Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
Los invernaderos de Almería son muy eficientes en el uso de la energía, ya que en ellos se obtienen más kilogramos de frutas y hortalizas por unidad de energía consumida

La combinación de suelo arenado e invernadero tipo Almería sigue siendo, tras 50 años, la mejor opción

D.L. Valera, L.J. Belmonte, F.D. Molina-Aiz, A. López y F. Camacho (Centro de Investigación BITAL. Universidad de Almería)29/04/2015
El titular de este artículo es una de las principales conclusiones de un reciente trabajo de la Cátedra Cajamar de Economía y Agroalimentación de la Universidad de Almería, probablemente el estudio más completo realizado hasta la fecha sobre los invernaderos de Almería.
Está perfectamente documentado que los invernaderos de Almería (Fig. 1) son desde hace décadas el auténtico motor del desarrollo socioeconómico y demográfico de esta provincia. Las producciones y el valor de las mismas reflejan, campaña tras campaña, ser el núcleo central de la economía de la zona. Además, las casi 30.000 ha tienen un marcado carácter exportador, aportando la mayor cuota al comercio internacional agroalimentario de Andalucía. No obstante, continúa la pérdida de renta de los agricultores debido a que los precios reales percibidos, descontando la inflación, siguen una tendencia estructural descendente. Es por ello de gran utilidad para el sector establecer el nivel tecnológico que permite rentabilizar cada cultivo. El núcleo central de este nuevo enfoque es el cultivo, siendo la tecnología la que se adapta a él.
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Figura 1. Concentración de invernaderos en Almería.
El análisis de la Cátedra Cajamar de Economía y Agroalimentación de la Universidad de Almería, se ha realizado sobre 685 ha de invernaderos, lo que supone el estudio más amplio que se ha realizado hasta la fecha. Se ha analizado exhaustivamente la evolución tecnológica del sector en los dieciséis últimos años, cuantificando los rendimientos de los principales cultivos, en función de la comarca agrícola y del tipo de invernadero utilizado. También se ha determinado el perfil medio de las diez mejores explotaciones con mayores ingresos brutos estimados de cada una de las comarcas agrícolas de Almería.

No menos importante ha sido determinar el perfil medio de las explotaciones con mayores rendimientos productivos por campaña, en función de la combinación de cultivos y ciclos utilizados. Una de las conclusiones del trabajo es que la mejora de la ventilación natural induce incrementos productivos, sin un coste significativo frente a otros sistemas de control climático. Necesita mejorar, puesto que aunque se ha incrementado en los últimos años sigue siendo deficiente en la actualidad (14,4% en 2013). Todos los detalles del estudio, que supera las 500 páginas, se pueden consultar en Valera et al. (2014), y en breve también estará disponible una edición en inglés.

Con la finalidad de analizar de manera integral tecnología y rentabilidad, se ha realizado una muestra a las cuatro comarcas agrícolas de la provincia de Almería: Campo de Dalías, Bajo Andarax, Campo de Níjar y Bajo Almanzora. Se han entrevistado a 212 agricultores y a 18 empresas comercializadoras, obteniendo así una superficie muestreada de 685 ha de invernaderos, un 2,4% del total provincial. La extracción de los datos, tanto cualitativos como cuantitativos, se ha realizado en dos niveles: mediante una encuesta de 108 preguntas a cada uno de los 212 agricultores participantes, y a través de los datos proporcionados mediante una hoja de cálculo que han cumplimentado las 18 empresas comercializadoras.

Breve reseña histórica

Aunque las primeras referencias de las ventajas que se obtienen de incorporar una capa de arena al suelo son del almeriense Ibn Luyun en su Tratado de Agricultura escrito alrededor de 1348 (Eguaras, 2014), en la horticultura moderna se atribuye el origen del cultivo en suelo arenado a 1880, en la costa granadina, en La Rábita y El Pozuelo pertenecientes al Término Municipal de Albuñol, justo en el límite con la provincia de Almería. De ahí pasó a la zona de Adra y Guardias Viejas, aunque el impulso definitivo fue posterior gracias a las experiencias del Instituto Nacional de Colonización (INC). Varios informes de dicho Instituto, redactados por los Ingenieros Agrónomos Leandro Pérez de los Cobos y Bernabé Aguilar Luque, reflejan las ventajas de la técnica del arenado para paliar la elevada salinidad del agua, al tiempo que mejora la producción y reduce los ciclos de cultivo.

