Aranceles al vino en EE UU: Menos dramático de lo anunciado y oportunidad de mejora para el posicionamiento español
Rafael del Rey, CEO en Del Rey AWM (Analysts of Wine Markets)
16/09/2025En un contexto de gran parálisis del vino en el mundo, con el consumo a la baja y el comercio muy parado, pero con algunos vinos yendo mejor que otros, las sucesivas propuestas de subida de aranceles en EE UU, anunciadas por su presidente Trump, añaden incertidumbre y dificultades, aunque el impacto real pueda no ser tanto como el anunciado.
En un contexto de gran parálisis del vino en el mundo, con el consumo a la baja y el comercio muy parado, pero con algunos vinos yendo mejor que otros, las sucesivas propuestas de subida de aranceles en EE UU, anunciadas por su presidente Trump, añaden incertidumbre y dificultades, aunque el impacto real pueda no ser tanto como el anunciado.
EE UU es el primer importador mundial de vino en valor, por lo que todo lo que pueda afectar a sus compras preocupa al conjunto de los productores. Y, entre ellos, también a España. Pero el alarmismo creado con sus sucesivos anuncios de aumento de aranceles puede ser, por una parte, excesivo y puede, por otra parte, ocultar oportunidades que quizás también se den para los vinos españoles. Para aclarar sus efectos en el vino español debemos considerar al menos ocho elementos importantes:
1. Los datos reales disponibles no muestran por el momento grandes diferencias. Las importaciones de vinos envasados en EE UU subieron mucho en los meses de diciembre 2024 y enero de este año, posiblemente anticipando las subidas de aranceles anunciadas, se mantuvieron estables en los primeros meses del año y bajaron con fuerza (-10,3%) en mayo, para volver a subir en junio. Por ahora, el impacto general no ha sido grave.
2. EE UU necesita el vino importado y no es fácilmente reemplazable. Aproximadamente, el 40% del consumo de vino en EE UU procede del exterior y el 72% de sus importaciones proceden de la UE, por lo que impedir su importación o dificultarla o encarecerla perjudica a los ciudadanos de EE UU y no parece fácil que tal cantidad de vino pudiera ser reemplazado en breve tiempo por vinos nacionales o de otras procedencias.
3. Italia, principalmente, y Francia son los posibles mayores perjudicados por sus grandes cuotas del mercado norteamericano, con España mucho menos expuesta. Italia y Francia suman un 61% del vino envasado importado en EE UU. Subidas de aranceles generalizadas a los países de la UE les perjudican muy especialmente a ellos, frente a la menor exposición de España, con apenas una cuota del 7% del total.
4. Lo realmente preocupante seria que pusieran aranceles diferentes para los distintos productores europeos… como ya pasó en 2019, cuando la subida del 25% se aplicó a Francia, España y Alemania, pero no a Italia y otros países.
5. EE UU es importante para los vinos españoles y lo seguirá siendo. Es nuestro primer destino para vinos envasados y el potencial de mejora de cuota de mercado sigue siendo importante, tanto en vinos premium como en vinos más populares y fáciles de beber.
6. La exposición al mercado norteamericano es mayor para unas CC AA, como Galicia, Navarra o Castilla y León, que para otras como Castilla-La Mancha, y más para unas provincias, como Pontevedra, que para otras.
7. Dependiendo de la subida que se aplique, las soluciones pasan por (i) compartir el impacto con el distribuidor y (ii) plantear un posible reposicionamiento, que es lo que están haciendo las bodegas. Subidas del 10% o 15% tiene un impacto en los márgenes de las bodegas, que se puede negociar con el distribuidor y trasladar parcialmente al precio final al consumidor. Con mejoras del marketing y la distribución del vino, las botellas españolas tienen margen para subir su posicionamiento, como ya ocurrió con la subida del 2019. Sin embargo, subidas del 200%, como llegaron a anunciarse, harían imposibles las ventas.
8. Al final, los más perjudicados son los consumidores norteamericanos y los mayores efectos de todas estas amenazas son (i) la incertidumbre y (ii) forzar la diversificación hacia otros mercados. Si en parte, o a medio plazo, las subidas de aranceles obligan a subir los precios al consumidor (como ya viene anunciando Walmart), porque los vinos cuya venta se dificulta no tienen fácil sustitución, el más perjudicado es claramente ese consumidor norteamericano.
Desde la perspectiva de los proveedores –y también de los distribuidores de nuestros vinos en EE UU– todas estas amenazas de subidas lo que generan es un continuo estado de incertidumbre, de no saber lo que puede pasar en el futuro próximo y la sensación de que todo puede cambiar por un capricho o una nueva idea del presidente. Y esa incertidumbre, tan negativa para la economía y los negocios, lo que ha hecho ya a las empresas es preocuparse por diversificar sus exportaciones hacia otros mercados más fiables.
No es fácil ni tendrá un efecto inmediato, pero queda en la mente de los empresarios la idea de que, además de apostar por la continuidad del mercado norteamericano, mejor nos irá si vamos viendo posibilidades en otros países con potencial de crecimiento y mayor estabilidad, ya sea en América Latina, en Asia, Europa o incluso también en África.
Conclusión
La cuestión, siendo este el panorama global generado por las amenazas de subida de aranceles en EE UU al vino europeo es si, de todo ello, España y las bodegas españolas pueden sacar algún rédito. Vista la pequeña cuota de nuestros vinos en el mercado, la competitividad de estos vinos y nuestra extraordinaria capacidad para adaptarnos a las nuevas tendencias del mercado, posiblemente si quepa una visión optimista de que los vinos españoles mejoren en el mercado norteamericano, incluso en una situación tan complicada.
Con mejoras del marketing y la distribución del vino, las botellas españolas tienen margen para subir su posicionamiento, como ya ocurrió con la subida del 2019


















