Las siembras invernales de girasol comenzaron a estudiarse en los años 90 en el Centro IFAPA de Córdoba
Adelanto de la fecha de siembra del girasol en Andalucía: Aumento de la rentabilidad y adaptación al cambio climático
Javier García López
Doctor Ingeniero Agrónomo, técnico contratado por IFAPA
Responsable Red Andaluza de Experimentación Agraria de oleaginosas
27/08/2025Comparado con otros cultivos, el girasol es un cultivo bien adaptado a los ambientes semiáridos por su habilidad para extraer agua de capas profundas debido al gran desarrollo de su sistema radicular bajo condiciones de estrés hídrico.
Rentabilidad y cambio climático
En los últimos años se ha producido un descenso muy notable de la superficie dedicada en Andalucía a los cereales (trigo y maíz) y al girasol, debido fundamentalmente a los problemas de rentabilidad, ya que los costes de producción aumentan progresivamente empujados por el incremento del precio de los inputs, mientras que el precio que se paga por los cultivos en los mercados se mantiene constante o incluso a la baja.
Por otro lado, la agricultura es uno de los sectores más vulnerables al impacto del cambio climático y los sistemas de secano son especialmente vulnerables a los cambios en las condiciones climatológicas. En concreto, para el cultivo del girasol los principales impactos del cambio climático se asocian al incremento de las temperaturas y al descenso de las precipitaciones (especialmente en los meses de primavera-verano), acompañados por el aumento en los eventos extremos como sequías prolongadas u olas de calor.
De este modo, el girasol, a pesar de tener una cierta resistencia a la sequía y a las altas temperaturas, es especialmente vulnerable al impacto del cambio climático, tanto al estrés hídrico como al estrés térmico (drásticas reducciones en la cosecha), especialmente cuando éstos coinciden con el periodo de floración hasta llenado del grano (períodos críticos del cultivo).
Por tanto, el cultivo del girasol en sus zonas tradicionales de producción en Andalucía, como el Valle del Guadalquivir, estará expuesto a graves impactos del cambio climático relacionados con la escasez de agua y las altas temperaturas, especialmente cuando estas condiciones sucedan durante los períodos críticos del cultivo.
Fechas de siembra
Con el adelanto de las fechas de siembra o siembras invernales se pretende aumentar la rentabilidad del cultivo, a través del incremento de su rendimiento, y adaptar el cultivo al cambio climático, consiguiendo que el cultivo tenga mejores condiciones climatológicas durante su desarrollo; ya que, por un lado, puede beneficiarse de las lluvias invernales y de la mayor cantidad de humedad en el suelo durante los primeros estadios de su desarrollo, y por otro, se consiguen adelantar los períodos críticos del cultivo, haciéndolos coincidir con los meses en los que las temperaturas máximas son más suaves y en los que hay menos probabilidades de sufrir un período prolongado de altas temperaturas y/o sequía.
Las siembras invernales de girasol comenzaron a estudiarse en los años 90 en el Centro IFAPA de Córdoba y tras un estudio de 6 años se obtuvieron aumentos de producción durante todos los años, con un aumento medio del 15%. Sin embargo esta modificación no llegó a ponerse en práctica por los agricultores debido a la dificultad para realizar un correcto control de las malas hierbas, las cuales en las siembras convencionales de primavera son más fáciles de controlar mediante labores previas.
A principios de los años 2000 aparecieron líneas de girasol tolerantes a distintas materias activas utilizadas para el control de malezas:
- Sistema Clearfield: resistencia a herbicidas de la familia de las imidazolinonas (Imazamox), que controlan malas hierbas de hoja ancha y estrecha, así como al jopo.
- Tecnología ExpressSunTM: son híbridos que llevan incorporados genéticamente la tolerancia a un herbicida de la familia de las sulfonilureas, 'tribenurón-metil' (Granstar®). Este herbicida incorpora la ventaja de un mejor control de dicotiledóneas que normalmente son las malas hierbas predominantes en el cultivo del girasol.
Con la aparición de los híbridos de girasol resistentes a herbicidas tenemos la posibilidad de combatir las malas hierbas que vayan apareciendo durante el ciclo del cultivo y, por tanto, tenemos la oportunidad de poner en práctica el adelanto de las fechas de siembra en girasol.
Ensayos
Para este estudio se han realizado seis ensayos durante cinco campañas (2015, 2017, 2018, 2019 y 2020) en dos localidades, Jerez de la Frontera (dos ensayos) y Carmona (cuatro ensayos).
En ellos se realiza una siembra de primavera (entre marzo y primeros de abril; Tabla 1) y otra de invierno (enero o principios de febrero; Tabla 1) y se utilizan tanto híbridos normales (resistentes a la raza 'F' de jopo) como híbridos resistentes a herbicidas (híbridos con tecnologías Clearfield y ExpressSun).