En torno a 1940, agricultores procedentes de La Rábita abancalaron y enarenaron una finca cerca de la playa en la zona de La Romanilla en Roquetas de Mar.

De acuerdo con Rivera (2000) los enarenados (Fig. 2) no se extendieron hasta que en las parcelas tuteladas por el INC se demostró su rentabilidad, y lo mismo pasó con los invernaderos, para cuya implantación fueron precisas las subvenciones y auxilios del INC, posteriormente denominado IRYDA (Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario). Las primeras 20 ha se entregaron a los colonos en el verano de 1956 y se enarenaron ese mismo año. Se instalaron colonos desde esa fecha hasta principios de la década de 1980.

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Figura 2. Suelo arenado.

En 1956, según recogen los informes redactados por el ingeniero agrónomo del INC Bernabé Aguilar Luque, los técnicos del INC deciden crear dos unidades piloto de explotación, una sin arena y otra arenada. La que no tiene arena es la parcela 24 del sector regable de Aguadulce, de 3,13 ha y el colono encargado de la parcela bajo las directrices del INC a partir de agosto de ese año es Francisco Fuentes Sánchez, más conocido en la zona como ‘Paco el piloto’. Los sucesivos ensayos en varios años sobre esta parcela sin arena no fueron muy exitosos. La parcela arenada, de 3,4 ha, fue la número 74; y el colono seleccionado fue Francisco López Fernández, agricultor procedente de Adra, donde había explotado el sistema enarenado en los cuatro años anteriores. Los ensayos con esta técnica fueron muy satisfactorios y se expandió rápidamente por la zona. Los técnicos del INC demostraron su sobrada mentalidad innovadora y a ellos se debe el germen de la explosión de la agricultura intensiva en España.

En 1960, en la misma parcela 24 donde años antes se realizaron ensayos en suelo sin arenar, se realizaron los primeros abrigos de plástico. Se comenzó con acolchados con láminas de polietileno transparente, también se rodearon plantas con polietileno adosándoles una pequeña armadura de alambre, y con pequeños túneles. Todo ello con éxito limitado.

Pero el gran salto se efectuó en 1963, cuando después de los ensayos anteriores, se pensó en disponer una protección de película de polietileno a una estructura sencilla y ligera, como la que se utilizaba para guiar las parras de uva de mesa (Aguilar, 1981). Los padres más claros de esta exitosa idea (el invernadero tipo Almería) fueron los Ingenieros Agrónomos Leandro Pérez de los Cobos y Bernabé Aguilar. Se instaló en la parcela 24 en una superficie de 500 m2, una estructura tipo parral a base de rollizos de eucalipto, dejando 100 m2 como testigo con arenado al aire libre protegido por setos cortavientos. Para ello se trajo a operarios del INC que estaban trabajando en parrales en el Campo de Níjar (Rivera, 2000). El éxito de la combinación de arenado e invernadero fue tal, que al año siguiente ya se estaban construyendo cuatro nuevos invernaderos para que sirvieran de núcleo de información.

Los resultados de la combinación de arenado e invernadero fueron muy satisfactorios, y han sido el origen del espectacular desarrollo socieconómico y demográfico que en las últimas décadas ha experimentado Almería.

Los impulsores de la difusión del arenado y del cultivo en invernadero, fueron especialmente los Ingenieros Agrónomos Bernabé Aguilar Luque y Leandro Pérez de los Cobos, de la Delegación en Almería del Instituto Nacional de Colonización; y el también ingeniero agrónomo Manuel Mendizábal Villalba, perteneciente a la Jefatura Agronómica de Almería.

Cuestionario a los agricultores

El cuestionario se ha estructurado en 10 apartados que contienen un número variable de respuestas de carácter tanto cuantitativo como cualitativo. La primera sección, Datos personales, consta de 9 preguntas que tratan de obtener información como la edad, años dedicados a la agricultura, régimen de la propiedad, procedencia geográfica del titular, nivel de estudios, si posee otra ocupación laboral o empresarial adicional, la procedencia laboral antes de dedicarse a la agricultura y la situación y superficie exactas de la finca.

Para el grupo de preguntas titulado Cultivos, se han elaborado cuestiones para clarificar el modo de combatir las malezas, la siembra, la preparación de la plántula, frecuencia de análisis foliares, cultivos de las últimas tres campañas y épocas, marcos y rendimientos de los mismos, métodos complementarios y sustitutivos de los tratamientos fitosanitarios, polinización y uso de injertos.

