Del estrecho de Ormuz a nuestros campos: cómo el mercado internacional influye en nuestros mercados agrícolas
Diane de Kersaint y Mercedes Ruiz
AESTIVUM
12 de junio 2026
01/07/2026La estructura deficitaria del mercado español lo hace especialmente dependiente de la situación y del contexto internacional. Desde nuestro último artículo de enero, en el que buscábamos factores capaces de reimpulsar los precios, el mercado ha dado un giro radical hacia un entorno totalmente diferente, con una guerra inesperada que ha reavivado la volatilidad y la incertidumbre.
En este contexto geopolítico y económico más inestable, los anuncios de Trump, los movimientos de los fondos de inversión, el precio del petróleo, de los fertilizantes o del transporte han tomado el protagonismo sobre los fundamentales agrícolas, que han pasado temporalmente a un segundo plano. Así pues, tras una campaña 2025/26 marcada por una gran retención en España por los bajos precios y una oferta muy abundante a nivel internacional, analicemos juntos las perspectivas para la nueva campaña, a la vez que empezamos a cosechar nuestros cereales de invierno.
El Puerto Sultán Qaboos, ubicado estratégicamente al este del Estrecho de Ormuz, es un punto neurálgico para el suministro de alimentos y cereales en Omán.
Retrospectiva de 2025/2026: abundancia, caída de los precios y retención
La campaña 2025/26 estuvo marcada por una producción mundial récord de cereales, con más de 2.325,5 Mt de maíz, trigo y cebada. Sin embargo, la demanda internacional perdió dinamismo, especialmente por la retirada progresiva de China, cuyas compras pasaron de 52,8 Mt en 2023/24 a 24 Mt el año pasado. Este menor apetito chino, junto con las tensiones comerciales con EEUU, obligó a redirigir algunos flujos, como en el caso del sorgo estadounidense, del que España se convirtió en el segundo importador mundial, con 550.000 toneladas importadas desde octubre 2025 (Tabla 1).
Frente a estas divergencias, Trump y Xi se reunieron durante el mes de mayo con el objetivo de mejorar sus relaciones comerciales. La cumbre concluyó confirmando los compromisos vigentes, ratificando el objetivo de entre 20 y 25 Mt anuales de soja hasta 2028, además de productos agrícolas estadounidenses por valor de 17.000 millones de dólares anuales en 2026, 2027 y 2028. Sin embargo, de momento no se han observado compras adicionales por parte de China con solo 12 Mt de habas compradas desde el inicio de la campaña, algo que el mercado sigue esperando para reactivar la demanda internacional.
Además, la competencia entre los grandes exportadores fue muy intensa durante la campaña. El trigo del Mar Negro presionó los precios europeos en las licitaciones, mientras que Argentina ganó presencia en la segunda parte de la campaña, superando por primera vez a Ucrania en exportaciones de trigo gracias a una cosecha récord de 27,9 Mt (Grafico 1).
Y es que los cereales sudamericanos, y en particular el maíz, también han inundado el mercado gracias a unas cosechas récord. En cuanto a la cebada, el cereal 'de relleno' en la fórmula de piensos, la competitividad del trigo ha limitado sus oportunidades, aunque la nacional ha encontrado espacio cuando algunos compradores buscaban diversificar sus fórmulas o cuando han surgido tensiones en el mercado del maíz, y las buenas calidades europeas le han permitido ser muy competitiva en la exportación.
Este contexto provocó una fuerte caída de los precios durante la primera parte de la campaña. El trigo Euronext se mantuvo por debajo de los 200 eur/tm entre mediados de julio y finales de febrero, mientras que el maíz en Chicago encontró soporte en las buenas ventas a la exportación.
En Tarragona y en Lleida los precios del trigo del maíz y de la cebada se han mantenido entre el bajo 30% y el bajo 10% durante gran parte de la campaña, provocando una fuerte retención por parte de los agricultores, mientras que las importaciones siguieron entrando a buen ritmo gracias a la competitividad internacional.
Como resultado, España termina la campaña con existencias finales muy elevadas, especialmente en cebada y trigo, estimadas en 2,4 Mt y 3,3 Mt (Gráfico 2). Así, la 2025/26 cierra con precios bajos, mucha retención en origen y un mercado que, en su tramo final, no estuvo dominado únicamente por unos fundamentales muy holgados.
