El Living Lab IBERSOILL, ligado a LILAS4SOILS, está coordinado por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y por Food for Sustainability (F4S)
IBERSOILL: Un espacio para acelerar el desarrollo de la agricultura del carbono en Castilla y León y Beira Baixa
Eduardo Velázquez1, María Alonso-Ayuso1, María del Carmen Asensio1, Yolanda Santiago1
1Área de Investigación Agrícola, Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL), Carretera de Burgos Km 119, 47071. Finca Zamadueñas, Valladolid.
04/11/2026El suelo constituye la base de la actividad agrícola y ganadera, y el deterioro continuado de su fertilidad y salud puede comprometer la capacidad de los sistemas agrarios para garantizar una producción sostenible de alimentos a corto plazo en zonas como la Cuenca Mediterránea (Moore y Loobell 2015, Olesen et al. 2011). Por ello, en buena parte del mundo y en la Unión Europea en particular, el desarrollo de la agricultura del carbono ha empezado a ser considerado como objetivo prioritario para mejorar la salud de los suelos agrícolas y mitigar la crisis climática. Así lo demuestran los contenidos del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad 2030, o la próxima Ley de Vigilancia del Suelo.
Con el término agricultura del carbono nos referimos al conjunto de prácticas destinadas a maximizar las reservas de carbono en el suelo, así como a una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ligadas a la actividad agraria (Nyssens 2021). En los suelos agrícolas se incorpora carbono debido a la descomposición de los restos vegetales, cuando hacemos enmiendas orgánicas, y también con los exudados de las raíces. Y se pierde carbono debido a la erosión, la lixiviación y la mineralización de la materia orgánica. Mediante un manejo correcto puede favorecerse un aumento de las entradas y una disminución de las salidas. De hecho, a escala global, el suelo almacena una cantidad de carbono muy superior a la contenida en la atmósfera y la vegetación (Nabuurs et al. 2022), lo que pone de manifiesto el enorme potencial de los suelos agrícolas para acumular carbono. Según un informe recientemente presentado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos (Bugaz-Moreno et al. 2025), en España la agricultura y la ganadería, podrían secuestrar 57,8 toneladas de CO2-equivalente al año, más del doble de lo que emiten (26 t CO2-eq año).
La implementación de prácticas de agricultura del carbono puede suponer, además, un ahorro de costes en la compra de insumos agrarios, combustible y labores, lo que resulta especialmente importante en una coyuntura geopolítica volátil como la actual. Además, según la Asociación Española de Agricultura de Conservación-Suelos Vivos (AEAC-SV), si las prácticas de agricultura del carbono se implementan de forma adecuada, una vez realizada la transición, los rendimientos pueden ser similares, o incluso mayores, que los obtenidos mediante prácticas de agricultura convencional. Por último, según el Reglamento 2024/3012 de la UE, la acumulación permanente de carbono en los suelos agrícolas y su certificación podría suponer una fuente de ingresos extra para las explotaciones, mediante el desarrollo de mercados regulados de carbono en agricultura, aunque esto es aún incierto. Sea como sea, debido a estos y a otros motivos, la superficie de tierras agrarias manejadas con criterios de agricultura del carbono no ha parado de crecer, y según la Asociación Española de Agricultura de Conservación-Suelos Vivos (AEAC-SV), en España, alcanzaba los 2 millones de hectáreas en 2023. Por otra parte, según la Encuesta sobre superficie y rendimientos de cultivos de España de la Subsecretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación (SGAPC 2023), entre 2022 y 2023 hubo un aumento del 15 % en el uso de cubiertas vegetales y del 65 % en el uso de siembra directa.
La adaptación a la agricultura del carbono, sin embargo, es compleja y supone un reto importante para las explotaciones. En algunos casos puede requerir una cierta inversión inicial y durante los primeros 5-10 años de aplicación los rendimientos son inciertos, aunque ello depende de las condiciones edafoclimáticas, del sistema agrícola y del conjunto de prácticas aplicadas (Andrés et al. 2025). Por otra parte, la expansión definitiva de la agricultura del carbono al sector primario dependerá del trabajo, la visión y las necesidades de un conjunto de actores muy diverso. Los agricultores y ganaderos deben disponer del conocimiento y el asesoramiento técnico necesario, mientras que las universidades, los centros de investigación y las entidades de transferencia deben contribuir a generarlo y ponerlo a su disposición.
Por otro lado, los representantes de la agroindustria deben contemplar el desarrollo de la agricultura del carbono como una posible vía de negocio, y la administración, desarrollar las políticas adecuadas para favorecer la transición hacia este tipo de prácticas más allá de subsidios y prohibiciones. De hecho, el cambio a la agricultura del carbono requiere un respeto a la sensibilidad de agricultores y ganaderos, un apoyo técnico a los mismos con recomendaciones, capacitación y sistemas de toma de decisiones adecuados, y políticas basadas en el reconocimiento de las buenas prácticas (Mattila et al. 2022). ¿Cómo conseguir este objetivo?
