"Tanto el agricultor como la industria transformadora necesitan rentabilidad y previsibilidad"
Entrevista a Serafín Zalba, director comercial de Limagrain Field Seeds Ibérica
Alejandro de Vega
Periodista especializado en agricultura · Interempresas Media
29/10/2026
Serafín Zalba cuenta con una amplia trayectoria profesional vinculada al sector agrícola, especialmente en el ámbito de los cultivos extensivos. Desde su posición en Limagrain Field Seeds Ibérica, participa activamente en el análisis de la evolución del sector y de los desafíos que afrontan los productores. En este contexto, destaca el papel de la mejora genética y de las nuevas variedades como herramientas para avanzar hacia una agricultura más competitiva, eficiente y adaptada a los condicionantes climáticos, aunque advierte que "ninguna tecnología resolverá por sí sola los retos del sector".
Serafín Zalba.
¿En qué momento se encuentra actualmente la I+D en variedades de cereal y qué objetivos se están marcando las empresas y los centros de investigación?
La I+D atraviesa un momento de gran aceleración. El objetivo es claro: ayudar al agricultor a mejorar la rentabilidad de su explotación y, al mismo tiempo, responder a las necesidades de la industria y cadena alimentaria. Para ello contamos con herramientas cada vez más precisas, como biotecnología, edición genética, marcadores moleculares, análisis de datos e inteligencia artificial. Sin embargo, su desarrollo está condicionado por un marco regulatorio complejo y, en ocasiones, más restrictivo para la producción europea que para las importaciones. Además, las condiciones climáticas, cada vez más exigentes, requieren estabilidad productiva. Por ello, en este contexto, innovar no es una opción: es la base de la adaptación.
¿Qué rasgos están adquiriendo mayor importancia ante estos retos?
Ya no basta con buscar el máximo rendimiento en condiciones ideales. Necesitamos variedades estables y resilientes, capaces de responder ante sequías, golpes de calor, excesos de agua y nuevas presiones sanitarias. También ganan importancia la eficiencia en el uso de nutrientes, la tolerancia a enfermedades y la adaptación a unas herramientas de protección de cultivos cada vez más limitadas. Todo ello debe traducirse en producciones regulares y de calidad, porque tanto el agricultor como la industria transformadora necesitan rentabilidad y previsibilidad.
¿Hasta qué punto la mejora genética está siendo capaz de responder a estos desafíos y qué avances destacaría en los últimos años?
La mejora genética está respondiendo con mayor rapidez y precisión. La tecnología nos permite identificar antes las variables de interés, seleccionar variedades con más información y acortar los ciclos de obtención. Estamos avanzando en resiliencia frente al estrés hídrico y térmico, sanidad vegetal, estabilidad productiva y eficiencia en el uso de insumos. El reto es que la velocidad de la investigación tenga continuidad en el desarrollo, la validación y la llegada comercial de las variedades al campo. En este proceso, la transferencia de tecnología hacia los agricultores y ganaderos también forma parte de nuestros grandes retos, ya que resulta esencial para que estos avances puedan incorporarse de manera efectiva a sus explotaciones y generar un impacto real, siempre con todas las garantías.
“En el campo es donde una variedad demuestra de verdad su valor”.
¿Qué peso tiene actualmente la semilla en la rentabilidad y la estrategia productiva de una explotación cerealista? ¿Existe todavía margen para mejorar la percepción del valor de este insumo por parte del agricultor?
La elección varietal es una de las decisiones que más condicionan el resultado del cultivo, aunque la semilla represente una parte limitada del coste total de la campaña. En ella se concentran la genética, la sanidad, el vigor de implantación, la adaptación a la zona, la capacidad de responder en años difíciles y la aptitud de la cosecha para su destino industrial. El agricultor no busca únicamente un récord puntual, sino consistencia, seguridad y una producción que responda a las exigencias de calidad del mercado. Por eso debemos escuchar, aprender y comprender las necesidades de agricultores, ganaderos, multiplicadores, distribuidores e industria. Solo así podremos recomendar la solución adecuada para cada explotación, conectar la producción con las demandas de la cadena de valor y hacer visible el verdadero valor de la semilla.
Además de los cereales, ¿qué cultivos están concentrando actualmente un mayor esfuerzo de investigación varietal? ¿Se están produciendo avances relevantes en especies como leguminosas, oleaginosas o cultivos industriales?
Además de los avances en cebadas orientadas a maltería, vemos progresos importantes en oleaginosas como colza y girasol. Se trabaja en tolerancia a herbicidas, estabilidad productiva, contenido y perfil de aceite, y adaptación a diferentes condiciones ambientales. También hay una evolución muy interesante en la calidad nutricional del maíz para ensilado. En leguminosas, el potencial es evidente por su aportación agronómica y por su papel en sistemas productivos más diversificados, aunque todavía necesitamos reforzar el desarrollo varietal y consolidar agronomías que aporten rentabilidad a toda la cadena.
¿Qué papel desempeñan los ensayos de campo en el proceso de selección y validación de nuevas variedades?
El conocimiento del genoma y las herramientas biotecnológicas son fundamentales, pero la respuesta final debe confirmarse en el cultivo. En el campo es donde una variedad demuestra de verdad su valor. Los ensayos permiten validar su comportamiento en ambientes distintos y bajo condiciones exigentes de calor, frío, heladas, sequía o exceso de agua. Además, no buscamos una respuesta aislada, sino estabilidad a lo largo del tiempo. Nuestra experiencia acumulada durante cinco décadas en el sector nos recuerda algo esencial: la innovación solo tiene sentido cuando funciona en condiciones reales y aporta una mejora tangible, rentable y estable al agricultor y ganadero.
De cara a los próximos años, ¿hacia dónde cree que evolucionará el sector de la semilla?
Veremos explotaciones y operadores de mayor dimensión, más profesionalizados y con una gestión cada vez más empresarial. Al mismo tiempo, el relevo generacional seguirá siendo uno de los grandes desafíos para agricultores, multiplicadores, acondicionadores, distribuidores, empresas familiares y empresas de servicios. Para afrontarlo, debemos ser muy conscientes de que sin rentabilidad no habrá relevo, sin innovación no habrá adaptación y sin colaboración no habrá futuro.
La genética avanzará con más rapidez gracias a la identificación de genes, la digitalización y nuevas herramientas de selección, pero ninguna tecnología resolverá por sí sola los retos del sector. Será imprescindible conectar investigación, producción, distribución, industria, administración y agricultores y ganaderos, compartiendo conocimiento y objetivos. En Semillas LG, este año celebramos nuestro 50º aniversario: cinco décadas trabajando junto al campo que nos impulsan a mirar al futuro con la misma convicción que nos ha traído hasta aquí: escuchar, innovar y construir relaciones duraderas.
“Debemos ser muy conscientes de que sin rentabilidad no habrá relevo, sin innovación no habrá adaptación y sin colaboración no habrá futuro”