Desempeñan un papel relevante en la mejora de las propiedades del suelo, contribuyendo al mantenimiento de la fertilidad y al secuestro de carbono
Setos en el paisaje agrario: una estrategia multifuncional para potenciar los servicios ecosistémicos
José Antonio Muñoz
Dr. Ingeniero Agrónomo. Investigador, Instituto de Agricultura Sostenible-CSIC (Córdoba)
José Alfonso Gómez
Dr. Ingeniero Agrónomo. Profesor de Investigación, Instituto de Agricultura Sostenible-CSIC (Córdoba)
Gema Guzmán
Dra. Ingeniero Agrónomo. Investigadora Titular, IFAPA Camino de Purchil (Granada)
02/11/2026Introducción
En este contexto, los elementos del paisaje agrario constituyen espacios de origen natural, seminatural o artificial, que no están destinados a la producción agrícola, pero que desempeñan funciones ecológicas esenciales. Entre ellos se incluyen árboles aislados o alineados, charcas, islas de vegetación, terrazas, muros de piedra o setos. Este artículo se centra en los setos, un elemento lineal del paisaje que destaca por su capacidad de conexión de espacios agrícolas. Su conservación y restauración favorecen la recuperación de la biodiversidad, mejoran la provisión de servicios ecosistémicos y aumentan la resiliencia ecológica y productiva de los sistemas agrarios mediterráneos (Montgomery et al., 2020).
La simplificación del paisaje agrario
Como resultado, estos procesos han provocado la simplificación y homogeneización de los paisajes agrícolas y la degradación de numerosos hábitats seminaturales. De esta forma, la pérdida de biodiversidad asociada con la eliminación de setos, lindes, cubiertas vegetales y otros elementos, combinada con la expansión de monocultivos, ha reducido hábitats de especies polinizadoras, depredadores de plagas y fauna auxiliar. En estos paisajes simplificados, la reducción de biodiversidad funcional puede incrementar la dependencia de fertilizantes, fitosanitarios y otras intervenciones para mantener la productividad. Los estudios oficiales más recientes sitúan la longitud total de setos en Andalucía en 480 km (Martín et al., 2013). Más de la mitad de esa longitud se concentra en la provincia de Cádiz, que presenta una densidad cercana a los 35 metros lineales de seto por kilómetro cuadrado. En territorios de clima más húmedo y con una mayor tradición de paisaje en mosaico, como la Bretaña francesa, las densidades pueden alcanzar los 2000 metros lineales por kilómetro cuadrado (Boinot et al., 2025). Ello pone de manifiesto el amplio margen existente para la recuperación de infraestructuras ecológicas lineales en Andalucía.
Funcionalidad de los setos según su estructura y localización
Finalmente, existen otros elementos lineales de vegetación que no debemos confundir con los setos, como los linderos o lindes herbáceas, que delimitan parcelas agrícolas y están constituidos principalmente por vegetación herbácea espontánea. Aunque presentan una estructura más simple que los setos, también pueden proporcionar hábitat para numerosas especies y contribuir a la conectividad ecológica del paisaje agrario.
Beneficios agronómicos y ambientales
Por otra parte, los setos desempeñan un papel relevante en la mejora de las propiedades del suelo. La incorporación continua de hojarasca, raíces y otros restos vegetales favorece la acumulación de materia orgánica y la disponibilidad de nutrientes. Como resultado, los setos contribuyen al mantenimiento de la fertilidad del suelo y al secuestro de carbono. Además, pueden proporcionar beneficios agronómicos adicionales mediante el apoyo a organismos polinizadores y enemigos naturales de plagas, reforzando procesos ecológicos clave para la regulación de los agroecosistemas.
Cuando se diseñan en áreas de concentración de escorrentía, los setos pueden funcionar como barreras vegetales capaces de reducir la velocidad del agua, favorecer la infiltración y retener sedimentos, nutrientes y otros contaminantes procedentes de fuentes difusas. De este modo, contribuyen a disminuir los procesos erosivos, mejorar la calidad del agua y reducir la transferencia de contaminantes hacia cursos fluviales, embalses y otros ecosistemas acuáticos.
