El cultivo de soja en España y Castilla y León se sitúa en niveles de productividad por superficie similares o superiores a los de las principales potencias productoras de soja a nivel mundial
El interés de la industria revitaliza el cultivo de la soja en Castilla y León
Arjona, José M.1; Fernández, Rosa1; Díez Fraile, MC1; Redondo, Pablo2; García, Jorge2; Ruiz, David2
1Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL)
2Responsables de Cultivos y Compras Agrícolas en Pascual
09/05/2025El incremento de la demanda internacional de proteína en general, y de proteína vegetal en particular, ha generado una expansión del cultivo de soja. Desde el año 2000 se ha producido un aumento en la producción de entre un 115 y 130% según el año. Este incremento se debe, en parte, a la mejora en los rendimientos obtenidos (20-30% de mejora en kg ha-1), pero principalmente a un aumento de la superficie de cultivo, un 80% superior respecto al inicio del siglo (Hannah et al 2023).
A nivel mundial, el cultivo de soja está concentrado principalmente en tres países, produciendo entre Brasil (40%), Estados Unidos de Norte América (32%) y Argentina (8%) en torno al 80% de la soja mundial, y rondando los 280 millones de toneladas en 2022. En España, el cultivo de soja ha pasado por muchas fases, con una altísima variabilidad de producción y superficie cultivada (figura 1).
Aunque el incremento de rendimiento por superficie ha mostrado un aumento paulatino, pasando de unos promedios de 1500 kg ha-1 en los años 70, a los actuales 3000 kg ha-1; en la producción nacional, se ha pasado por picos de producción superiores a las 30.000 t, de mediados de los años 70 y los 90, a producciones inferiores a 2.000 t al inicio de la primera década de los 2000 (FAOSTAT, 2025). A pesar de esta variabilidad en la producción nacional, se observa una tendencia estable del crecimiento de este cultivo en la última década, donde se alcanzaron las 7.500 t en 2023.
Figura 1. Datos de producción (t), rendimientos medios (kg ha-1), y superficie cosechada de soja (ha), desde 1970 hasta 2023. (FAOSTAT, 2025).
La industria española, liderada principalmente por las grandes transformadoras de producción de piensos, importa una media próxima a 6 millones de toneladas de soja y subproductos de soja. España, siendo uno de los principales países europeos en producción de carne, tiene una alta demanda de proteína vegetal para la alimentación de los mismos, lo que convierte a España en uno de los países europeos que más soja importa. La mayor parte de esta soja proviene del continente americano, donde ciertos países están incrementando superficie de cultivo en zonas selváticas, lo que genera controversia.
La deforestación asociada al incremento de superficie cultivada está generando preocupación a nivel europeo, de tal forma que a partir del 1 de enero de 2026 toda la soja que se importe en la UE tendrá que estar certificada que no procede de áreas deforestadas. Esto provoca que la búsqueda de fuentes de materias primas más sostenibles, y la preocupación por la utilización de soja transgénica, abra una oportunidad para fomentar el cultivo de soja nacional.
En lo que respecta a Castilla y León, la industria transformadora está mostrando interés en la obtención de soja de proximidad, con lo que en el último año la superficie cultivada se ha incrementado en Castilla y León, llegando a superar las 400 ha, distribuidas en más de 60 explotaciones agropecuarias.
El gran interés de la industria, tanto alimentaria como la de fabricación de piensos, en el aprovisionamientos de soja de cercanía, se refleja en la colaboración establecida entre el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y la empresa Pascual, con el desarrollo de ensayos de variedades de soja, en los que establecer una orientación de cultivo y de variedades que cubran las expectativas de la industria y sean lo más rentables posible para el agricultor.
Beneficios de la soja de cercanía
Las ventajas del cultivo y uso de soja nacional son bastante obvias, pero siempre conviene recordarlas. Frente aquella soja que cruza océanos, la soja nacional tiene una huella de carbono más baja, además de una calidad controlada, principalmente debido a las condiciones que pueda sufrir la soja importada durante los largos trayectos en barco. A su vez, la producción local asegura unas buenas prácticas agrícolas bajo la legislación nacional y europea, lo que permite disponer de una soja con total trazabilidad y seguridad alimentaria, que también asegura un producto libre de organismos modificados genéticamente.
