El mercado italiano de maquinaria y equipos de jardinería y paisajismo cierra el año con una caída del 15,2%
Según los datos elaborados por la asociación de fabricantes Comagarden, sobre la base de la información facilitada por el grupo encuestador Morgan, se indica una caída global del 15,2% en términos de unidades vendidas en 2022 (1.403 mil frente a 1.650 mil en 2021), con descensos significativos para casi todo tipo de maquinaria.
Las cortadoras de césped registraron una pérdida del 21,4% (255 mil unidades vendidas), las desbrozadoras una pérdida del 10% (273 mil), mientras que las motosierras registraron un saldo negativo del 14,3%, con casi 369 mil unidades vendidas. Los cortasetos disminuyeron un 24,4% (94 mil), mientras que la pérdida de los tractores cortacésped fue menor (-4,2% en referencia a 22.700 máquinas).
Por otor lado, se produjo un ligero aumento de las máquinas de giro cero para uso hobby (+0,6% hasta las 1.550 unidades), mientras que solo las podadoras de pértiga (casi 26.500) aumentan respecto a 2021, cerrando el año con un beneficio del 10%.
Al margen de factores meteorológicos y geopolíticos, que no se podían prever, Comagarden esperaba un cierto descenso de las ventas durante el año a medida que el mercado se asentara tras las fuertes subidas de las dos últimas temporadas, cuando la emergencia del Covid había provocado una mayor inversión de los hogares en jardinería como hobby.
“Lo que preocupa a los fabricantes”, explica Renato Cifarelli, presidente de Comagarden, “es la caída de la demanda en la gama media del mercado, que tiene los números más grandes y estaba experimentando una tendencia creciente. Si esta tendencia se confirmara en el nuevo año también”, dice Cifarelli, “tendríamos un mercado cada vez más polarizado entre vehículos de alta gama, por un lado, caros y accesibles para unos pocos, y productos baratos por el otro, a menudo de baja calidad y fabricados en aquellos países que exportar tecnologías poco fiables, también en términos de seguridad”. “La competencia de productos de bajo coste”, añade Cifarelli, “es un tema central más allá de las fluctuaciones actuales del mercado, porque las industrias italianas y europeas están obligadas a cumplir con las cada vez más exigentes normativas de la UE. Esto conlleva inversiones que repercuten en el precio final de nuestra maquinaria y correr el riesgo de ampliar aún más la distancia con la fabricada fuera de la Unión Europea".
