Retos actuales en la gestión
Muchos agricultores reconocen los beneficios ambientales de los setos, pero su establecimiento y mantenimiento también presentan ciertos desafíos. Los setos requieren un manejo periódico para conservar su funcionalidad y evitar su extensión o degradación. Entre las principales barreras percibidas por los agricultores se encuentran las posibles interferencias con las operaciones mecanizadas, el incremento de la complejidad del manejo de la explotación o la destinación de una parte de la explotación a elementos no orientados directamente a la producción agrícola. Asimismo, existen preocupaciones con la posible proliferación de especies adventicias o potencialmente problemáticas
Las zonas de cultivo situadas en las inmediaciones de los setos pueden verse afectadas localmente por sombreo o por competencia de agua y nutrientes. Sin embargo, la magnitud de estos efectos depende en gran medida de factores como el diseño del seto, las especies utilizadas, su orientación y las características del cultivo adyacente. Como veremos más adelante, una planificación adecuada permitirá minimizar estos inconvenientes y maximizar los beneficios ecológicos y agronómicos que los setos aportan al sistema productivo.
Setos en la Política Agraria Común
En la PAC 2023-2027, los elementos del paisaje, como los setos, adquieren una relevancia especial tanto a través de la condicionalidad reforzada como mediante los ecoesquemas o ecorrégimenes. Por un lado, la Buena Condición Agraria y Medioambiental BCAM 8 establece la obligación de mantener los elementos del paisaje y protegerlos frente a prácticas invasivas. Por otro lado, los ecorrégimenes constituyen una herramienta voluntaria que remunera la adopción de prácticas adicionales más allá de los requisitos mínimos obligatorios. Entre estas prácticas destacan el establecimiento y mantenimiento de espacios de biodiversidad y superficies no productivas (P5). A través de los elementos del paisaje, al considerarse espacios de biodiversidad, podrían satisfacerse los requisitos para el cumplimiento de este ecorrégimen. De este modo, la PAC fomenta no solo la conservación de los elementos ya existentes, sino también su creación y gestión activa mediante incentivos económicos.
Su inclusión refleja un cambio de paradigma, donde la agricultura ya no se valora únicamente por su capacidad productiva, sino también por su contribución a la conservación de los ecosistemas terrestres y al mantenimiento de los servicios ecosistémicos. La relación entre los servicios ecosistémicos y los setos es fundamental. Como ya hemos visto, estos elementos del paisaje generan beneficios ambientales directos con repercusiones positivas para la agricultura y la sociedad en su conjunto.
Claves para una adecuada implantación
La selección de especies desempeña un papel clave en el cumplimiento de estos objetivos. Por ejemplo, los setos dominados por especies espinosas pueden proporcionar refugio seguro para numerosas aves, mientras que aquellos que incorporan especies floríferas favorecen la presencia de polinizadores. Asimismo, especies de gran altura contribuirán a la reducción de la velocidad del viento, especies productoras de frutos ofrecerán recursos a la fauna silvestre y especies con sistemas radiculares bien desarrollados contribuirán a la estabilización del suelo.
En general, los setos deberían estar compuestos por especies adaptadas a las condiciones agroclimáticas del entorno, priorizando el uso de especies autóctonas. Estas especies suelen presentar una mayor capacidad de adaptación, mejores tasas de supervivencia y menores necesidades de mantenimiento. Además, la incorporación de una diversidad adecuada de especies y estratos de vegetación puede aumentar la estabilidad y funcionalidad ecológica del seto.
Cuando el objetivo principal es el control de la erosión, el diseño y la ubicación adquieren una importancia especial. Los setos pueden actuar como barreras vegetales al disponerse siguiendo las curvas de nivel o perpendicularmente a la dirección predominante de la escorrentía. Para que la barrera sea efectiva, la pendiente longitudinal debe ser mínima, de modo que la escorrentía atraviese la vegetación y no circule paralelamente a ella.
Respecto al establecimiento y manejo inicial de los setos, los primeros años constituyen una fase crítica para garantizar su correcta implantación. Durante este periodo pueden ser necesarias medidas complementarias como riegos de apoyo, protección frente a fauna herbívora y reposición de marras. Determinadas prácticas pueden aumentar significativamente las tasas de supervivencia. Entre ellas destaca la preparación previa del terreno mediante laboreo, acolchado, colocación de protectores o riego por goteo. Estudios previos han situado costes de implementación de entre 2 y 10 € por metro cuadrado según las operaciones que se realicen (Montoliu et al., 2025). Posteriormente, las labores de mantenimiento suelen incluir el control de especies invasoras y podas selectivas. En el caso de una barrera vegetal, debemos tener en cuenta la recuperación periódica del sedimento depositado.