Los Living Labs como herramienta de transformación
La respuesta puede estar en el desarrollo de Living Labs, un concepto operativo cuya mención se ha hecho recurrente durante los últimos años. Un Living Lab es un grupo de personas pertenecientes a instituciones, empresas y organizaciones diferentes, que trabajan de forma conjunta para resolver un problema en un entorno geográfico concreto a través de un proceso de co-creación, investigación e innovación. En un Living Lab los usuarios finales están en el centro de dicho proceso, son creadores activos de productos, servicios y políticas públicas que sirven a las necesidades de la comunidad.
Básicamente, un Living Lab aborda retos complejos para los que no existe una solución única o claramente definida, mediante una aproximación colaborativa y adaptativa. La promoción de prácticas de agricultura del carbono constituye, precisamente, un reto de estas características. Con este objetivo da comienzo, a partir de 2024, LILAS4SOILS, (HORIZON-MISS-2023-SOIL-01, nº101157414) un proyecto de Horizonte Europa orientado a mejorar la capacidad de absorción de carbono y la salud de los suelos agrícolas y disminuir las emisiones de GEI ligadas al sector primario en el Sur de la UE. Dicho proyecto, que estará vigente hasta agosto de 2029, está promoviendo la implementación de 20 prácticas de agricultura del carbono en 100 sitios demostrativos, incluyendo fincas agrarias reales y ensayos experimentales, y se organiza en cinco Living Labs.
IBERSOILL, dos años de andadura
El Living Lab IBERSOILL, ligado a LILAS4SOILS, se desarrolla en las regiones de Castilla y León (España) y Beira Baixa (Portugal) y está coordinado, en cada uno de estos dos países, por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y por Food for Sustainability (F4S). En IBERSOILL también participan de forma activa el Instituto Nacional de Investigação Agrária e Veterinária (INIAV), de Portugal, y la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León (URCACyL).
En el marco de este Living Lab se han establecido 20 parcelas demostrativas, parte de las cuales han sido seleccionadas a través de una convocatoria abierta lanzada en mayo de 2025. Estas parcelas demostrativas están ubicadas en 18 explotaciones agrícolas reales (10 en Portugal y 8 en España) y dos ensayos experimentales coordinados por ITACyL. Las explotaciones abarcan una extensa variedad de sistemas agrícolas, entre los que se incluyen tierras arables, cultivos leñosos, sistemas integrados entre agricultura y ganadería, sistemas agroforestales y explotaciones ganaderas (Fig. 1). En el 65% de las mismas, utiliza el ganado para el manejo de la finca (Fig. 2)
Figura 3. Número de fincas involucradas en el Living Lab IBERSOILL que llevaban a cabo determinadas prácticas de agricultura del carbono al inicio del proyecto LILAS4SOILS (2024), y número de fincas que las llevarán a cabo durante el periodo de vigencia del mismo (2025–2028).
Estas parcelas están siendo utilizadas para implementar una serie de prácticas de agricultura del carbono entre las que destacan las relacionadas con la reducción del laboreo y la siembra directa, la implantación de cubiertas verdes, la gestión de los pastizales, la mejora de las estrategias de fertilización, el uso de inhibidores de la nitrificación, o la mejora de las rotaciones de cultivos (Fig. 3). La implementación de dichas prácticas se está desarrollando en base a Planes de Transición elaborados de forma conjunta con los agricultores y ganaderos. A estos, además, se les proporciona una compensación económica anual destinada a cubrir la inversión necesaria y compensar el coste de oportunidad derivado de la adopción de estas prácticas.
El efecto de las prácticas anteriormente mencionadas en la acumulación de carbono y la mejora de la salud del suelo ha empezado a analizarse en un muestreo de suelos que se ha realizado en otoño de 2025 y que ha definido la situación de partida de los suelos de las fincas (Fig. 4). Este muestreo ha permitido obtener datos de los contenidos en carbono orgánico del suelo (COS), carbono orgánico asociado a las fracciones particulada y mineral, nitrógeno total, pH, textura y diversidad microbiana entre otros factores. Muestreos similares se llevarán a cabo en 2027 y 2028, durante el periodo de vigencia del proyecto.
La cuantificación del carbono acumulado en los suelos agrícolas debido a la implementación de las prácticas anteriormente mencionadas es estrictamente necesaria. Sin embargo, el desarrollo a medio plazo de los mercados regulados de carbono para la agricultura en la UE, y la posibilidad que pueden suponer estos de obtener rendimientos extra a partir de créditos de absorción, hace necesario cuantificar y verificar, de forma rápida y no demasiado costosa, que, tras la implementación de una serie de prácticas se ha fijado carbono en el suelo como consecuencia de las mismas. Además, es necesario verificar que se ha producido una adicionalidad, es decir, que la cantidad de carbono fijada es superior a la que se habría alcanzado de haber mantenido las prácticas de manejo habituales. Es ahí donde adquieren especial relevancia las metodologías indirectas de monitorización, cuantificación y verificación (MRV según sus siglas en inglés). Estas metodologías van desde el desarrollo de mapas de COS a partir de uso conjunto de datos de sensores remotos, datos de muestreos in situ y fotografías georreferenciadas, a la estimación del contenido en COS o del carbono asociado a las fracciones particulada y mineral mediante técnicas de espectrometría aplicada directamente sobre las muestras de suelo. Por ello, en el marco de IBERSOILL también se está trabajando con empresas de I+D+i proveedoras de metodologías MRV. A finales de 2025 se abrió una convocatoria para que estas pudieran ensayar sus métodos en las fincas involucradas en el Living Lab.