El tercer apartado está diseñado para determinar la Maquinaria existente en la explotación, como la utilizada en la aplicación de tratamientos fitosanitarios, vehículos utilizados en la misma o maquinaria utilizada en las labores de preparación del terreno.

En la sección Suelo se obtiene su tipo, el uso de análisis de suelo, la desinfección del mismo, tipo y frecuencia del retranqueo así como su coste, cantidad y jornales del mismo, si aporta ácidos húmicos y si se ha planteado cambiar de enarenado a hidropónico, o viceversa.

Para conocer la explotación y sus características más importantes se incluye el apartado Edificaciones auxiliares/Sistema de riego, en el que se obtiene la superficie del almacén, caseta de riego y capacidad de la balsa, tipos de filtros utilizados, recogida de pluviales, sistema de riego, análisis del agua, uso de tensiómetros, origen y coste y calidad del agua, y la forma de aplicar abonos.

En la sección denominada Comercialización se pretende conocer dónde vende su producción, si es siempre en el mismo sitio, los años de socio en alguna cooperativa, el tipo de asesoramiento recibido, si arregla su producto antes de llevarlo al punto de venta y si está sometido a algún sistema de certificación o norma de buenas prácticas agrícolas en campo.

El apartado más extenso en cuanto a número de preguntas es el titulado Estructura, y en él se formulan cuestiones sobre las características del invernadero, de sus elementos estructurales, dimensiones, pasillos, tipos de ventanas, accionamiento de las mismas, dobles puertas, mallas antiinsectos, material de cubierta y procedimiento para su sustitución.

A continuación aparecen las ocho preguntas del apartado Sistemas de control climático. En él pretendemos obtener información sobre el uso de controladores climáticos, parámetros medidos, uso de pantallas térmicas y de mallas de sombreo, sistemas de ventilación forzada, técnicas de refrigeración por evaporación de agua, uso y tipo de calefacción, combustibles, técnicas de ahorro energético y otros sistemas avanzados como la inyección de CO2, iluminación artificial o la cogeneración.

El apartado denominado Análisis de costes y beneficios obtiene los intervalos de ingresos y gastos aproximados a lo largo del año o campaña, y preguntas para clarificar cuáles son los cultivos que proporcionan mayores ganancias netas y mayor inversión al comienzo de la campaña, así como las subvenciones y la entidad que le proporciona financiación.

En la sección Mano de obra se trata de conocer si la mano de obra es propia o ajena, número de trabajadores y si son fijos, las labores para las cuales contrata mano de obra eventual, y si tiene algún tipo de preferencia para la contratación. Además se trata de conocer también los jornales aproximados que dedica a la explotación de la finca y si la mano de obra correspondiente al propietario está incluida en esos jornales.

Finalmente, y no menos revelador, se ha incluido una pregunta relativa a si tiene pensado a corto plazo realizar mejoras en su explotación y de qué tipo. Por último, se le ha dado la oportunidad de reflejar hechos relevantes en las últimas campañas y si considera que el estudio puede mejorar la rentabilidad de las infraestructuras productivas.

Resultados y discusión

Para obtener los perfiles medios de las explotaciones más rentables en cada comarca agrícola, se han utilizado los datos de tres campañas agrícolas (desde 2010/11 hasta 2012/13) y se ha efectuado la media de las diez mejores explotaciones. Para las preguntas de carácter cualitativo, se ha especificado el número de respuestas de cada tipo.

Para evitar la posible distorsión que sobre la caracterización de las infraestructuras productivas más eficientes, pudiera provocar la efectividad comercial de las empresas que ponen los productos en el mercado (que podría ser otro enfoque del estudio), se ha decidido trabajar además con un patrón homogéneo. Para ello, hemos utilizado los rendimientos (kg m-2) de cada explotación concreta, para cada cultivo, ciclo y campaña; pero considerando los precios medios mensuales de venta en cada periodo concreto de recolección (en función del tipo de cultivo y ciclo), facilitados por el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía. No obstante, no se han observado grandes variaciones entre los ingresos medios brutos declarados por los agricultores y los calculados para sus explotaciones utilizando como patrón homogéneo el Observatorio de Precios y Mercados.

