«La integración de verduras y hortalizas en un jardín ornamental es mucho más sencilla de lo que podría parecer en un principio, siempre que exista un cambio en la mentalidad y se acepte una propuesta estética menos estricta y conservadora»
Los paisajistas Sixto Vázquez Cortázar y Beatriz García Ríos han puesto en marcha www.arcadiapaisajes.com, una empresa especializada en la creación, ejecución y mantenimiento de espacios verdes: patios, azoteas, terrazas, jardines y huertos urbanos, así como en la rehabilitación de jardines históricos. Hasta ahí todo normal, pero cuando empezamos a profundizar en su trabajo y a conocer que estos paisajistas están interesados en el movimiento de los jardines comestibles, el tema empieza a llamar más la atención. Estos paisajistas se inspiran en el libro del artista y jardinero Fritz Haeg, Edible estates: attack on the front lawn, o en el ejemplo de un lugar como el Castillo de Villandry, que propone la creación de jardines que no sólo resulten agradables a la vista sino que permitan otra forma de disfrutar y relacionarse con ellos por medio del cultivo de plantas comestibles. Ejemplos de jardines funcionales por los que estos estudiosos del paisaje apuestan, demostrando así que integrar verduras y hortalizas en un jardín ornamental es posible. Cultivos de hortalizas con atractivos follajes, como las lechugas o las acelgas; o con llamativos colores, como las fresas, pueden constituir una efectiva y estéticamente sugestiva alternativa a las grandes extensiones de césped, bases del jardín tradicional… y así nos lo cuentan:
¿Qué tipo de verduras y hortalizas pueden ser concebidas como plantas ornamentales comestibles, con follaje, texturas y colores capaces de dotar a un jardín ornamental de belleza?
Todas ellas, dependiendo del lugar y del uso que se haga de ellas: así, por ejemplo, los diferentes tipos de coles o lechugas (lisas, rizadas, verdes, púrpura) pueden crear un fondo sobre el que destacar otros colores, como el amarillo de las caléndulas o el azul de las borrajas, ambas comestibles, con un resultado estético comparable al de cualquier jardín tradicional.
¿Cómo es posible Integrar con éxito verduras y hortalizas en un jardín ornamental?
La integración de verduras y hortalizas en un jardín ornamental es mucho más sencilla de lo que podría parecer en un principio, siempre que exista un cambio en la mentalidad y se acepte una propuesta estética menos estricta y conservadora. Muchas de ellas son de por sí ornamentales, y si se tienen dudas sobre el resultado final, siempre se puede comenzar por mezclarlas con las puramente decorativas.
¿En qué se han inspirado a la hora de llevar a cabo este proyecto de jardines comestibles?
Nuestra inspiración procede de otros países, como por ejemplo, Estados Unidos o Gran Bretaña, donde existen importantes movimientos que fomentan la sustitución de las praderas de césped en jardines, poco ecológicas y nada productivas, por cultivos que gratifiquen tanto la vista como el gusto y que permitan una recuperación de la cultura agrícola, perdida en las grandes ciudades.
¿Qué factores tienen en cuenta a la hora de proyectar un jardín comestible?
A la hora de proyectar un jardín comestible hay que tener en cuenta los mismos factores que se deberían considerar a la hora de diseñar un jardín tradicional: calidad del suelo –absolutamente determinante-, orientación, temperatura, soleamiento, vientos, usos y, por supuesto, las preferencias del cliente. Por otra parte, y dado que lo que se pretende es hacer un jardín agradable a la vista, hay que cuidar mucho ese aspecto, que nos evitará problemas con los vecinos.
¿Qué diferencia hay en cuanto a su cuidado y mantenimiento con un huerto tradicional? ¿Y con un jardín de césped y plantas ornamentales?
La diferencia principal de un jardín comestible con un huerto tradicional es la disposición y el diseño de la plantación: en un huerto, se busca maximizar la producción, mientras que en un jardín se aspira, no sólo a obtener productos, sino a crear una combinación de texturas, colores y formas estéticamente interesante. Además, dado que habitualmente el usuario del jardín comestible lo va a utilizar como una actividad de tiempo libre, hay que tratar de facilitar la recolección, colocando las plantas de forma que resulten fácilmente accesibles. En cuanto a los cuidados, sólo la poda difiere de la de un huerto, ya que no se buscará únicamente la producción, sino también una forma determinada acorde con el diseño. En relación a un jardín de césped y plantas ornamentales, el jardín comestible requiere más dedicación en su mantenimiento, ya que se pueden llegar a realizar cuatro cambios de plantación al año. Además, hay que tener en cuenta la recolección de los frutos.
