La campaña concluye con una producción de 765.000 toneladas
Navarra cierra la campaña de cereal con un descenso de cosecha del 13% respecto a 2025
La campaña cerealista 2026 en Navarra concluyó con una producción de 765.000 toneladas, un 13% menos respecto a 2025, en un ejercicio marcado por una meteorología muy irregular que condicionó el desarrollo de los cultivos desde el inicio hasta la recolección, según confirmó la Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra (UAGN) en un comunicado.
Un invierno lluvioso dio paso a una primavera con escasas precipitaciones y temperaturas elevadas, mientras que el final de la campaña estuvo caracterizado por la sequía y varias olas de calor. No obstante, las lluvias registradas durante la primera mitad de mayo permitieron mejorar el comportamiento de los cultivos y elevar la producción por encima de las previsiones más negativas con las que comenzó la cosecha.
Según los datos presentados por INTIA, la respuesta de los cultivos fue muy desigual en función del tipo de suelo y de la zona productiva, reflejando el impacto que la variabilidad climática tiene sobre el cereal navarro.
Rendimientos desiguales según las zonas
En los secanos áridos del sur de Navarra, los rendimientos volvieron a situarse por encima de las medias habituales, aunque sin alcanzar los elevados registros de la campaña anterior. En cambio, en la zona norte, la zona media y la baja montaña, las producciones se han mantenido en niveles similares a los promedios históricos.
Desde INTIA destacan que los datos medios esconden realidades muy diferentes entre explotaciones. “Las diferencias observadas en los rendimientos están estrechamente relacionadas con la respuesta de cada tipo de suelo a una climatología tan irregular como la de este año”, señalan los técnicos del instituto.
En la misma línea, la directora-gerente de INTIA, Natalia Bellostas, subrayó que esta campaña vuelve a demostrar la importancia de la calidad del suelo. “La salud del suelo es un elemento fundamental para mejorar la resiliencia de los cultivos y reducir el impacto de las condiciones climáticas adversas”, afirmó en la jornada de balance de la campaña cerealista.
Los datos definitivos de la campaña cerealista sitúan la producción un 3% por debajo de la media de las cinco últimas campañas.
El trigo lidera y el guisante marca un récord
La superficie dedicada a cultivos extensivos se ha mantenido prácticamente estable en Navarra, con 193.000 hectáreas, según los datos más recientes de la PAC. El trigo continúa siendo el cultivo predominante, con más de 80.000 hectáreas, seguido de la cebada, que ocupa cerca de 70.000 hectáreas. El conjunto de la superficie incluye también avena, colza, girasol, guisante, haba y veza.
Entre los datos más destacados de la campaña sobresale el crecimiento del guisante, que alcanza casi 11.000 hectáreas, la mayor superficie sembrada desde que existen registros.
En cuanto a las variedades, Filón continúa siendo el trigo más cultivado, aunque pierde peso frente a nuevos materiales que se incorporan progresivamente al mapa varietal. En cebada, Saratoga sigue consolidando su posición, al ocupar aproximadamente la mitad de la superficie sembrada en la Comunidad Foral.
Baja presión de enfermedades
Desde el punto de vista fitosanitario, INTIA califica la campaña como generalmente sana. En cebada de invierno la incidencia de enfermedades ha sido reducida, aunque al final del ciclo se detectaron ataques de ramularia. Por el contrario, la cebada de primavera mostró una mayor sensibilidad frente a helmintosporium y rynchosporium, como suele ser habitual.
En el caso del trigo, la principal enfermedad fue la septoria, cuya aparición temprana marcó el desarrollo sanitario del cultivo durante buena parte de la campaña.
Próxima campaña
Durante la jornada de balance de la campaña en Navarra también se presentaron los resultados del programa de experimentación en cultivos extensivos y las recomendaciones de siembra para la campaña 2026/2027.
A través de un convenio de colaboración entre el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, INTIA, cooperativas y empresas del sector, se desarrolla anualmente una amplia red de ensayos que evalúa más de 1.500 variantes en cultivos como trigo, cebada, avena, colza y leguminosas.
Estos trabajos analizan nuevas variedades, estrategias de protección de cultivos y programas de fertilización con el objetivo de mejorar la productividad, aumentar la sostenibilidad de las explotaciones y adaptar los sistemas agrícolas a las condiciones de cada campaña.
En los últimos años, la investigación se ha orientado especialmente hacia la búsqueda de materiales vegetales y técnicas de manejo con mayor capacidad de adaptación a un escenario de creciente variabilidad climática, así como a la promoción de prácticas que mejoren la salud y funcionalidad del suelo, consideradas claves para reforzar la resiliencia y la sostenibilidad de la agricultura navarra a largo plazo.




