Tabla 1. Datos de cultivo de las fechas de siembra en época de invierno y de primavera, de la fecha de floración, de los días transcurridos entre la siembra y la floración y la media de la temperatura máxima durante los períodos críticos del cultivo (desde floración hasta llenado del grano), en el ensayo de Jerez (2015 y 2020) y en los ensayos de Carmona (2015, 2017, 2018 y 2019).
En la tabla 1 se pueden ver las distintas fechas de siembra, fechas de floración y días desde siembra a floración para cada ensayo. Observamos que las fechas de floración para las siembras invernales se adelantan entre 15 y 30 días, con lo que disminuyen las posibilidades de sufrir un golpe de calor durante la floración. Además, con las siembras invernales se incrementa el tiempo de permanencia del cultivo en el suelo con lo que aumenta la duración del área foliar y esto nos lleva a una mayor capacidad de fotosíntesis para la planta.
Por otro lado, también se determina la media de las temperaturas máximas durante la floración y el llenado del grano (períodos críticos, en los cuales el cultivo es más sensible). En la tabla 1 se aprecian reducciones importantes de temperaturas máximas en favor de las siembras invernales (entre 2º y 5º), por tanto, las siembras invernales permiten temperaturas más suaves durante las etapas más sensibles del cultivo, y todos éstos beneficios en las condiciones climatológicas comentados anteriormente se traducen en un aumento del número de semillas por capítulo sin disminuir su peso.
Una de las dudas que se nos presentan con las siembras invernales es saber si las variedades resistentes a herbicidas tienen un potencial productivo óptimo en comparación con las variedades más productivas del mercado. Para ello nos basamos en los datos obtenidos en la Red Andaluza de Experimentación Agraria (RAEA) de girasol. Durante cinco campañas (2016, 2017, 2018, 2019 y 2021) se realizaron en Carmona ensayos de variedades resistentes a herbicidas y ensayos de variedades normales (híbridos resistentes a la raza 'F' de jopo).
Ambos ensayos estaban situados uno al lado del otro, por lo que sus resultados pueden compararse debido a que han tenido condiciones semejantes tanto climatológicas como de manejo. Observando la tabla 2 podemos concluir que las variedades resistentes a herbicidas tienen un potencial productivo semejante a las variedades más productivas del mercado, ya que los rendimientos de semilla son muy semejantes todos los años excepto para el año 2018, y el contenido de aceite de las variedades resistentes a herbicidas es superior durante todas las campañas analizadas.
Resultados y conclusiones
Analizando la tabla 3 se observa que las siembras invernales producen aumentos tanto del rendimiento de semilla como del porcentaje de aceite en todas las localidades y campañas ensayadas, lo cual se traduce en un incremento del rendimiento final de girasol (Kg aceite/ha) del 26% sobre las siembras tradicionales.
Si separamos la base de datos por localidades, observamos que de los cuatro ensayos realizados en Carmona encontramos diferencias significativas en tres de ellos a favor de las siembras invernales, tanto en el rendimiento de semilla como en el rendimiento final.
En cuanto a Jerez, a pesar de no encontrar diferencias significativas, debido a las altas producciones que se obtienen en esta zona, sí obtenemos aumentos del 9% y el 4% en rendimiento de grano y del 4% y el 13% en contenido de aceite, lo cual se traduce en aumentos del 14% y el 18% para la producción final.
Por tanto, como conclusiones finales, con las siembras invernales en comparación con las siembras tradicionales de primavera hemos conseguido:
- Adelanto de las fechas de floración entre 20 y 30 días, por tanto las posibilidades de sufrir un golpe de calor o un período continuado de altas temperaturas se reduce considerablemente.
- Aumento del tiempo de estancia del cultivo en el suelo, por lo que la planta pasa más tiempo realizando la fotosíntesis, se incrementa la duración del área foliar, y todo esto nos lleva a un aumento del número de semillas viables por capítulo.
- Mejores condiciones climáticas (temperaturas más suaves entre 2 y 5°C) durante el desarrollo del cultivo y especialmente durante los periodos críticos (floración y maduración), que son los momentos en que el girasol es más sensible y por tanto si sufre estrés en estos períodos las disminuciones de rendimiento serán importantes.
- Con las siembras invernales obtenemos aumentos medios del rendimiento de semilla del 19% comparado con las siembras de primavera.
- Con las siembras invernales obtenemos aumentos medios del contenido en aceite del 5,8% comparado con las siembras de primavera.
- Con las siembras invernales obtenemos aumentos medios del rendimiento final del cultivo del 26% comparado con las siembras de primavera.
Con la aparición de los híbridos de girasol resistentes a herbicidas tenemos la posibilidad de combatir las malas hierbas que vayan apareciendo durante el ciclo del cultivo y, por tanto, tenemos la oportunidad de poner en práctica el adelanto de las fechas de siembra en girasol


