El éxito de estas actuaciones puede evaluarse mediante indicadores como el incremento de la biodiversidad, la recuperación de polinizadores, la reducción de la erosión del suelo o la mejora de la conectividad ecológica. La cuantificación de los costes de implantación y mantenimiento constituye un aspecto clave para evaluar la viabilidad económica de estas actuaciones y fomentar su adopción por parte de los agricultores.
Conclusiones
Potenciar los beneficios asociados y trasladar ese conocimiento al sector agrario resulta esencial para promover modelos de producción más sostenibles, especialmente en territorios con elevada vulnerabilidad ambiental. No obstante, la integración de setos debe evaluarse en el contexto de las limitaciones de manejo de los agricultores. En ese sentido, las actuaciones más eficaces son aquellas que incorporan los setos dentro de una red funcional tanto a escala de explotación como de paisaje, favoreciendo la conectividad ecológica y la provisión de servicios ecosistémicos.
Para maximizar su efectividad, resulta necesario adoptar enfoques basados en la multifuncionalidad y en sistemas de evaluación sustentados en indicadores objetivos relacionados con la biodiversidad, la conectividad, la conservación del suelo y el funcionamiento de los agroecosistemas. La combinación de investigación, formación, asesoramiento e incentivos económicos será determinante para consolidar su adopción. En un contexto de creciente incertidumbre climática, la conservación de elementos naturales no representa únicamente una medida ambiental, sino una inversión estratégica para garantizar la productividad, capacidad de adaptación y resiliencia de la agricultura futura.
Agradecimientos
Proyecto AVA23.INV202301.035, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Operativo FEDER de Andalucía 2021-2027. Proyectos PID2023-146177OB-C21 y PID2023-146177OB-C22 financiados por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por FEDER, UE.
Referencias
Boinot, S., Alignier, A., Aviron, S., Bertrand, C., Cheviron, N., Comment, G., Jeavons, E., Le, C., Mondy, S., Mougin, C., Précigout, P.-A., Ricono, C., Robert, C., Saias, G., Vandenkoornhuyse, P., & Mony, C. (2025). Organic farming and semi-natural habitats for multifunctional agriculture : A case study in hedgerow landscapes of Brittany. Journal of Applied Ecology, 62, 53–63. https://doi.org/10.1111/1365-2664.14825
Martín, J., Fernández, L., & Urios, G. (2013). Los Bosques isla en Andalucía. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía.
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (2022). Real Decreto 1048/2022, de 27 de diciembre, sobre la aplicación, a partir de 2023, de las intervenciones en forma de pagos directos y el establecimiento de requisitos comunes en el marco del Plan Estratégico de la Política Agrícola Común, y la regulación de la solicitud única del sistema integrado de gestión y control. Boletín Oficial del Estado, 312.
Montgomery, I., Caruso, T., & Reid, N. (2020). Hedgerows as Ecosystems: Service Delivery, Management, and Restoration. Annual Review of Ecology, Evolution, and Systematics, 51, 81–102. https://doi.org/10.1146/annurev-ecolsys-012120-100346
Montoliu, J., Gómez, J. A., Guzmán, G., Lora, Á., Mora, J., & Soriano, M.-A. (2025). Evaluating hedgerow implantation with native species in Mediterranean agricultural landscapes: implications for CAP environmental measures—a case study in southern Spain. Agroforestry Systems, 99(7), 209. https://doi.org/10.1007/s10457-025-01301-w
NRCS. (2010). Conservation Practice Standard - Vegetative barrier, Code 601.
Red Nacional de la Política Agrícola Común (Red PAC). (2026). Memoria de prácticas agrarias en los ecorregímenes del PEPAC. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. https://redpac.es/sites/default/files/documents/memoria_practicas_agrarias_en_los_ecorregimenes_del_pepac.pdf
Stoate, C., Báldi, A., Beja, P., Boatman, N. D., Herzon, I., van Doorn, A., de Snoo, G. R., Rakosy, L., & Ramwell, C. (2009). Ecological impacts of early 21st century agricultural change in Europe - A review. Journal of Environmental Management, 91(1), 22–46. https://doi.org/10.1016/j.jenvman.2009.07.005



