Un contexto geopolítico y económico muy inestable
El 28 de febrero, EEUU e Israel iniciaron ataques contra Irán, lo que provocó una nueva guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz. Este paso marítimo constituye un punto de tránsito estratégico para el petróleo y los fertilizantes, ya que por él circulan el 20% del petróleo mundial, el 40% de la urea y el 35% de los fosfatos. Como consecuencia, los precios se han disparado y las economías mundiales ya están notando los primeros efectos.
El precio del barril de petróleo Brent ha subido un 63%, entre el cierre del 27/02 en 72,48 usd/barril y el máximo alcanzado en el cierre del 31/03 en 118,35 usd/barril (Gráfico 3). Su evolución ha estado marcada por los anuncios de Trump, que confirma y desmiente de forma recurrente noticias sobre prórrogas del alto el fuego, posibles acuerdos o ataques contra Irán. Estas contradicciones han provocado fuertes fluctuaciones en los precios, en un contexto en el que el estrecho de Ormuz permanece cerrado.
Desde el inicio de la guerra, los precios de los fertilizantes han subido más del 70%, un aumento que se refleja directamente en los costes de producción de los agricultores. Según Copa-Cogeca, en 2023 los fertilizantes representaban más del 50% de los costes de producción. Los productos más afectados son el azufre y la urea, ya que una parte muy significativa del suministro mundial procede de Oriente Medio. A esto se suma que las sanciones impuestas a Rusia han reducido fuertemente este origen como fuente de aprovisionamiento para la UE, limitando aún más la disponibilidad de fertilizantes.
Además, la entrada en vigor progresiva del CBAM entre 2026 y 2034 añade un nuevo factor de presión sobre el sector. Este mecanismo europeo busca que los fertilizantes importados soporten un coste de carbono comparable al de los productos fabricados dentro de la UE. Eso puede encarecer las importaciones procedentes de países con procesos de producción más emisores, ya que se aplica un coste adicional cuando sus emisiones de CO2 superan el nivel de referencia europeo.
Toda esta situación de fuerte tensión refuerza el riesgo de presión sobre los márgenes agrícolas y podría afectar a las siembras europeas de otoño, así como a los rendimientos en algunas regiones, como Australia, si el contexto geopolítico y energético no se normaliza.
La guerra, junto con el aumento del precio del petróleo, también ha afectado a varios factores que influyen en nuestros mercados. El euro/dólar ha perdido un 28% entre el 27/02 en 1,1805 y su mínimo de 1,1472 alcanzado el 13/03 (Gráfico 4), lo que resulta favorable para nuestros precios de importación, mientras que la volatilidad ha aumentado considerablemente en los contratos de futuros de Euronext y Chicago, provocando fuertes variaciones diarias en los precios.
El precio del transporte también ha subido; ni los barcos ni los camiones se ven excluidos, y cada día es más complicado transportar cereales. Durante días, en abril vimos a los camioneros argentinos bloqueando los accesos a los puertos para protestar contra el aumento del gasoil, mientras en España casi llegamos a romper stocks de harina de soja, haciéndonos ver lo vulnerables que somos dada nuestra dependencia de la importación.
La incertidumbre sobre la posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán lleva a los operadores a actuar con cautela, mientras que los inversores se dirigen hacia valores refugio como el dólar o los cereales. Todo ello ha provocado fuertes movimientos en las posiciones de los fondos.
Los fondos de inversión, nuevos protagonistas
En los mercados de futuros de materias primas agrícolas, los fondos de inversión desempeñan un papel cada vez más relevante. A diferencia de los operadores comerciales, que utilizan estos mercados para cubrir riesgos vinculados a la producción o la compra física de cereal, los fondos intervienen principalmente con objetivos financieros y en el caso de esta Guerra, al operar 'comida' también se convierten en coberturas contra el incremento de la inflación. Sus posiciones reflejan sus expectativas sobre la evolución de los precios y pueden amplificar los movimientos del mercado, especialmente en periodos de elevada incertidumbre.
Cuando estos actores aumentan sus posiciones compradoras, suelen reforzar las subidas de precios al anticipar un contexto más alcista y, por el contrario, cuando incrementan sus posiciones vendedoras, pueden acentuar la presión bajista. En este sentido, sus movimientos no siempre responden únicamente a los fundamentales agrícolas, como la oferta, la demanda o el clima, sino también a factores macroeconómicos, geopolíticos, monetarios o energéticos.
