir a profesionales.

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