Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
Canales Sectoriales
Grandes cultivos

Los regantes se oponen al aumento de los costes relacionados con el uso del agua que propone el Gobierno

Redacción laagriculturadigital.com05/07/2019

NOTA DE FERDUERO

El Ministerio para la Transición Ecológica ha iniciado la elaboración del llamado Libro “Verde” de la Gobernanza en España. Uno de los fines que persigue es la modificación del régimen económico financiero del agua o, lo que es lo mismo, aumentar los costes asociados al uso de dicho recurso, lo que penalizaría gravemente a los usuarios regantes inmersos en la actualidad en importantes inversiones asociadas a la modernización. Esto es la nueva “ocurrencia” del MITECO para conseguir un uso más eficiente del agua.

Desde FERDUERO nos oponemos a esta medida, tal y como ya lo ha hecho FENACORE a nivel nacional y otras Federaciones en diferentes cuencas hidrográficas. En defensa de esta oposición a dicha medida, tenemos que manifestar que en España se recuperaron más del 70% de los costes asociados al regadío (superamos el 80% de los costes financieros), lo que hace que seamos el país que mejor cumple la Directiva Marco en Europa, a pesar de necesitar construir más infraestructuras de regulación y transporte que la mayoría de ellos para tener garantizado el recurso por nuestra clara desventaja en lo que a precipitaciones de lluvia se refiere. En la Ley de Aguas vigente y sus Reglamentos ya existen fórmulas para poder repercutir los costes asociados al consumo, tal y como ya hacen las Comunidades de Regantes con los gastos eléctricos y otros que se aplican en función de los m3 utilizados. Pero una cosa es aplicar los costes actuales en función del agua utilizada y otra poner un precio al agua para convertir en prohibitivo su uso.

Consideramos que seguir aumentando la superficie de regadío modernizado y aplicando las últimas tecnologías asociadas al mismo es lo que mejoraría la gestión y el ahorro de agua. No debemos olvidar que en nuestro ámbito de actuación, que no es otro que la Cuenca del Duero, hay 80.000 has que han aprobado ya la modernización de sus infraestructuras de riego (habría otras 40.000 has susceptibles de modernizar) y que están esperando a que se forme el Gobierno para sacar adelante unos presupuestos con mayor consignación económica destinada a la modernización, prácticamente paralizada, lo que también supone un frenazo para el ahorro de agua en el regadío, que en las actuaciones ya realizadas ha supuesto una disminución de entre un 10% y un 25%, dependiendo de la situación de partida de cada zona regable modernizada.

Se nos pretende aplicar un impuesto medioambiental como si los regantes en exclusiva tuviésemos que pagar por algo de lo que disfruta toda la sociedad. Ya nos produce cierto hartazgo estar siempre en el punto de mira de la opinión pública, con continuas acusaciones de que somos los depredadores del agua y los grandes contaminadores como fruto de nuestra actividad. Nada más lejos de la realidad, ya que de acuerdo con el avance del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de 2018, el sector agrario en general tuvo una contaminación neutra y sus emisiones descendieron con respecto al año anterior gracias a la bajada del 2,5% de emisiones derivadas de la actividad agrícola. La realidad es que el regadío produce efectos muy positivos para el medio ambiente porque las plantas capturan CO2 atmosférico, evitan la desertización, mantienen un paisaje característico y fijan población en el medio, aspecto este último fundamental para la preservación del mundo rural.

Esperamos más sensibilidad de las diferentes Administraciones hacia el sector del regadío, que está realizando un enorme esfuerzo inversor en modernización para la distribución del agua en alta, en baja y en parcela, condenado por una contratación eléctrica que castiga su consumo estacional debido a los incrementos desproporcionados del término de potencia, sin que el Gobierno se dé prisa por elaborar el reglamento que permita los contratos de temporada y otras reglamentaciones contenidas en la disposición final segunda y tercera de la Ley 1/2018, de 6 de marzo, por la que se adoptan medidas urgentes para paliar los efectos producidos por la sequía.

En definitiva, los inputs asociados a nuestra actividad no paran de crecer mientras que el precio de nuestros productos se mantiene en los niveles del inicio de la democracia.

Tan solo un último apunte relacionado con la necesidad de incrementar la regulación en algunos de los sistemas de nuestra cuenca con un doble objetivo: por un lado, garantizar el suministro de agua a todos los usuarios (sería catastrófico realizar las inversiones que se están acometiendo y no disponer de agua); y por el otro, paliar los efectos del cambio climático que predice la alternancia de períodos de grandes precipitaciones con otros de sequía extrema, con el perjuicio que esto provocaría en los ecosistemas y en los bienes asociados a la actividad humana de las zonas rurales.

Para la elaboración del documento base de trabajo del Libro Verde de la Gobernanza del Agua en España se contó con la contribución de 32 expertos, de los cuales tan solo 2 representaban al regadío: uno a las aguas superficiales y otro a las subterráneas. En cambio, los sectores medioambientales estuvieron ampliamente representados, lo cual resulta paradójico. Apenas se tiene en cuenta la opinión de los mayores usuarios del agua (que la usan para producir alimentos) y que pagan por partida doble (tasa asociada a la prestación del servicio y amortización de obras e impuestos como cualquier ciudadano), mientras que se da más relevancia a quienes su actividad económica y forma de vida depende en menos medida del agua.

Hasta ahora han contado con nuestro apoyo y colaboración en la aprobación de los Planes Hidrológicos y otros documentos legislativos a pesar de no recoger todas nuestras propuestas, pero esto puede ser la gota que colme el vaso, por lo que si siguen adelante con su propósito de modificar el régimen económico-financiero incrementando los costes asociados al uso del agua, no apuestan de nuevo por la modernización de regadíos y los incrementos de regulación necesarios y no ponen freno a la subida desmesurada de los costes eléctricos, se encontrarán con nuestra rotunda oposición y nos tendrán enfrente y no a su lado.