Por otro lado, hemos analizado el perfil de las diez mejores explotaciones según el rendimiento productivo medio obtenido en las tres campañas analizadas. Para ello se ha estudiado independientemente cada una de las doce combinaciones de cultivos, por campaña, que han aparecido con mayor frecuencia en la muestra. Todos los detalles y posibles combinaciones de cultivos en cada ciclo, pueden consultarse en Valera et al. (2014).

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Figura 3. Evolución del tipo de suelo entre 2013(a) y 1997(b).

También se ha determinado el perfil medio de las diez explotaciones que han obtenido mayor rendimiento productivo (kg m-2), en función de los cultivos que han utilizado en cada campaña. En todos los casos se han analizado los datos de las tres últimas campañas (desde 2010/11 hasta 2012/13).

El invernadero tipo Almería continúa en este análisis mostrando su buen comportamiento en todas las combinaciones de cultivos. Sólo en los ciclos largos, especialmente los de tomate, adquieren relevancia estructuras de tipo multitúnel; que también aparecen en algunas especialidades como las de pepino, donde a veces se utiliza también calefacción.

Si nos centramos en el cultivo más importante en la zona, el tomate, su rendimiento medio en los invernaderos de Almería es muy inferior al de otros países como Holanda de 56,5 kg m-2 en invernaderos Venlo de cristal con calefacción, en Canadá de 56,4 kg m-2 en invernaderos de plástico con calefacción, o en Francia de 44,0 kg m-2 en invernaderos multitúnel de cubierta plástica con calefacción. Sin embargo, los invernaderos de Almería son más eficientes en el uso de la energía, obteniendo mayores rendimientos de producción en kilogramos producidos por unidad de energía consumida. Además, las producciones medias de tomate en Almería (16,8 kg m-2) son competitivas comparándolas con otros invernaderos sin calefacción en Francia, con promedios de 14,6 kg m-2, y en Italia con 9,6 kg m-2.

La evolución del tipo de suelo parece ser un aspecto que apenas ha evolucionado en los últimos 16 años en el conjunto de la provincia (Fig. 3), de forma que el suelo arenado sigue siendo el principal tipo de suelo utilizado, con un ligero incremento del 78,4% de 1997 al 79,6% actual. El uso de la lana de roca, perlita y turba se ha reducido.

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Figura 4. Estructura de invernadero tipo Almería.
Sin duda el elemento más importante de la explotación agrícola es el propio invernadero, que en función de sus características constructivas y de diseño, va a condicionar la potencialidad productiva de los cultivos a lo largo de toda su vida útil (en función de su capacidad para trasmitir la radiación solar o para ventilar de forma natural). Además, puede limitar en algunos casos la aplicación de diversas tecnologías. El principal cambio tecnológico relativo a la estructura de los invernaderos que se ha producido en Almería, ha sido el cambio de los tradicionales invernaderos de cubierta plana por el subtipo de invernadero Almería en «raspa y amagado» (Fig. 4). Los invernaderos planos presentan deficiencias en su microclima por excesos de humedad y de temperatura. Por el contrario, los invernaderos en raspa y amagado ofrecen mejores prestaciones y un bajo coste, en comparación con los invernaderos multitúnel o los de tipo Venlo (Fig. 5).
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Figura 5. Invernadero tipo Venlo en Almería.

En la provincia los invernaderos tipo Almería ('planos', en 'raspa y amagado' y 'asimétricos'), suponen el 94,3% del total (Fig. 6), muy similar al 95,4% que había en 1997. Los invernaderos con cubierta de malla, a dos aguas y Venlo representan un pequeño porcentaje. Esto es debido principalmente a que se trata de estructuras muy caras o implantadas en un área muy restringida de la provincia; como sucede con los de malla, que se construyen principalmente en la comarca del Bajo Almanzora. En el caso de los invernaderos a dos aguas son estructuras que surgieron hace muchos años y que dejaron de construirse posteriormente.

Los invernaderos multitúnel sí muestran un continuo y mantenido aumento, de forma que en 1997 un 0,6% de los invernaderos eran de este tipo y en la actualidad ya suponen un 5,2% (1,4% de tipo gótico). Además, este incremento se ha concentrado sobre todo en el Campo de Níjar donde en la actualidad este tipo de estructuras constituyen un 18,7%, que contrasta con las zonas del Bajo Andarax y del Bajo Almanzora, donde no se ha encuestado a ningún agricultor con este tipo de invernadero, como ya sucediera en 1997.

