La soja tiene potencial para aumentar la superficie de cultivo por la rentabilidad que ofrece, pero las dificultades en el control de las malas hierbas impide su crecimiento
El control de las malas hierbas en la soja. ¿Qué podemos hacer sin metribuzina?
J.M. Llenes1; J.M. Montull2
1Generalitat de Catalunya
2Universitat de Lleida
09/06/2026Los veranos de la península ibérica se caracterizan por presentar un desafío particular para la agricultura extensiva: veranos calurosos, baja humedad relativa y una dependencia crítica del riego (aspersión o inundación). Sin embargo, las condiciones de temperatura y fertilidad del suelo, cuando el riego acompaña, garantizan altas cosechas en cultivos de verano como el maíz.
En este escenario, la proliferación de malas hierbas estivales ha generado una presión importante, especialmente tras años de monocultivo de maíz. Asimismo, a diferencia de otras zonas de Europa, el clima permite realizar incluso dos cultivos al año en las zonas más templadas por lo que la rotación cebada-maíz es preponderante en las zonas de riego por aspersión. La rentabilidad de este sistema lleva a una intensificación temporal que, en años de otoños lluviosos dificulta la recolección del maíz y la implantación correcta del cereal de invierno que le sigue.
Introducción
En este contexto, la soja (Glycine max) se presenta no solo como una alternativa rentable, sino como un pilar en la rotación de cultivos para romper los ciclos de vida de las malas hierbas más resistentes. Asimismo, el rastrojo de la soja es muchísimo más sencillo de manejar que el del maíz, lo que facilita en gran medida la siembra del cultivo siguiente.
En los últimos años, el uso intensivo de herbicidas del grupo B (Inhibidores de la Acetolactato Sintetasa o ALS) en maíz y cereal ha provocado la aparición de biotipos resistentes de:
- Sorghum halepense (Cañota)
- Echinochloa crus-galli (Serreig)
- Setaria spp.
- Panicum spp.
- Amaranthus spp.
- Salsola kali
Cuando estas especies dejan de responder a los ALS, el agricultor pierde herramientas clave. Y es aqui es donde la soja ofrece una ventaja competitiva gracias a su compatibilidad con otros modos de acción que nos permiten un control muy eficaz de estas malas hierbas tanto en pre como en post-emergencia.
Malas hierbas que pueden afectar a la soja
El principal problema de la soja en cuanto al control de las malas hierbas es su falta de competitividad en los primeros estadios y además, cuando la cosecha se destina a consumo humano, la tolerancia puede ser 0 para algunas especies como el estramonio. Como hemos dicho antes, nuestras condiciones agroclimáticas configurar un ecosistema donde predominan las especies nitrófilas y amantes de la humedad, muchas de ellas compartidas con el cultivo del maíz.
Además de las especies de gramíneas que han desarrollado resistencias, también hay otras especies como Digitaria spp. que pueden afectar al cultivo. Asimismo, hay varias especies de dicotiledóneas que pueden causar problemas. De ellas, las más importantes son las siguientes:
- Abutilon theophrasti: Una de las más difíciles de controlar. Tiene una gran persistencia en el suelo y su semilla es muy longeva.
- Amaranthus spp.: Incluye especies como A. retroflexus, con casos de resistencia en la zona del Duero y, cada vez más preocupante, Amaranthus palmeri. Esta última es una especie invasora altamente resistente a glifosato y ALS, detectada ya en zonas del Valle del Ebro (Huesca y Lérida).
- Xanthium strumarium y Xanthium spinosum: Muy competitivas por su gran tamaño. Sus frutos (los 'cadillos') pueden contaminar el grano cosechado, penalizando su calidad.
- Chenopodium album: Aparece de forma masiva en primavera-verano. Si no se controla en las primeras etapas (2-4 hojas), se vuelve muy tolerante a los herbicidas de post-emergencia.
- Solanum nigrum (Tomatitos): Sus bayas maduras pueden teñir el grano de soja de color oscuro durante la cosecha, afectando su valor comercial para consumo humano.
- Cyperus esculentus (Chufa o Junquillo): No es una gramínea ni una hoja ancha, sino una ciperácea. Es extremadamente difícil de controlar con herbicidas selectivos en soja. Aparece en suelos con exceso de humedad o mal drenaje.
- Datura stramonium (Estramonio): Planta tóxica que suele aparecer en los márgenes y entrar en la parcela. Su presencia está muy vigilada dado que, en concentraciones bajas, sus alcaloides pueden impedir la comercialización de la cosecha.
En las zonas en las que la soja se cultiva en segunda siembra, generalmente tras cebada, tenemos los ricios que pueden dar muchos problemas porque pueden alcanzar densidades muy importantes si la cosechadora no está bien regulada o se ha encamado.
Herbicidas disponibles
Hasta la caída del registro europeo de la metribuzina, este ingrediente activo era la clave de los tratamientos en pre-emergencia. Generalmente se aplicaba en mezcla con pendimetalina, clomazona o incluso mezclas con los tres ingredientes activos. Con esto se conseguia un muy buen espectro de control e incluso se ralentizaba el desarrollo de las gramíneas y el ricio de cebada, lo que permitia un mejor control en post-emergencia con los inhibidores de la ACCasa. Además, pertenecía al grupo 5 de la clasificación HRAC, sin resistencias cruzadas con los inhibidores de la ALS, lo que facilitaba el manejo de biotipos resistentes.
