La clave residirá en una gestión eficiente, flexible y adaptada a las condiciones cambiantes del campo
Manejo de malas hierbas en cereal: un desafío constante en la campaña 2025-2026
Rubén del Val
Responsable de Marketing Técnico de ADAMA
23/02/2026
Dificultades en los tratamientos de pre-emergencia
En aquellas parcelas donde fue posible, se aplicaron herbicidas de pre-emergencia, una herramienta clave para adelantarse al desarrollo de las malas hierbas y para frenar el avance de resistencias, cada vez más presentes en el campo. Sin embargo, la llegada de las lluvias intensas interrumpió bruscamente esta práctica en muchas superficies, limitando las posibilidades de actuación temprana.
La situación se ha visto agravada por la necesidad de realizar siembras en seco durante el otoño. En estos casos, no siempre fue posible 'purgar' previamente las parcelas mediante labores mecánicas o aplicaciones de herbicidas totales, lo que ha favorecido la presencia inicial de poblaciones elevadas de especies problemáticas como el vallico, las amapolas o las avenas.
Un escenario complejo en post-emergencia
Superada la ventana óptima de pre-emergencia, las intervenciones deberán centrarse ahora en tratamientos de post-emergencia. Aunque suelen ofrecer elevada eficacia, estos tratamientos implican mayores costes y requieren una correcta elección de materias activas, especialmente ante la presencia de biotipos resistentes.
El reto técnico es considerable: esta campaña se caracteriza por una gran diversidad de malas hierbas, tanto de hoja ancha como de hoja estrecha, y con distintos estados de desarrollo dentro de una misma parcela, lo que complica el control.
En este contexto, el mercado ofrece herramientas de amplio espectro que pueden facilitar el manejo. Entre ellas destaca la solución KAMPAI de ADAMA, autorizada en trigo y recientemente también en cebada, con capacidad para controlar más de 25 especies de hoja ancha y estrecha y con una notable flexibilidad de aplicación, desde el estadio de tres hojas hasta hoja bandera.
Presión de hongos y estrés fisiológico
A los problemas de malas hierbas se suma este año una creciente presión de enfermedades fúngicas, especialmente en cebada. La elevada humedad y el inóculo procedente de la campaña anterior han favorecido la aparición temprana de síntomas en campo. La intervención fungicida, tal como ya se señalaba en análisis previos, debe planificarse en torno a la salida del ahijado para maximizar su eficacia.
Además, los cultivos están mostrando signos evidentes de estrés fisiológico, principalmente por asfixia radicular derivada del exceso de humedad y por episodios de heladas. Esta combinación de factores compromete el desarrollo radicular y la capacidad de absorción de nutrientes. En estas circunstancias, puede resultar recomendable la aplicación de aminoácidos como apoyo para mejorar la respuesta metabólica del cultivo ante intervenciones fitosanitarias.
Gestión técnica y toma de decisiones
La campaña 2025-2026 confirma que no existen soluciones únicas ni recetas universales. Cada parcela presenta una problemática específica que debe abordarse mediante un diagnóstico individualizado, apoyado en la experiencia del agricultor y en el asesoramiento de técnicos especializados.
El desafío está sobre la mesa. La clave residirá en una gestión eficiente, flexible y adaptada a las condiciones cambiantes del campo, con el objetivo de proteger el potencial productivo del cereal en un entorno cada vez más exigente.






