El retroceso de los invernaderos de tipo plano ha sido generalizado en toda la provincia, destacando su completa desaparición de las encuestas realizadas en el Campo de Níjar y del Bajo Almanzora.

También es destacable la diferente evolución que han seguido las dos principales comarcas productoras, ya que partiendo de unas condiciones muy similares en cuanto a la distribución de los invernaderos de tipo plano y en raspa y amagado en 1997, en la actualidad aproximadamente un 15,2% de invernaderos en el Campo de Dalías son de tipo plano (antiguos y de bajas prestaciones), mientras que en el Campo de Níjar una proporción similar (14%) es ocupada por invernaderos multitúnel (más modernos y con mejores prestaciones).

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Figura 6. Distribuión por tipos de invernaderos.

Conclusiones

Se ha realizado un análisis exhaustivo de la evolución tecnológica del sector en los dieciséis últimos años. Se han cuantificado los rendimientos de los principales cultivos en los invernaderos de Almería, en función de la comarca agrícola y del tipo de invernadero utilizado. Se ha determinado el perfil medio de las diez mejores explotaciones con mayores ingresos brutos estimados de cada una de las comarcas agrícolas de Almería, así como el perfil medio de las mejores explotaciones con mayores rendimientos productivos por campaña, en función de la combinación de cultivos y ciclos utilizados. A partir del análisis anterior, podemos extraer las siguientes conclusiones:

  • La combinación de invernadero tipo Almería y suelo arenado, continúa después de 50 años gozando de una excelente salud, puesto que es la alternativa que mayoritariamente se ha mostrado más rentable. Sólo en los ciclos largos, especialmente los de tomate, adquieren relevancia estructuras de tipo multitúnel; que también son interesantes en algunas especialidades como las de pepino, donde a veces se utiliza además calefacción.
  • Los invernaderos de Almería son muy eficientes en el uso de la energía, ya que en ellos se obtienen más kilogramos de frutas y hortalizas por unidad de energía consumida; en comparación con otras zonas de invernaderos muy tecnificados, aunque también con mayores rendimientos por metro cuadrado. Además, las producciones medias en Almería son competitivas frente a otras zonas con invernaderos sin elevada tecnología, especialmente la utilizada para modificar su microclima. El Modelo de Almería es probablemente el más adaptado al nuevo contexto de exigencias de los consumidores europeos, que demandan gran calidad en los productos, con el menor coste medioambiental posible.
  • La gestión de cultivos realizada bajo la mayor implementación tecnológica, no redunda directamente en una mayor productividad comercial y en un superior rendimiento en términos generales, apuntándose el interés de la especialización en determinadas producciones que sí rentabilizan las inversiones efectuadas, así como en la reducción de costes de producción y en una adecuada orientación productiva.
  • La mejora de la ventilación natural induce incrementos productivos, sin un coste significativo frente a otros sistemas de control climático. La capacidad de ventilación del invernadero tipo Almería es un elemento que necesita mejorar, puesto que aunque se ha incrementado en los últimos años sigue siendo deficiente en la actualidad. La media en 2013 es del 14,4%, lejos del valor mínimo del 30% de superficie de ventanas por superficie del invernadero necesario para una correcta ventilación, o incluso del valor recomendado del 25% en el Reglamento de Producción Integrada.

Referencias bibliográficas

  • Aguilar, B. 1981. Diversos tipos de estructuras de los abrigos de la zona del Campo de Dalías (Almería). Comunicación a las Jornadas de los Estudios Internacionales de la Sección Técnica de la Comisión Internacional de Ingeniería Rural. Almería, Febrero de 1981.
  • Eguaras, J. 2014. Ibn Luyun: Tratado de Agricultura. Editorial Universidad de Almería, Almería (España), 302 pp.
  • Rivera, J. 2000. La Política de colonización en el Campo de Dalías. Ed. Instituto de Estudios Almerienses y Caja Rural de Almería, Almería (España), 523pp.
  • Valera, D.L., Belmonte, L.J., Molina, F.D., López, A. 2014. Los invernaderos de Almería. Análisis de su tecnología y rentabilidad. Cajamar Caja Rural. 504pp. (Disponible on line en http://www.publicacionescajamar.es/series-tematicas/economia/los-invernaderos-de-almeria-analisis-de-su-tecnologia-y-rentabilidad/).

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