Entrevista al Padre Vicente Mundina
Entrar en el estudio del Padre Vicente Mundina es sumergirse en un ambiente acogedor donde los libros parecen no dejar espacio para más. Sólo cuatro palabras y ya es suficiente para darse cuenta de que se está ante una persona dispuesta a compartir con quien aparezca por allí su gran saber botánico… además de caramelos de un convento cercano o una preciosa planta con pequeñas rosas cultivadas en su vivero.
“Estar en paz consigo mismo” es uno de los lemas que profesa y, desde luego esa paz se hace notar en este espacio que desborda armonía entre cultura y naturaleza. Conocedor de las proporciones y de los secretos de las plantas, consigue implantar en los espacios un orden geométrico donde el encanto de las flores y plantas no queda anulado en los parterres sino potenciado, ni el del agua al correr por cascadas artificiales, ni el de los árboles al flanquear las sendas.
En los años 70, Vicente Mundina, gracias a su aparición en la pequeña pantalla y en la radio, se dio a conocer popularmente en nuestro país como “el cura de las plantas”, un gran comunicador, que enseñó a varias generaciones a cuidar de todo lo que la naturaleza nos regala. Mundina dedicó gran parte de su vida a la educación de centenares de niños y jóvenes que ingresaron en el Hogar de Auxilio Social Nazaret, del que se hizo cargo en 1961.
Para sumar recursos a las pocas aportaciones oficiales que se recibían, llevó a cabo una serie de actividades: la puesta en marcha de los Viveros Nazaret junto al Hogar, la introducción del cultivo del champiñón a escala comercial, las cosechas de maíz dulce y okra, la cría de patos, conejos y cerdos.
1. Se cumplen 50 años desde que usted fundara en Madrid Viveros Nazaret, con el objetivo de financiar el colegio de niños que entonces dirigía.
Así es. En el año 61 aterrizo en el hogar para chicos de familias desestructuradas en el antiguo centro del Cuartel de la Montaña, en la urbanización Virgen del Cortijo, en Sanchinarro (Madrid).
Fue un una obra muy bonita el poder establecer en ese lugar un centro de bachiller laboral agrícola ganadero por el que pasaron más de un millar de chavales. Dejé allí 25 años de mi vida hasta que me arruinaron la labor intencionadamente en 1986 tras el cambio político.
Mi superior, el Padre José Magín Morera, en ese momento me propone buscar una finca en el lugar donde nos encontramos ahora (carretera Alcobendas-El Goloso, en Madrid) y continuar la labor dando vida a estos viveros, además de una escuela de Arte por la que han pasado 7000 floristas. De hecho, muchas de las escuelas de Suramérica, como Brasil, Colombia, Argentina, han salido de aquí, así como el actual Colegio concertado Padre Manyanet.
2. Conocido como “el cura de las plantas”, ¿en qué medida las plantas han representado un instrumento para su actividad sacerdotal?
Las plantas han sido para mí un elemento pedagógico de primera magnitud. Un chaval que no ha tenido el calor afectivo en el seno de una familia necesita adquirir la sensibilidad suficiente como para aprender a construir su futuro con amor, e incorporarse a la sociedad sin ningún temor porque su padre o madre les haya abandonado o porque hayan salido de un ambiente familiar anormal.
Partiendo de que todos nacemos como una semilla, muchas veces establecía un paralelismo entre la vida humana y la de una flor. Les enseñaba así que todos necesitamos de unos cuidados: la planta necesita zapatos (maceta), calcetines (tierra), bocadillo (abono), Coca Cola (agua fresquita) y aire, además de mucho amor…
3. Actualmente colabora en la formación de jóvenes discapacitados psíquicos ¿cómo valora esta experiencia?
Colaboro con ellos de una forma indirecta, abriéndoles las puertas de estos viveros. Vienen en grupos de 12 o 14 y disfrutan mucho viendo las plantitas, repicando las plantas en los semilleros, observando los canarios… Son chicos con una sensibilidad a flor de piel.
Algunos repiten con los años, ya me conocen, y corren a abrazarme cuando llegan. Yo disfruto mucho viendo sus caritas de alegría. Les doy caramelos de las monjitas y les encanta. Hace unos días coincidieron dos autocares, uno de Apadis y otro de María Corredentora. Me fotografié con todos ellos y se alegraron mucho.