La soja es un cultivo minoritario, por esto, no dispone de muchos herbicidas autorizados. Sin embargo, tiene potencial para aumentar la superficie por la rentabilidad que ofrece y esta superficie no aumenta, precisamente, por las dificultades en el control de las malas hierbas. Nos encontramos en una situación del pez que se muerde la cola. La superficie no aumenta porque nos faltan herbicidas y las empresas no registran productos porque la superficie es pequeña.
A nivel técnico, nos encontramos que las combinaciones entre ingredientes activos y los tratamientos secuenciales pre-post nos permiten un control bastante bueno de las malas hierbas que pueden afectarle. Sin embargo, esto exige plantear las estrategias de control 'a priori', sin esperar 'apagar fuegos' cuando la situación malherbológica ya se ha desbordado. Por tanto, es esencial disponer de técnicos asesores bien formados y que entiendan la idiosincrasia propia del cultivo.
Un resumen de las eficacias esperadas para cada formulado puede verse en la tabla 1.
Como puede verse en la tabla 1, los herbicidas de aplicación en pre-emergencia suelen tener un espectro de control amplio, aunque no siempre llegan a niveles de eficacia altos para todas las especies. Por tanto, la recomendación básica en la pre-emergencia es la mezcla o tratamiento en secuencia de ingredientes activos dado que quizá alguno de ellos no tiene autorizada la mezcla con otros formulados, de acuerdo a su hoja de registro.
Podemos ver también como solo hay dos ingredientes activos, bentazona e imazamox que tienen control sobre dicotiledóneas en post-emergencia. Este aspecto nos limita en gran medida ya que, en caso de problemas de resistencia a inhibidores de la ALS, el imazamox tampoco nos ofrecería control. Por esto, en parcelas con problemas de dicotiledóneas, es esencial asegurar la eficacia de la pre-emergencia y así no depender de estos dos herbicidas en post.
La situación respecto a las gramíneas es completamente opuesta dado que los herbicidas autorizados en post-emergencia tienen un muy buen control sobre gramíneas, incluso resistentes a inhibidores de la ALS. También son muy eficaces en el control de Sorghum halepense, aunque para esta mala hierba, cuando las densidades son muy altas, se deberían realizar tratamientos en split, es decir, repartir la dosis del herbicida en dos tratamientos separados unos 10-15 días para optimizar la eficacia en el control de los rizomas.
La inclusión de la soja en las rotaciones de cultivos extensivos de verano es la solución más eficaz para gestionar parcelas 'sucias' de gramíneas
Estrategias herbicidas
Para facilitar el trabajo a los técnicos, desde la spin-off de la Universidad de Lleida IPM Advice (www.ipmadvice.es) se incluyó el cultivo de la soja en su sistema de ayuda a la decisión ya hace más de 10 años. Este sistema permite a los técnicos conocer las mejores soluciones disponibles para cada situación malherbológica y también facillita la generación de mapas de dosificación variable de herbicidas. A continuación se muestran eficacias esperadas de combinaciones entre herbicidas y listados de recomendaciones proporcionadas por el sistema IPMWise, comercializado por la empresa para situaciones concretas que se pueden dar en el cultivo de la soja.
Una de las malas hierbas más problemáticas es el estramonio, ya que sus alcaloides impiden que la cosecha pueda destinarse a consumo humano. Las alternativas de tratamiento en pre y post para esta especie pueden verse en las figuras 4 y 5.
Figura 4. Alternativas de tratamiento para control de Datura stramoniuim en pre emergencia.
Podemos ver como en pre-emergencia hay alternativas de control disponibles, con diferentes mecanismos de acción pero en post-emergencia, solo el Corum es capaz de llegar al 97% y siempre con malas hierbas en estadio 2-3 hojas. De ahí la importancia de plantear una buena eficacia en pre-emergencia, que además nos controlará otras especies y utilizar el Corum como herramienta de repaso para prevenir problemas de resistencias.
Asimismo, cuando necesitamos alcanzar eficacias muy altas con herbicidas de pre-emergencia, tenemos riesgos de fitotoxicidad al cultivo o de contaminación de aguas subterráneas porque tenemos que ir a dosis muy altas. Es posible optimizar esta aplicación y reducir costes si disponemos de mapas de arcilla y materia orgánica del suelo. Aquí también juega un papel importante el DSS IPMWise porque nos permite ajustar las dosis al tipo de suelo.
Conclusiones
La inclusión de la soja en las rotaciones de cultivos extensivos de verano es la solución más eficaz para gestionar parcelas 'sucias' de gramíneas. Al permitir el cambio de sitio de acción (del Grupo B al Grupo A), se detiene la progresión de las resistencias y se reduce la presión de Sorghum halepense, mejorando la productividad global de toda la explotación a largo plazo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las armas de las que disponemos para la post-emergencia en el control de dicotiledóneas son escasas, por lo que debemos centrarnos en la pre-emergencia para controlar estas especies.
