El fomento de cultivos con un mayor valor añadido, como el de la soja, también puede ayudar a crear una economía circular en el ámbito rural, que a su vez permita la fijación de población en estas localidades. Esta economía circular, a su vez, implica un desarrollo más sostenible y verde, en el que un cultivo mejorante, fijador de nitrógeno como es la soja, ayude a reducir las aportaciones de abono mineral y mejore las condiciones de cultivos venideros.
Condiciones de cultivo y características
La soja (Glycine max (L.) Merr.) es una planta perteneciente a la familia conocida generalmente como leguminosas, que se cultiva en regadío en los meses de primavera-verano. Se caracteriza por tener hojas compuestas con 3-4 foliolos y que como todas las leguminosas producen semillas encapsuladas en vainas. Otra característica asociada a las leguminosas, y que esta especie también disfruta, es la de su capacidad de generar nódulos radiculares, en este caso en asociación con la bacteria Bradyrhizobium japonicum, la cual tiene capacidad de fijar nitrógeno atmosférico, y se debe inocular en la semilla antes de la siembra. Esta fijación de nitrógeno permite a la soja ser una de las especies que más proteína genera por superficie, sobre todo si se tienen en cuenta los aportes.
Según el ciclo de la variedad, se puede sembrar desde abril a junio y se cosecharía preferiblemente antes de las lluvias otoñales (octubre). Las siembras se pueden realizar tanto en siembra convencional como siembra directa, siempre y cuando garanticemos la dosis de siembra adecuada al ciclo (400.000 semillas ha-1 en ciclo largo y 450.000 semillas. ha-1 en ciclo corto). En las prácticas habituales solo se aplica abonado de fondo, ya que, una vez desarrollados los nódulos, estos tienen capacidad de aportar nitrógeno a la planta. En cuanto al riego, estamos hablando de una planta con una demanda hídrica que ronda los 4500-5500 m3 ha-1.
Ensayo experimental con variedades de soja
El objetivo de la colaboración entre el ITACyL y Pascual es el de conocer qué variedades pueden cumplir con las necesidades de la industria nacional, y cuál es el manejo idóneo de las mismas, para facilitar su cultivo e incrementar los rendimientos. En el caso de la soja, no se trata únicamente de hablar de rendimiento, sino que adquiere vital importancia el rendimiento en proteína. Para esta materia prima, la industria necesita porcentajes de proteína en peso seco superiores al 40%, para que el proceso sea óptimo, con lo que es vital escoger variedades que superen este porcentaje de proteína en grano, y a su vez tengan rendimientos competitivos.
Para abordar este objetivo, el ensayo que se propuso para la campaña 2024 consistió en testar dos grupos de variedades de soja, por un lado, variedades consideradas de ciclo largo, y por otro variedades de ciclo corto, con un diseño aleatorizado y tres repeticiones por variedad. Las variedades de ciclo largo se sembraron a finales de mayo, y las de ciclo corto a finales de junio, cosechando ambos ensayos a finales de octubre del 2024. En cuanto a las condiciones de temperatura de la campaña, se trató de un año dentro de lo normal, con buenas condiciones de cultivo (figura 2).
La localidad del ensayo fue Arabayona de Mógica (Salamanca), y los análisis de suelo mostraron que la parcela tiene una estructura de suelo arenosa (85% arena), con un pH de 6,6, con muy poca materia orgánica, un contenido en carbonatos muy bajo, niveles normales de fósforo y altos de potasio. Considerados los requerimientos del cultivo, y enfocado a una estimación de rendimiento de 4000 kg ha-1, necesitaríamos 50 UF N2-100 UF P2O5-128 K2O. En base a estos cálculos el abonado de fondo que se aplicó fue de 400 kg ha-1 de abono 8-15-15 (N-P-K).
Resultados del ensayo experimental
Los resultados que se muestran a continuación, se corresponden únicamente con datos de la campaña 2024, se considera que sería necesario ampliar las condiciones de cultivo, con lo que se espera ampliar campañas en un futuro, para evaluar su estabilidad frente a diferentes climatologías.
La media de rendimiento, y como se puede observar en la figura 3, ha sido superior en la siembra de ciclo largo frente a la de ciclo corto, esto podría deberse a las diferentes variedades, pero si se tienen únicamente en cuenta las variedades comunes, la diferencia ronda los 370 kg/ha.
