"El girasol es el único cultivo extensivo de verano, en secano, capaz de aportar rentabilidad a nuestras explotaciones"
Entrevista a Joaquín Ortiz, técnico del Servicio Agronómico y Cultivos de ACOR
La cooperativa ACOR encara una nueva campaña de girasol en Castilla y León donde se espera un aumento generalizado de la superficie de cultivo. El incremento de los costes de producción y las condiciones climatológicas con las que se trabaja este año en el campo, hacen que esta opción vuelva a demostrar todo su potencial como cultivo refugio en un contexto semejante al vivido en el año 2022 cuando se produjo la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
¿Cómo describiría la situación actual del cultivo de girasol en Castilla y León en comparación con años anteriores?
La climatología de la temporada invernal auguraba buenas perspectivas para el cultivo de girasol, teniendo en cuenta las precipitaciones acumuladas que podrían permitir un mantenimiento de la humedad en capas profundas, lo que vulgarmente llamamos 'en bodega' y que tiene una gran importancia en el desarrollo de este cultivo. Además, estas lluvias obligaban en cierta forma a cambiar la rotación planteada por imposibilidad de siembra de otros cultivos en tiempo y forma, que conllevaría a un aumento de la superficie de girasol.
La situación geopolítica actual establece un contexto semejante al vivido en el año 2022 y, en definitiva, la campaña de siembra actual -que comenzó a primeros de abril- está viéndose muy marcada por factores climatológicos, económicos y bélicos.
¿Se espera un aumento significativo de la superficie sembrada? ¿Qué factores están influyendo en la decisión del agricultor?
Tal y como venimos comentando se espera un aumento de superficie, más si cabe desde el inicio del conflicto en Oriente Medio. Ya en el otoño pasado se observaba una mayor predisposición a la siembra de girasol por la baja rentabilidad de estos últimos años en el caso del cereal, que podría provocar cierto aumento de la superficie.
Si bien las intensas lluvias de los primeros meses de 2026 sugerían o certificaban un aumento de superficie destinada al cultivo del girasol, el aumento del precio de insumos como el fertilizante, así como de los combustibles, ha generado que muchos agricultores estén planteándose optar por el girasol como cultivo refugio.
Hay profesionales y técnicos del sector que hablan de que el crecimiento de superficie va a ser muy elevado, incluso superando en mucho la superficie del año 2022 que coincidió con el inicio de la guerra en Ucrania. Pero, aunque es claro ese crecimiento, estamos iniciando el mes de abril y esa tendencia alcista puede aún cambiar mucho.
La variabilidad climática observada en los últimos años, ¿de qué manera estaría afectando al cultivo de girasol?
En el manejo del cultivo se pueden observar cambios por ejemplo en la fecha de siembra, que solía estar más concentrada en según qué zona de la región estuviéramos. En estos últimos años hay una mayor amplitud de temporada de campaña de siembra. Quizás este año, las condiciones climatológicas están provocando un adelanto, en algunos casos, de la fecha de siembra. Pero en cualquier caso hay ciclos diferentes que se adaptan a las distintas circunstancias.
Lógicamente esa variabilidad en el inicio del cultivo provoca que la campaña de cosecha tenga mayor duración. Además, en las últimas campañas las precipitaciones de inicio de otoño están provocando que las cosechas sean cada vez más escalonadas y/o con menor regularidad.
¿Qué avances destacaría en las nuevas variedades de girasol?
La continua mejora genética del girasol se centra en optimizar el rendimiento, la sanidad del cultivo y la adaptabilidad a condiciones adversas. Aunque los mayores esfuerzos se están destinando al control de malas hierbas, enfermedades -mildiu, principalmente- u otras incidencias como el jopo.
¿Qué plagas o enfermedades están generando mayor preocupación en los últimos años y cómo se están abordando?
