El girasol es un cultivo muy plástico, capaz de adaptarse a condiciones climáticas cambiantes y diferentes circunstancias de cultivo
Girasol, un cultivo sostenible fundamental en las rotaciones de secano
Francisco Navarro
01/05/2025Si pensamos en un cultivo ejemplo de sostenibilidad y cuya imagen va siempre asociada al respeto con el medioambiente, a todos nos viene a la mente el girasol. Y efectivamente, el girasol es un cultivo sostenible con múltiples beneficios agroambientales, siendo el más utilizado en rotación con el cereal en los secanos españoles por su mejor complementación y ventajas agronómicas.
Sin embargo, aunque está considerado como cultivo mejorante, inexplicablemente es el gran olvidado en las ayudas asociadas de la PAC, con el agravante de la gran dependencia exterior de aceites y proteínas que tenemos en Europa y que pueden ser aportadas por este cultivo. Debido a esta falta de apoyo, se pone en riesgo la viabilidad de un cultivo con una superficie tendente a la baja en algunas de las zonas más tradicionales.
Son numerosos los efectos positivos tanto agronómicos como medioambientales del girasol y, como vamos a ver a continuación, es un cultivo rustico, versátil y de fácil manejo, idóneo en la rotación de secano por su contribución a la rentabilidad de la explotación.
En primer lugar, se trata de un cultivo de muy bajo nivel de insumos, con muy escasas necesidades de fitosanitarios y que no se suele fertilizar en secano. Por tanto, económicamente, el coste y la inversión inicial son muy bajos y la tasa de retorno de lo invertido es alta. Lo que además lo hace un cultivo muy sostenible y con poco impacto ambiental.
La investigación en la mejora del girasol se ha enfrentado a múltiples retos en los últimos años, como las resistencias frente a enfermedades como el mildiu que ha desarrollado una gran diversidad de razas con distinta virulencia, o el jopo, planta parásita que llegó a limitar el cultivo en muchas zonas de Andalucía y La Mancha. Gracias a esto, hoy día podemos encontrar una amplia relación de variedades muy adaptadas a nuestras condiciones y con resistencia a las distintas enfermedades, así como genéticas con distintos sistemas para el control de las malas hierbas.
Hay que tener en cuenta que, al ser un cultivo de verano, el agua es el principal factor limitante en la producción. Gracias a un profundo y extenso sistema radicular, el girasol tiene una gran capacidad y eficiencia para utilizar el agua almacenada en el suelo llegando a horizontes donde el cereal no alcanza. Puede extraer más del 90% del agua total disponible en el suelo hasta 2 metros de profundidad. Esto lo hace un cultivo muy plástico, capaz de adaptarse a condiciones climáticas cambiantes y diferentes circunstancias de cultivo.
Figura 1. Extracción de Nitrógeno (kg N/ha) por cultivos en la campiña de Córdoba.
Asimismo, hay que resaltar que el girasol juega un papel muy relevante en el aprovechamiento y recirculación de nutrientes desde las capas profundas del suelo, evitando su lixiviación y aportándolo a capas más superficiales, con lo que protege de la contaminación a los acuíferos y aguas freáticas. Algunos ensayos demuestran que más de la mitad del Nitrógeno absorbido por el girasol proviene de horizontes de profundidad superiores a 1 metro, por lo que puede extraer mayor cantidad que otros cultivos aprovechando el abonado del cultivo anterior (figura 1). De esta forma, el cultivo restituye al suelo casi el 50% de las cantidades totales del nitrógeno y fósforo absorbido, así como, aunque es una de las plantas que más potasio toma del suelo, retorna el 90% de este (figura 2).
Si nos fijamos en la tasa de mineralización del Nitrógeno durante la fase del crecimiento del trigo (la materia orgánica del cultivo anterior se mineraliza en el siguiente), se observa que es en la rotación girasol/trigo donde tiene el valor más alto, sólo superada ligeramente por el barbecho/trigo (figura 3). Del mismo modo, los distintos índices de eficiencia en el uso del Nitrógeno nos muestran que el porcentaje de la cantidad de este utilizada por la planta de trigo en relación con la cantidad de Nitrógeno aportada es significativamente superior en la rotación trigo-girasol que en el resto de las rotaciones (tabla 1), indicando que el girasol favorece más que ningún otro cultivo la utilización del Nitrógeno fertilizante por el trigo siguiente.
Figura 4. Raíz pivotante de girasol frente a raíz fasciculada del trigo.
Una muestra más de la perfecta rotación con el cereal es como se complementan ambos cultivos rompiendo el ciclo de enfermedades y las malas hierbas, por los diferentes periodos de crecimiento y la eliminación de los reservorios de infección, lo que facilita su control.
Un aspecto que igualmente debemos considerar es que el girasol cumple una importante función ecológica al ser prácticamente el único cultivo existente en el verano, cuando la mayoría de los secanos están vacíos, representando una oportunidad de refugio ecosistémico. Además, se trata de un cultivo esencial para asegurar la alimentación de los polinizadores frente el declive global de sus poblaciones, como dato 1 Ha de girasol puede mantener a más de 60.000 abejas. Se ha demostrado que el polen de girasol tiene efecto terapéutico contra parásitos y patógenos de las abejas, incluyendo la Varroa y el parasito intestinal de los abejorros (Chritidia), favoreciendo su sistema inmunológico.
Por último, hay que poner de relieve que la baja o nula necesidad de aportar fertilizantes y productos fitosanitarios y la gran cantidad de biomasa que es capaz de generar en un período relativamente corto de tiempo, convierten al girasol en un cultivo de muy bajas emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, con una escasa huella de carbono. Debido a esto, el balance de Carbono en la rotación trigo-girasol es claramente superior a las de trigo-leguminosas (figura 5).
Figura 5. Captura y balance de Carbono (toneladas de Carbono ha/año) para cada rotación bianual (Trigo-Girasol, Trigo-Habas, Trigo Barbecho y Trigo-Garbanzo) en función del sistema de laboreo (Laboreo y No Laboreo). Experimento Malagón, Córdoba.
En definitiva, el girasol tiene un papel fundamental y muy positivo dentro de la rotación de cualquier explotación, y no es explicable que dentro de un contexto de una agricultura sostenible y respetuosa con el medioambiente no reciba más apoyo institucional. Esperamos que un cultivo tan históricamente asentado y adaptado a las condiciones de cultivo en España sea tenido en cuenta en las próximas modificaciones de la PAC, dándole el papel que merece.


