¿En este tipo de jardines, cómo se sortea el problema de la estacionalidad?
Habitualmente se realizan cuatro cambios de plantación, al ritmo de las estaciones, pero se pueden crear estructuras más persistentes con plantas de hoja perenne, como por ejemplo, las aromáticas arbustivas, trepadoras como la pasionaria, setos de arbustos con bayas, como los arándanos o los groselleros, y los árboles frutales, en función del espacio disponible. Otra estrategia que diluye los efectos de la estacionalidad en estos jardines es la plantación de variedades con diferentes periodos de maduración, lo que permite el disfrute de plantas de la misma especie desde principios de la primavera hasta prácticamente el inicio del invierno.
¿Podríamos definir su proyecto como un mix de agrijardinería?
Podría aplicarse el término, pero sin olvidar el componente estético, presente siempre y fundamental para distinguir estos jardines de, por ejemplo, los huertos urbanos.
¿Cómo surgió la idea de www.arcadiapaisajes.com?
Nosotros tenemos unas trayectorias profesionales muy distintas, pero tras coincidir en el Máster de Jardinería y Paisajismo de la Universidad Politécnica de Madrid, llegamos a la conclusión de queríamos dedicarnos a crear, no sólo espacios verdes similares a los que vemos habitualmente, sino también a ampliar el concepto y cubrir un vacío que pensamos existe en España: la unión de la estética y la horticultura.
¿Qué beneficios o ventajas se derivan de sus aspiraciones de crear jardines productivos?
La satisfacción que el dueño de un jardín comestible puede obtener al alimentarse de los productos de su terreno, por pequeño que sea, no se puede comparar con el disfrute de un césped o unos parterres de flores ornamentales. Aunque en ocasiones puedan implicar un poco más de trabajo, estos jardines ofrecen una recompensa incomparable, sin olvidar por supuesto que, en las condiciones actuales, sólo el gasto de agua que supone el mantenimiento de un césped justifica ya su sustitución por cultivos de otro tipo. Por otra parte, pueden llegar a suponer incluso un ahorro importante, ya que hasta una parcela pequeña, bien gestionada, es capaz de producir cantidades importantes de verduras y hortalizas.
¿Los jardines de diseños mixtos de plantas ornamentales y comestibles qué soluciones paralelas aportan?
En el caso de los jardines mixtos, la principal ventaja se refleja en el hecho de que no supone un cambio tan drástico para aquellos que no están completamente convencidos de las ventajas de un jardín comestible. Además, si se distribuyen las hortalizas entre las plantas ornamentales, se reducen los efectos de las plagas.
¿Su proyecto de jardines comestibles tiene más de arte o de funcional?
Lo ideal es lograr un equilibrio entre la funcionalidad y el arte, aunque evidentemente existe dentro de estos proyectos toda una amplia gama que cubre desde los jardines más “paisajísticos” hasta aquellos más hortícolas.
¿Imparten cursos o proyectan impartir cursos en este sentido?
Ahora mismo no tenemos ningún proyecto para impartir cursos, aunque por supuesto estamos siempre a disposición de todo aquel que quiera resolver sus dudas a través de nuestro correo o nuestros teléfonos.
El diseño de un jardín comestible ¿qué tiene de precisión y optimización del espacio?
En principio, todo diseño de un jardín implica la optimización del espacio disponible, pero en el caso del jardín comestible ésta se traduce en unas posibilidades de producción de alimentos que no se dan en un jardín puramente ornamental. Evidentemente, este tipo de proyectos requiere un estudio inicial algo diferente, ya que implica tener en cuenta la rotación de los cultivos y un mayor agotamiento de los nutrientes de la tierra.
¿En qué medida la salud de los vegetales de los jardines comestibles está garantizada por los insectos que acuden al huerto gracias a las plantas aromáticas y flores que se pudieran sembrar entre ellos?
Siempre que se cree un ambiente más natural, en el que se mezclen las plantas productivas y las flores ornamentales, se logrará atraer más insectos y con ellos, evidentemente, mayores niveles de polinización y de producción.
Si en los últimos años el hormigón invadió el jardín y el campo; ¿en la actualidad se podría decir que el campo y el jardín regresan para reconquistar de nuevo la urbe?
Existen en la actualidad diversos movimientos en esta dirección (techos verdes, aprovechamiento de las escorrentías, vegetación de los solares vacíos, etc.), visto el resultado desastroso de las políticas urbanísticas de las últimas décadas, y una visión optimista podría llevarnos a pensar que quizá puedan suponer un cambio importante en el enfoque urbano, aunque nos cuesta un poco confiar en ello.
















