El olivar y la ganadería, entre las producciones más afectadas
El sector primario español teme pérdidas notables por los incendios y las olas de calor
ASAJA denuncia las restricciones que impone la normativa medioambiental como se aprecia en esta parcela cerrada al ganado y devorada por las llamas. Fuente: ASAJA Ávila.
Olas de calor como la actual pueden provocar una merma de frutos del olivar e incluso de las viñas, reducir la producción de tomate para industria y trastornar los calendarios de cosecha de cereales y frutas, según declararon a Efeagro fuentes de las organizaciones agrarias ASAJA, COAG, UPA y Unión de Uniones.
Pero al evaluar las altas temperaturas tienen presente que también han podido contribuir al origen de los incendios que arrasan el monte en una parte importante del país y cuyos efectos en las explotaciones se sabrán en los próximos días.
Los agricultores ya están familiarizados con los veranos tórridos, pero coinciden en que es atípico que haya olas de calor como la registrada en la primera quincena de agosto.
Estas son las producciones que pueden verse afectadas:
Olivar
La reducción de la próxima cosecha olivarera, por no poder engordar adecuadamente el fruto de la aceituna, es una de las consecuencias más notables de las olas de calor, según el responsable de este cultivo y de viña en la ejecutiva de COAG, Javier Fatás, y el secretario de agricultura de UPA, Ignacio Huertas.
Los olivos tienen estrés hídrico y si siguen las altas temperaturas, el sector teme que la aceituna tenga calibres más pequeños, con lo que una campaña que se pensaba que iba a ser superior a la de 2024 ahora puede quedar "por debajo" en producción de aceite, según Huertas.
Viña, patata, tomate y frutas
En el viñedo, Fatás explica que en las vides con estado más avanzado la maduración de la uva puede producirse por “deshidratación“ por pérdida de agua, en lugar de una maduración fenólica, por el proceso propio de la viña; esto puede mermar la cosecha y afectar a la calidad.
Fatás también señala que el calor ha adelantado la recogida de patata en Castilla y León, la más tardía, que se guarda después para todo el invierno y la primavera, debido a que la planta se seca: ”Hubiera sido mejor que hubiera estado en el campo 15 días más”.
También se adelanta la recogida y comercialización de variedades de peras o melocotones que deberían haberse recolectado en septiembre, lo que aumenta la competencia en el mercado e implica un problema de mano de obra, ya que ante la emergencia climática los trabajadores deben pasar menos horas en el campo. Las organizaciones agrarias defienden que sus empresas toman medidas laborales de prevención ante el calor.
Por su parte, según Huertas, en Extremadura las olas de calor van a reducir la producción de tomate para industria.
La producción de girasol en secano podría verse afectada por las altas temperaturas.
Cereales y girasol
Según COAG, el desarrollo del girasol, que en gran parte se cultiva en secano, también se ve perjudicado. En cuanto a los cereales, Fatás admite que también puede afectar al maíz, pero al ser un cultivo de regadío, aunque necesita más agua se puede adelantar el riego; además, este año es hidrológicamente bueno por las lluvias de primavera y no hay problemas en lo embalses y pantanos.
En cuanto a los cereales de invierno (cebada, trigo) habría un 10% de la cosecha nacional, en zonas tardías de Aragón, Castilla y León (Burgos) o en Guadalajara, donde por normativas ante el riesgo de incendios no se puede recoger y están las máquinas paradas.
Ganadería e incendios
El responsable de ganadería de Unión de Uniones, Alfredo Berrocal, resaltó, sobre el calor, los problemas para llevar agua al ganado y de bienestar de los animales, en “zonas más sensibles” como Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Madrid.
El sector agrario vincula las olas de calor con los fuegos que arrasan estos días el monte en muchos territorios, queman los pastos y en puntos como Tres Cantos (Madrid), cabezas de ganado.
El secretario general de ASAJA Castilla y León, José Antonio Turrado, lamentó la quema de pastos, de explotaciones apícolas, de castaños y la pérdida paisajística en zonas de alto valor como Las Médulas.
Más de 18.000 hectáreas de cultivo calcinadas
La ola de incendios forestales que arrasa numerosos puntos de la geografía española se está cebando también con las tierras de cultivo; en lo que va de año se han quemado 18.229 hectáreas, con Cataluña y Andalucía como comunidades más afectadas.
Los datos del consorcio de entidades del seguro agrario Agroseguro, facilitados a Efeagro, estiman en 2,5 millones las indemnizaciones previstas ya por estos siniestros, de los que más de un millón se corresponden a los daños en los cultivos de herbáceos en Cataluña, en concreto, por explotaciones de cereal en Lleida.
Además, 600.000 euros en indemnizaciones están previstos en Andalucía por daños también en herbáceos y también se han registrado partes por incendios en Extremadura, que generarán unos 239.500 euros en pagos; Castilla-La Mancha (165.700 euros) o Aragón (88.000 euros).
A falta de más de cuatro meses y con numerosos focos activos, la de 2025 es la cifra más alta en hectáreas calcinadas de los últimos seis años con diferencia.
Hay que remontarse a 2022 para ubicar el año con más siniestralidad vinculada al fuego, cuando hubo 15.371 hectáreas calcinadas, casi 3.000 menos que las quemadas ya este año.
Aquel año, que se cerró con 3,91 millones de euros en indemnizaciones por este motivo, hubo un muchos incendios agrícolas en la última semana de junio y, por ejemplo, afectaron a explotaciones de cereal en Navarra.
Por el contrario, 2024 y 2023, a pesar de ser años muy secos, registraron una incidencia más baja en cuanto a daños por los incendios en tierra cultivada asegurada, con 6.474 y 5.782 hectáreas, respectivamente.
Agroseguro insiste en que los daños provocados por el riesgo de incendio están cubiertos por el seguro agrario y que todos los productores asegurados cuentan con protección frente a este riesgo dentro de la garantía básica de cualquier póliza, tanto por pérdidas en la producción como a la plantación.




















