En 2026 se contrataron 21.553 hectáreas de cultivo en la región
Las cooperativas extremeñas auguran un 2027 sin tomate de industria si no se cubren costes
Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura calificó de “nefasta” la campaña de tomate para industria en Extremadura por la caída de los rendimientos y un precio efectivo que rondó los 100 euros por tonelada.
Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura calificó de “nefasta” la campaña de tomate para industria que llega a su fin y advirtió de que recomendaría no sembrar en 2027 si los precios de contratación no permitían cubrir los costes de producción.
La organización atribuyó el deterioro de la campaña a la combinación de una importante reducción de los rendimientos, las altas temperaturas registradas durante el verano, el aumento de los costes y un precio insuficiente para garantizar la rentabilidad de las explotaciones.
Los datos recopilados por la federación y actualizados a 15 de septiembre reflejaron una reducción de entre el 10% y el 11% sobre el volumen inicialmente contratado en Extremadura, que ascendía a 1.989.146 toneladas correspondientes a 21.553 hectáreas.
Con esta evolución, el rendimiento medio se situó en torno a los 83.500 kilos por hectárea, frente a los 92.290 kilos por hectárea previstos inicialmente. El presidente del grupo de trabajo de Tomate para Industria de Cooperativas Agroalimentarias Extremadura, Juan Francisco Blanco, señaló que esta merma productiva había provocado importantes pérdidas económicas a los agricultores, que encadenaban ya dos campañas consecutivas con resultados negativos.
Las principales causas de la caída de los rendimientos estuvieron relacionadas con las condiciones meteorológicas de junio y julio. Las temperaturas fueron especialmente elevadas durante la noche, lo que dificultó que las plantas recuperasen su actividad fisiológica después de las horas de mayor calor.
Este estrés térmico afectó a la floración y al cuajado del fruto, provocó fallos de polinización y favoreció la aparición de tomates partenocárpicos, sin semillas y de menor peso. El tomate tardío fue el cultivo más perjudicado, al coincidir sus fases determinantes de desarrollo con los episodios de calor más intenso y persistente.
Precio efectivo alrededor de 100 €/t
A la reducción de la producción se sumó el descenso del grado Brix del tomate entregado, que provocó penalizaciones sobre el precio contratado. Aunque el precio contractual se estableció en 107 euros por tonelada, el importe efectivamente percibido por muchos productores se situó alrededor de los 100 euros por tonelada.
Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura consideró que esta cantidad resultó insuficiente para compensar unos costes de producción que habían aumentado desde el cierre de los contratos, realizado en febrero. El encarecimiento de los combustibles y los fertilizantes tampoco había quedado contemplado en las condiciones pactadas y había reducido todavía más los márgenes de las explotaciones.
Ante este escenario, la organización planteó la necesidad de que el precio de contratación de la próxima campaña cubriese los costes reales de producción. En caso contrario, anunció que recomendaría a los agricultores no sembrar tomate para industria en 2027.
Las altas temperaturas favorecieron las plagas
El calor extremo tuvo además consecuencias sobre la sanidad vegetal. Según Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, las elevadas temperaturas favorecieron la proliferación de plagas como el ácaro del bronceado.
La organización señaló que los productores tuvieron que afrontar esta problemática sin disponer de herramientas fitosanitarias que consideró suficientemente eficaces, después de que el Ministerio de Agricultura denegase la autorización excepcional de uso de sustancias activas como el Spirotetramat.
Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura cuestionó esta decisión y recordó que la misma materia activa estaba autorizada en otros países de la Unión Europea, entre ellos Italia, Portugal y Grecia.
Un estudio de costes para preparar la próxima campaña
Entre las actuaciones previstas, la federación anunció la elaboración de un estudio profesional y detallado de los costes reales de producción correspondientes a la campaña 2026. El objetivo será disponer de una referencia económica para afrontar la negociación de la próxima campaña y determinar qué nivel de precios resulta necesario para garantizar la viabilidad del cultivo.
La organización situó así la rentabilidad como una de las principales condiciones para decidir la continuidad del tomate para industria en Extremadura de cara a 2027.






























