"En un entorno de márgenes cada vez más reducidos, la tendencia general del sector es evolucionar hacia estructuras más profesionalizadas"
Entrevista a Jorge Páramo, director de Materias Primas en Tereos Iberia
El responsable de materias primas de Tereos en España analiza en esta entrevista la situación del mercado de cereales, destacando los cambios que está provocando en el sector la presión de los costes y la incertidumbre que rodea al precio del grano. La diversificación de cultivos, la integración en estructuras cooperativas y, sobre todo, la mayor profesionalización de las explotaciones son bazas con las que los agricultores están plantando cara a un contexto cada vez menos predecible.
¿Cómo están influyendo los actuales conflictos geopolíticos en la evolución de los mercados mundiales de materias primas agrarias?
Están teniendo un impacto directo sobre los mercados agrícolas, principalmente a través de variaciones en la oferta, aumento de los costes de producción y de logística, volatilidad de los precios y cambios en los flujos comerciales internacionales. Los conflictos armados están afectando directamente a regiones importantes para la producción y exportación de productos agrícolas.
El caso más representativo es la guerra entre Rusia y Ucrania, donde se han alterado los mercados de cereales, aceites vegetales y fertilizantes debido al importante peso de ambos países en el comercio internacional. Situaciones similares se dan en Oriente Medio y en corredores marítimos estratégicos que generan incertidumbre sobre la continuidad del suministro.
Dichos conflictos, ¿cómo han afectado a Tereos?
Como a todos, ya que los precios de los mercados afectados están al alza. Aunque actualmente en el mundo hay excedentes de maíz -único cereal que procesamos en la fábrica de Zaragoza-, el acceso a la producción de Rusia y Ucrania está limitado, tenemos una tensión considerable en los mercados, y eso, obviamente, nos afecta.
Tras varios años de elevada volatilidad, ¿qué factores están marcando hoy las cotizaciones de los cereales y las oleaginosas?
Los recientes repuntes que ha experimentado el mercado de cereales en España, ¿se enmarcarían en una coyuntura temporal o dentro de un cambio de tendencia estructural?
España es netamente importador de cereales, por lo que los precios que cotizamos en el mercado interno están influidos por lo que marcan en los puertos. Estos precios están directamente vinculados a los grandes exportadores mundiales, cuando la oferta se reduce en estos países, los precios suben, y cuando no hay fallos en producción y la oferta es abundante tenemos precios más bajos.
Podemos valorar la evolución de los precios como coyuntura temporal, las bajas cifras que tuvimos hasta el pasado mes de febrero se debieron a una gran oferta en el mercado, pero la aparición de nuevos conflictos geopolíticos y el recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania han hecho que desde marzo la situación adquiera otro calibre, generando mayor incertidumbre en los suministros, incrementando no solo los precios de los cereales, sino también el de los insumos para producirlos.
Un ejemplo claro es el maíz: su precio en los puertos españoles ha aumentado un 25% desde febrero hasta septiembre de 2026, y el precio de los abonos nitrogenados, como la urea, se ha duplicado.
“El tamaño medio de las explotaciones agrícolas en España está por debajo de las 35 hectáreas, mientras que, en nuestros países vecinos, como Francia y Alemania, dicha superficie se duplica”.
¿Hasta qué punto la presión de los costes de producción sigue lastrando la rentabilidad de las explotaciones agrarias españolas?
La economía de escala es muy importante en cualquier negocio. El tamaño medio de las explotaciones agrícolas en España está por debajo de las 35 hectáreas, mientras que, en nuestros países vecinos, como Francia y Alemania, dicha superficie se duplica. El número de agricultores para trabajar la tierra es cada vez menor, y la tendencia es que la dimensión de las explotaciones crezca, comprando o arrendando mayor superficie para poder gestionar mejor los costes fijos y variables de las fincas.
Otro punto muy importante es qué tipo de cultivos debemos elegir, la inestabilidad climática a la que estamos sometidos en los últimos años dificulta el rendimiento en los campos y a su vez genera una gran incertidumbre en la rentabilidad.
¿Qué impacto están teniendo las importaciones procedentes de terceros países, especialmente de Ucrania y de Mercosur en la formación de precios en Europa y España?
El mercado de los cereales lleva años siendo global y la volatilidad en los precios ha dependido principalmente de la oferta y la demanda mundial, teniendo en ocasiones, aranceles a terceros países como mecanismo de protección. En 2022 la Unión Europea suspendió temporalmente los aranceles a los productos agrícolas ucranianos para facilitar su economía, pero en junio de 2025 se volvieron a aplicar cuotas y aranceles a determinadas producciones.
En el caso de Mercosur, en cereales no hay una afección directa, la preocupación se centra principalmente en sectores como la carne de vacuno, de ave, azúcar, etanol y algunos productos hortofrutícolas. Las importaciones de terceros países claramente están ejerciendo una presión en los precios a la baja en el sector primario, aunque en el caso de determinadas materias primas, Mercosur es una oportunidad para abrir nuevos mercados.