Por ello, desde el inicio de la guerra hemos observado compras y ventas masivas por parte de los fondos, lo que ha ampliado la volatilidad en los futuros. En Euronext, los fondos pasaron de 95 mil contratos vendidos el 25 de febrero a 67 mil contratos comprados el 18 de marzo, lo que supuso un movimiento de 162 mil contratos comprados en tres semanas. Este cambio impulsó los precios al alza en Euronext, que pasaron de 197,75 eur/tm a 207,50 eur/tm. Esta semana que acaba el 10 de junio, han vendido 76.000 contratos, quedando cortos de nuevo y llevando al Matif a la baja al entorno de los 200 eur/tm (Gráfico 5).
En Chicago, las recompras también fueron muy importantes: en el maíz, los fondos pasaron de 13 mil contratos vendidos a 345 mil contratos comprados el 5 de mayo y en el aceite de soja, ampliaron sus posiciones largas hasta 167 mil contratos comprados esta misma semana, unos 110 mil contratos más que la semana anterior al inicio de la guerra. En las últimas semanas, los fondos han liquidado masivamente sus posiciones, especialmente en el maíz, lo que ha provocado una fuerte caída de los precios desde 477 c/bu hasta 417,50 c/bu entre el 18 de mayo y el 5 de junio (Gráfico 6).
Este impacto tan importante que tiene la actividad de los fondos en los precios nos obliga a seguir sus movimientos muy de cerca.
Las perspectivas de producción para la nueva campaña
A pesar de una caída de la producción mundial de cereales, la campaña 2026/27 debería alcanzar niveles todavía muy elevados, con más de 2.276 Mt producidas de trigo, maíz y cebada, siendo la segunda campaña más grande de la historia. Esto supone 49,6 Mt menos que la campaña anterior, pero los stocks iniciales, permiten compensar gran parte de esta caída de producción y mantener una sensación holgada en el mercado. Por ejemplo, en Ucrania los stocks finales para la campaña 2025/26 alcanzan los 6,6 Mt (maíz, cebada y trigo) al mismo nivel que durante el 22/23, y 4,7 Mt más que el año anterior (Gráfico 7).
Gráfico 7. Existencias finales de cereales en Ucrania (Mt). Fuente: USDA 11/06/2026.
En el caso de los trigos, se espera una cosecha que supera los 820 Mt con una reducción de la necesidad de exportaciones ya que, aunque los principales exportadores pierden producción, también se reducen las necesidades de los principales importadores, por tener una mejor cosecha (Gráfico 8), lo que, aunado a unos stocks iniciales muy importantes, nos llevará a acabar con un stock final que únicamente se reduce en 4,5 Mt respecto al de este año.
En Rusia, la producción de trigo podría caer en 2,3 Mt según el USDA a 88 Mt, un número que los analistas locales estiman como bajo. IKAR estima la cosecha en 91,5 Mt y Sovecon en 90,3 Mt. Ellos prevén que la caída de la superficie sembrada, especialmente de trigo de primavera, se verá compensada con buenos rendimientos ya que Rusia ha tenido buenas condiciones de cultivo durante la primavera. Con todo ello, Rusia debería tener un disponible exportable de 47 Mt, 1 Mt por debajo de los niveles de este año, con unos precios que deberían mantenerse muy competitivos.
En Europa (UE-27), la producción podría alcanzar los 136 Mt, 9 Mt menos que el año pasado debido a una vuelta a la normalidad de los rendimientos. Destacamos que la ola de calor de final de mayo que ha tocado el sur y el oeste de Europa ha hecho algo de daño a los cultivos, pero el trigo se mantiene en buenas condiciones.
En Francia, FranceAgriMer mantiene los niveles de trigo en estado bueno a excelente por encima de los del año pasado en 77%. Por el contrario, en EEUU los trigos de invierno han sufrido mucho de la sequía en el centro del país y solo un 25% del trigo está en un estado bueno a excelente, su peor calificación desde hace 40 años, algo que ha sostenido los precios en Chicago, pero que no debería afectar mucho al mercado mundial al situarse como el quinto mayor exportador.
En el caso del maíz, todo dependerá del clima de este verano, que será determinante para los rendimientos, pero las cosechas récord de este año en Brasil y Argentina nos ayudan a encarar la cosecha del hemisferio norte con más tranquilidad. En EEUU, la siembra está ya casi completada, y 67% del maíz está en un estado bueno a excelente, levemente por debajo de los niveles del año pasado, pero las condiciones siguen siendo buenas para el desarrollo de los maíces. La cosecha estadounidense debería reducirse en 26 Mt hasta 406 Mt debido a una caída de la superficie sembrada, pero deberían seguir exportando más de 80 Mt.