4. El vivero abre sus puertas cada semana a la visita de colegios y colectividades de forma altruista, ¿qué espacio considera que debería tener la educación de los niños en la defensa de las plantas y el medio ambiente?
Hace pocos meses di una charla en el colegio concertado Gredos, en la Sierra madrileña de Guadarrama. Les llevé vistosos posters y plantas, algunas de ellas carnívoras, y pasaron un rato estupendo. Hasta el vivero llegan muchos colegios para conocer las plantas.
Aprovechamos también el momento para contarles apólogos, siempre con la planta y la flor como protagonistas. Después tienen que saber responder a preguntas sobre los cuentos que han escuchado para llevarse una planta. También hacemos concursos con regalos para los colegios. A los niños les encantan estos juegos.
5. ¿Cree que es suficiente la educación que se imparte en la actualidad en los colegios?
La pena es que no todos los colegios pueden tener un pequeño huerto o invernadero, eso sería ideal porque estos elementos humanizan mucho. Se podría plantar calabacín, perejil, hierbas aromáticas, cacahuetes, etc., y poner etiquetas con su nombre en cada planta. Pero, en general, en los colegios se ha restado mucha autoridad al profesor, y quizá existe el miedo de que algunos niños no respeten las plantas, y puedan dañarlas dándoles cuatro patadas.
6. El crecimiento galopante de la población urbana ha obligado a descubrir otras maneras innovadoras de fusionar naturaleza, hormigón y ladrillo, como cubiertas ajardinadas, jardines verticales y colgantes, ¿cuáles son las soluciones más innovadoras que nos puede descubrir de estas soluciones?
Estuve en la Universidad Complutense hace unos días visitando una azotea ajardinada impermeabilizada con doble cámara para evitar goteras. Se consigue así un microclima para el edificio y, por otra parte, se emite al aire oxígeno, que tanta falta nos hace.
Entre mis últimos trabajos puedo destacar el jardín colgante del Hotel Mercure Santo Domingo, aunque Antonio Núñez Tirado, consejero delegado del hotel, cuando escribe artículos u ofrece declaraciones, oculta mi nombre por razones que él sabrá en su conciencia, pero ese jardín lo he hecho yo, con la ejecución de Viveros Nazaret. Aquí tengo todos los proyectos.
Para mí fue un gran reto conseguir vestir de naturaleza los 300 metros lineales de andamios y convertir una pared de 24 metros de altura en un jardín colgante, poniendo la naturaleza en vertical con plantas y árboles de grandes proporciones.
7. Como gran especialista en botánica, ¿cuáles puede marcar como hitos en su creación de jardines?
Yo soy autodidacta y he hecho muchos trabajos a nivel privado durante casi 30 años para sufragar la educación de los niños. Hemos hecho muchos en Andalucía, recuerdo unos preciosos en el comedor del Conde Rotor, en Torremolinos.
En la Moraleja he hecho bastantes, pero es difícil poder destacar alguno. Un trabajo de gran calado es el Jardín Vertical de La Vaguada, obra que también parte de Viveros Nazaret, y que presenta una columna de 3,20 metros de altura cubierta por un manto de musgo, flores y plantas. Este centro comercial fue diseñado por César Manrique con la intención de integrarse en el entorno natural y el respeto por la naturaleza.
Además de los jardines y acciones que hemos hecho para financiar el hogar en un 70%, antiguamente teníamos cultivo de champiñón, maíz dulce y okra para surtir al supermercado de la base americana en Torrejón, etc.
8. En 1997 fue nombrado jardinero de Iberflora y este año en el 40 aniversario del Salón ha sido destacado protagonista de los I Premios Garden, patrocinados por esta feria ¿Qué cree que han aportado estos premios a la feria y al sector?
Los Premios Garden resultaron un éxito y consiguieron una gran convocatoria. La aportación a la feria y al sector es muy positiva. Es un gran esfuerzo en momentos de crisis. Vicente Peris no puede hacer más de lo que está haciendo por la feria y el sector.
9. Usted ha escrito libros como Guía de plantas y jardines o Mi vida, mi gente, mis plantas, este último publicado en 2009, ¿cómo valora el resultado?
También una enciclopedia en dos tonos, Plantas y Flores y otros tres más. Todo ellos, han tenido una gran aceptación y están agotados.

















