Ensayo en La Seca (Valladolid)
ITACyL y CSIC evalúan el efecto del riego en la producción de pistacho en Castilla y León
Un estudio desarrollado durante cinco años en una plantación comercial de Valladolid aporta nuevas claves para optimizar el cultivo del pistacho en Castilla y León, una comunidad donde este fruto seco gana terreno como alternativa a cultivos tradicionales.
La investigación, recogida por EFE y publicada recientemente en la revista científica 'Agronomy', ha sido realizada por personal del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y analiza el efecto de dos dosis de riego en pistacheros adultos de la variedad 'Kerman', la más extendida a nivel internacional.
El ensayo se llevó a cabo entre 2021 y 2025 en una finca de La Seca (Valladolid), en un entorno de clima mediterráneo continental, con inviernos fríos y veranos secos y calurosos, condiciones similares a muchas zonas agrícolas del interior de la comunidad.
Durante ese periodo, los investigadores compararon un riego considerado 'control' con otro un 50% superior, evaluando no solo la producción, sino también el estado hídrico de los árboles, su crecimiento y la calidad nutricional del fruto.
Visión a largo plazo
Uno de los principales resultados del trabajo es que un mayor aporte de agua no siempre se traduce en más kilos de pistacho cada año, pero sí mejora de forma clara la producción acumulada a medio plazo, especialmente de los llamados pistachos abiertos, los más valorados comercialmente.
Al final del experimento, los árboles con mayor riego produjeron un 36% más de pistachos abiertos en peso seco que los regados de forma más austera.
“El aumento del riego no dispara la producción anual de manera inmediata, pero tiene efectos positivos claros a partir del tercer año, lo que demuestra la importancia de analizar los cultivos leñosos con una visión a largo plazo”, señalan los autores.
El estudio confirma además que el pistacho es un cultivo resistente a la sequía, capaz de soportar déficits hídricos moderados sin caer en situaciones de estrés severo. Ninguno de los árboles analizados alcanzó niveles críticos de estrés, incluso en los años con menor dotación de agua, gracias en parte al uso de un portainjerto conocido por su tolerancia a condiciones secas.
Sin embargo, los árboles con mayor riego mostraron un mejor estado hídrico durante el verano, crecieron más —con troncos y copas de mayor tamaño— y mantuvieron una actividad fisiológica más favorable en los momentos de máxima demanda evaporativa.
Calidad nutricional
Otra conclusión relevante es que la calidad nutricional del pistacho apenas se ve afectada por la cantidad de agua aplicada, ya que proteínas, grasas, fibra y la mayoría de minerales se mantuvieron similares entre ambos tratamientos.
Solo algunos micronutrientes, como el hierro, el magnesio o el selenio, presentaron valores ligeramente más altos en los frutos de los árboles con menos riego, una diferencia que los investigadores no consideran determinante desde el punto de vista comercial.
“El reto no es solo producir más, sino hacerlo con eficiencia y sostenibilidad”, subraya el equipo científico, que defiende estrategias de riego ajustadas al clima y al estado real del árbol.
Con más de 2.200 hectáreas dedicadas ya al pistacho en Castilla y León, la comunidad se sitúa entre las principales regiones productoras del país.




