En Europa también vemos una caída de la superficie, especialmente en Francia y Rumanía, dos orígenes claves para el maíz no OGM, donde cae un 14% y un 17% debido a un aumento de la superficie de los cereales de invierno y de girasol y la decisión de algunos agricultores de dejar sus tierras en barbecho para no perder dinero debido al aumento de los costes de la energía y los fertilizantes. La producción total europea podría alcanzar los 57,5 Mt, 700 mil tm más que este año si los rendimientos lo permiten.
Grafico 8. Evolución de la producción de trigo con respecto al 2025/26. Fuente: USDA 11/06/2026.
En España, la sensación general es la misma. Tras una campaña 2025/26 que registró la segunda mejor cosecha de la historia y unas importaciones que se mantuvieron muy elevadas, sobre todo en el trigo, gracias a unos precios internacionales competitivos, los stocks iniciales compensan la caída de la producción de cereales prevista para la campaña 2026/27. Según nuestras estimaciones, la producción española de trigo debería situarse en 6 Mt, la de cebada en 7 Mt y la de maíz en 4 Mt, llevándonos a un entorno de 20 Mt de cereal (25,8 en el 2025) (Tabla 2). Con estos stocks iniciales, si se consumen de forma organizada, no deberíamos necesitar importar mucho más que este año (15 Mt).
El clima debería ocupar un lugar cada vez más importante en las discusiones, especialmente ante la elevada probabilidad de que se desarrolle El Niño entre junio y agosto. Este fenómeno, asociado al calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial, suele alterar los patrones de lluvias y temperaturas a escala mundial, con efectos especialmente sensibles en el hemisferio sur: en Australia, un tiempo más seco y caluroso durante los meses previos a la cosecha podría penalizar los rendimientos y la producción de trigo, cebada y colza, más aún en un contexto de fertilizantes caros y menor disponibilidad.
En el hemisferio norte, el impacto suele ser más variable, aunque podría traducirse en un invierno más suave y húmedo en Europa, con posibles retrasos en las siembras y mayor presión de enfermedades, mientras que en Estados Unidos podría favorecer algunas zonas secas de trigo de invierno, pero también generar excesos de agua en el sur.
Por todo eso, la campaña podría dividirse en dos fases. La primera parte debería ser más tranquila, apoyada por stocks iniciales elevados, buenas perspectivas de cosecha y unos fundamentales globales cómodos. La segunda parte, en cambio, podría ser más incierta, con el posible impacto de El Niño, la evolución de los precios de los fertilizantes y las decisiones de siembra de otoño como principales factores a vigilar.
Finalmente, el petróleo seguirá siendo un factor externo determinante. La destrucción de infraestructuras y las tensiones en Oriente Medio, junto con el cierre del estrecho de Ormuz pueden mantener elevados los costes energéticos y logísticos.
Aunque los balances agrícolas parecen cómodos, el elevado precio del petróleo encarece los costos de transporte y de los fertilizantes y, por lo tanto, el costo de entrega de los cereales a su destino. Por eso, aunque la nueva campaña comience con unos fundamentales bastante holgados, habrá que estar muy atentos a los factores externos que podrían influir en nuestros precios y cambiar el panorama de los flujos mundiales.
Conclusiones
En conclusión, nuestros mercados de cereales se ven muy afectados por la incertidumbre y el contexto geopolítico y económico internacional, y empiezan la campaña 2026/27 con unos fundamentales todavía holgados, gracias a unas existencias iniciales muy altas. Estaremos atentos y seguiremos de cerca los siguientes puntos estos días, que podrían tener un impacto en nuestros precios:
- Evolución de la guerra en Medio Oriente: impacto en el petróleo, eurodólar, fletes, fertilizantes.
- Posición de los fondos de inversión.
- Llegada de la cosecha de trigo y cebada en el hemisferio Norte y primeros rendimientos.
- Agricultores que necesitan hacer espacio para la nueva cosecha.
- Compras de productos agrícolas por parte de China y si se materializan.
- Competitividad de Rusia y Ucrania frente a Europa.
- Clima y la llegada de El Niño este verano: impacto en Australia y condiciones de cultivo para el maíz en el hemisferio Norte.
En este mercado tan dinámico que no deja de traernos sorpresas campaña tras campaña.
El impacto tan importante que tiene la actividad de los fondos de inversión en los precios del cereal obliga a seguir sus movimientos muy de cerca