IBERSOILL también tiene un importante componente social que ha sido atendido mediante la realización de dos workshops o talleres de co-creación en Ciudad Rodrigo (Salamanca, 2025) e Idanha-a-Nova (Beira Baixa, 2026) con el objetivo de reunir al más amplio conjunto de actores e involucrarles en el desarrollo del Living Lab (Fig. 2). Uno de los objetivos del workshop celebrado en Idanha-a-Nova (Fig. 5) fue identificar las principales barreras que dificultan la adopción de prácticas de agricultura del carbono. Entre estas, los participantes señalaron la falta de asesoría técnica, la necesidad de una elevada inversión inicial, la falta de sentido comunitario entre quienes trabajan en el sector primario, el exceso de burocracia y la inestabilidad de los mercados agrícolas.
Por el contrario, también identificaron oportunidades relacionadas con el intercambio de conocimientos en el seno de IBERSOILL, el desarrollo de los mercados regulados de carbono en la UE, la disminución de los costes de producción a medio plazo o la mayor valorización económica de productos generados en explotaciones en las que se llevan a cabo prácticas de agricultura del carbono. En dicho taller, los agricultores y ganaderos también hicieron una lista de los principales problemas técnicos encontrados durante la implementación de las distintas prácticas y las estrategias puestas en práctica para solucionarlos, y tuvieron la oportunidad de visitar una de las fincas que participa en el Living Lab.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo ha sido posible gracias al proyecto LILAS4SOILS, financiado por Horizonte Europa (HORIZON-MISS-2023-SOIL-01, núm. 101157414). Los autores agradecen la colaboración de los propietarios de las explotaciones agrícolas en las que se están desarrollando prácticas de agricultora del carbono y se han llevado a cabo muestreos de suelo, así como a las más de 60 instituciones de investigación, empresas agroalimentarias o de base tecnológica, representantes de autoridades públicas y agricultores a título individual que han participado en las actividades de IBERSOILL.
REFERENCIAS
Andrés, P., Delgado, A., Doblas-Miranda, E. & Berk, B. 2025. Carbon farming, crop yield and biodiversity in Mediterranean Europe: the dose makes the poison? Plant & Soil. https://doi.org/10.1007/s11104-025-07636-8
Bugaz-Moreno, F., Fernández-Getino, A.P., Lluís, A., Fortaleza del Rey, C.V., Coviá, n E., Cortines, F., Martínez, J.M., Vargas, J.M., Polo, J.A., Navas, L.M., Gómez, M.R., Sorribas, M., Torres, M., González, M.A. & Ramón, B. 2025. Balance de emisiones y absorciones de carbono de la agricultura española: la agricultura como sumidero natural de carbono. Comisión Intercolegial sobre la Agricultura del Carbono del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos (CGCOIA). https://doi.org/10.5281/zenodo.18084699
Mattila, T.J., Hagelberg, E., Söderlund, S. & Joona, J. 2022. How farmers approach soil carbon sequestration? Lessons learned from 105 carbon-farming plans. Soil Tillage Research 215. https://doi.org/10.1016/j.still.2021.105204
Moore, F.C. & Lobell, D.B. 2015. The fingerprint of climate trends on European crop yields. Proceedings of the National Academy of Science of the USA 112.
https://doi.org/10.1073/pnas.1409606112
Nabuurs, G-J., Mrabet, R., Abu Hatab, A., Bustamante, M., Clark, H., Havlík, P., House, J., Mbow, C., Ninan, K.N., Popp, A., Roe, S., Sohngen, B. & Towprayoon, S. 2022. Agriculture, Forestry and Other Land Uses (AFOLU). En: Shukla P.R., Skea J., Slade R., Al Khourdajie A., van Diemen R., McCollum D., Pathak M., Some S., Vyas P., Fradera R., Belkacemi M., Hasija A., Lisboa G., Luz S., Malley J. (Eds.), IPCC 2022: Climate Change 2022: Mitigation of Climate Change. Contribution of Working Group III to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, Cambridge. https:/doi.org/10.1017/9781009157926.009
Nyssens C. 2021 Carbon farming for climate, nature and farmers. Policy recommendations. European Environmental Bureau (EEB) Brussels. Belgium.
Olesen, J.E., Trnka, M., Kersebaum, K.C., Skjelvåg, A.O., Seguin, B., Peltonen-Saino, P., Rossi, F., Kozyra, J. & Micale, F. 2011. Impacts and adaptation of European crop production systems to climate change. European Journal of Agronomy 34. https://doi. org/10.1016/j.eja.2010.11.003
SGAPC 2023. Encuesta sobre superficies y rendimientos de cultivos. Año 2023. Subsecretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación. Subdirección General de Análisis, Coordinación y Estadística.



