En cuanto a las variedades sembradas en el ensayo de ciclo largo, las variedades HV2024 20, Competitor, y Armator, son las que muestran una mayor estabilidad en los resultados y rendimientos más altos, con valores entre los 4900 y 5200 kg ha-1 de habas de soja, y a una humedad del 14%. En las variedades sembradas en el ensayo de ciclo corto, destaca Visnu con un rendimiento medio de 4365 kg ha-1 seguido del grupo conformado por: Orakel, HV2024-21, Carlotta, y Chiaki; que superan de media los 3900 kg ha-1.
Se ha observado que el porcentaje de proteína en peso seco es bastante dependiente de la variedad, sobre todo en el ensayo de ciclo largo, en el de ciclo corto se homogenizan los resultados, probablemente porque las variedades utilizadas tengan menos diferencias genéticas en este aspecto. Viendo la dispersión de los gráficos, se puede ver que la variabilidad dentro de cada repetición es bastante baja, lo que refuerza la idea de que este parámetro está altamente asociado a la genética de la variedad (figura 4).
Figura 3. Gráfico de cajas para el rendimiento (kg ha-1) de las variedades sembradas en el ensayo de ciclo largo (izquierda), y las variedades sembradas en ciclo corto (derecha). La línea discontinua marca la media del ensayo. Las letras junto a las cajas indican la separación de medias realizada con el método Duncan.
La gran mayoría de las variedades tienen un porcentaje de proteína en peso seco superior al requerido como mínimo por la industria (40%), lo que hace cobrar importancia al concepto de productividad en proteína, kg de proteína producidos por hectárea. De este modo si tenemos en cuenta este valor, en el ensayo de ciclo largo destacan las variedades: Competitor, HV2024-20, y Armator; que han rondado los 1800 kg ha-1 de proteína.
Visnu, Generator, Creator, y Panoramix, se encuentran en una productividad entre 1600 y 1700 kg ha-1 de proteína. Por otro lado, variedades como Nav555 y Orakel, tienen buenos porcentajes de proteína, pero su productividad de proteína total se ve afectada por su rendimiento medio-bajo en kg de haba por hectárea (figura 3 y 4). Estas variedades con contenidos mayores en proteína, pero que tienen una menor productividad, podrían cobrar más sentido en un contexto en el que la industria tenga en cuenta esta cualidad a la hora de establecer los precios de compra.
En el ensayo de ciclo corto, Visnu y Orakel tiene rendimientos de proteína por hectárea de 1580 y 1443 kg respectivamente. Entre 1320 y 1380 kg ha-1 nos encontramos el grupo de variedades de HV202421, Chiaki, Carlotta, Constructor, Competitor. Al igual que en el ciclo largo, variedades como Luna, Conqueror, Educator, y Eleonora, tienen unos porcentajes de proteína en peso seco buenos, pero una productividad de habas inferior les penaliza en rendimiento total de proteína por superficie (figura 4).
Conclusiones
Viendo los resultados obtenidos, avalados por otras experiencias y datos previos, el cultivo de soja en España y Castilla y León supera los 3000 kg ha-1 de productividad media, que, con buenas prácticas, pero sin dificultad, se coloca en niveles de productividad similares o superiores a los de las principales potencias productoras de soja a nivel mundial.
Siendo conscientes que los costes de producción en países como Brasil son inferiores, ya sea por el coste de los insumos o por la utilización de soja transgénica, se puede argumentar que el creciente interés de la industria nacional en disponer de soja no transgénica, de cercanía, y que garantice una sostenibilidad, tanto ambiental como de niveles productivos, hacen de este cultivo una buena alternativa para las rotaciones en explotaciones de regadío.
En este sentido, la soja tendría la ventaja de generar una rentabilidad directa a las explotaciones, a las vez que aporta beneficios para los cultivos posteriores en la rotación y en la sostenibilidad de dichas explotaciones.
Referencias
'Data Page: Soybean production', part of the following publication: Hannah Ritchie, Pablo Rosado and Max Roser (2023) - 'Agricultural Production'. Data adapted from Food and Agriculture Organization of the United Nations. Retrieved from https://ourworldindata.org/grapher/soybean-production [online resource]
FAOSTAT 2025: http://www.fao.org/faostat/en/#data/QCL (14-03-2025)


