¿Cómo están reaccionando los agricultores y las cooperativas ante un escenario de bajos precios y márgenes cada vez más ajustados?
Nosotros vemos con claridad su preocupación, pero también observamos que no se quedan parados. En unos casos buscan el crecimiento de sus explotaciones agrícolas arrendando o comprando tierras con buen potencial productivo; en Aragón muchos agricultores han diversificado su negocio con granjas de cerdos como complemento a los cultivos.
Otra actividad que está creciendo es la integración en cooperativas, porque estar bajo el paraguas de una empresa mayor aporta a los agricultores seguridad, mejorar las colaboraciones y oportunidades comerciales y obtener un mayor valor añadido. En un entorno de márgenes cada vez más reducidos, la tendencia general del sector es evolucionar hacia estructuras más profesionalizadas, capaces de competir en estos mercados globalizados manteniendo la sostenibilidad económica de las explotaciones.
¿Qué materias primas presentan mejores perspectivas de mercado para la próxima campaña y cuáles generan preocupación?
Si hablamos de cereales, el balance de oferta y demanda mundial no desvela grandes alteraciones, por lo que debería mantenerse en los niveles actuales. Ahora bien, persisten riesgos derivados de la meteorología, las tensiones geopolíticas y la evolución de los costes energéticos y logísticos que podrían alterar sustancialmente los mercados.
En los últimos años se está cambiando superficie de cultivos extensivos a cultivos leñosos: almendros, olivos e incluso pistacho, pero no tengo clara su rentabilidad a largo plazo. En el Valle del Ebro se producen muchas hortícolas por su proximidad a las conserveras o a plantas de congelados. Algo parecido a lo que ocurre con el maíz y la planta de Tereos en Zaragoza, ya que tener industrias de transformación cercanas es una ventaja competitiva para determinadas zonas y cultivos.
¿Existe riesgo de que la actual situación provoque una reducción de superficie o un cambio significativo en las decisiones de siembra de los agricultores?
¿Qué vinculación mantiene Tereos con el sector primario de Aragón?
La fábrica de Zaragoza comenzó su andadura hace más de 62 años con el nombre de Campo Ebro Industrial. Al inicio era una almidonera cuyo objetivo fue aportar valor añadido al cultivo de maíz que se producía en la Ribera del Ebro y, desde sus orígenes, ha trabajado directamente con agricultores y cooperativas.
Posteriormente, además de almidón procesamos glucosas, isoglucosas, dextrosas y otros derivados. Desde el año 2007 pertenecemos al grupo cooperativo francés Tereos. En la actualidad colaboramos directamente con más de 600 agricultores que producen maíz para Tereos; contamos con ocho centros logísticos con secaderos y almacenes para recoger el cereal durante la cosecha; y realizamos controles de calidad para garantizar que el maíz que compramos es apto para nuestro proceso productivo.
En Aragón somos el principal consumidor de maíz para consumo humano y nos preocupamos de que el cultivo se desarrolle con calidad y de forma rentable para nuestros agricultores colaboradores. También mantenemos vínculos estrechos con otras provincias, como León, Zamora y Palencia, donde también encontramos cooperativas y empresas privadas que trabajan el cultivo del maíz con gran profesionalidad.
¿Cómo se organiza el trabajo entre industria y agricultores, en lo que respecta a los contratos de suministro, apoyo técnico y seguimiento en campo?
Tereos dispone de un Departamento de Materias Primas cuyos profesionales mantienen una relación muy estrecha con los productores de maíz isogénico o no OGM, que es el que necesitamos para el consumo humano. Nuestro objetivo es establecer vínculos que mantenemos durante años, asesorando en el cultivo, apoyando en la elección de las variedades y en los tratamientos fitosanitarios.
La calidad del maíz que procesamos es muy importante para nosotros y nos preocupa mucho la proliferación de hongos que desarrollan micotoxinas, uno de los problemas que más estamos detectando en los últimos años. Por eso, desde hace más de una década, estamos llevando a cabo proyectos de investigación en los que, gracias al apoyo de fondos europeos y estatales, sabemos qué prácticas agrarias ayudan a reducir la proliferación de hongos y micotoxinas en campo y en los secaderos.
El modelo de integración entre industria y agricultores desarrollado por Tereos, ¿puede convertirse en un ejemplo para reforzar la rentabilidad y la estabilidad del sector cerealista español, en un contexto de bajos precios y elevada volatilidad de las materias primas?
“La inestabilidad climática a la que estamos sometidos en los últimos años dificulta el rendimiento en los campos y a su vez genera una gran incertidumbre en la rentabilidad”
“Nuestro objetivo es establecer vínculos que mantenemos durante años, asesorando en el cultivo, apoyando en la elección de las variedades y en los tratamientos fitosanitarios”





