En nuestras condiciones, el girasol no presenta plagas específicas y los problemas por algunas enfermedades suelen ser menos importantes que en otros países europeos. Desde el punto de vista de las plagas, los mayores problemas se producen durante la nascencia o las primeras fases de desarrollo, en las que destacan dos principalmente: el gusano de alambre (Agriotes sp.) y el gusano gris (Scotia sp.).
En los últimos años se han desautorizado insecticidas, sobre todo a nivel de semilla, por lo que están aumentando los casos de aparición de estos insectos en las parcelas. Por ello debemos tener en cuenta el historial de las parcelas para anticiparnos al posible ataque o estar preparados en caso de que aparezcan los primeros síntomas.
Teniendo en cuenta que este cultivo se va introduciendo cada vez más en rotaciones de regadío, es posible que aparezcan en mayor medida casos de enfermedades con respecto a los que vienen produciéndose en la actualidad. Las enfermedades que podrían manifestarse son: Mildiu (Plasmopara Helianthi), manchas en hojas (Alternaria sp.), podredumbres (Sclerotinia sclerotium, Rhizopus…), mancha negra (Phoma Oleracea), chancro del tallo (Phomosis Helianthi), oídio…
Los híbridos de girasol que se utilizan actualmente tienen en mayor medida una resistencia genética a estas enfermedades, por lo que en la mayoría de los casos no se realizan tratamientos fitosanitarios.
“Uno de los principales retos del cultivo es la aparición o aumento de resistencias de malas hierbas a herbicidas por la utilización continua de la misma familia de herbicidas”
¿Qué prácticas de manejo están demostrando mejores resultados actualmente en Castilla y León?
Los diferentes ciclos que existen en el mercado nos están permitiendo adecuar la fecha de siembra y adaptarnos a las condiciones climatológicas tan cambiantes en nuestra región. Teniendo en cuenta que la inclusión del cultivo de girasol en las rotaciones es cada vez mayor, la experiencia que ha adquirido el agricultor hace que la siembra se realice en las fechas apropiadas.
Si a esto le sumamos que se cuenta con mejor maquinaría, propia o de terceros, la siembra se lleva a cabo en mejores condiciones, traduciéndose en mejores implantaciones. Otro factor a considerar es la semilla con tecnologías especiales para el manejo de malas hierbas, una opción cada vez más valorada por parte del agricultor.
Si bien la fertilización sigue sin estar muy considerada en este cultivo -a pesar de nuestras recomendaciones-, cada vez hay más agricultores que optan por aplicar algún tipo de nutriente al cultivo de girasol. En este sentido, indudablemente aumenta la proporción, y de forma significativa, de profesionales que aplican boro como factor para la mejora del cultivo.
¿Cómo están afectando las normativas europeas al cultivo del girasol?
Como a cualquier otro cultivo que ve mermadas las posibles herramientas para una mejor sanidad del cultivo. Pero, gracias a su gran adaptabilidad y tolerancia a plagas y enfermedades, la carga fitosanitaria del girasol es mucho menor respecto a otros cultivos.
Es por ello que este cultivo se adapta a los objetivos declarados de la Política Agraria Común (PAC) en cuanto a sostenibilidad, lucha contra el cambio climático, biodiversidad…
De cara a los próximos años, ¿qué papel cree que jugará el girasol dentro de las rotaciones y qué oportunidades o riesgos identifica?
Históricamente, al girasol se le ha considerado un cultivo secundario, pero bien es cierto que cada vez está adquiriendo un papel más importante dentro de la rotación, sobre todo en secano. La labor que lleva haciendo nuestra cooperativa en las dos últimas décadas hace que nuestros socios utilicen este cultivo dentro de su alternativa. Seguramente sea el único cultivo extensivo de verano, en secano, capaz de poder aportar rentabilidad a nuestras explotaciones.
Si hablamos de las bondades del girasol, destacamos su labor como subsolador natural gracias a su raíz pivotante que mejora la estructura del suelo y su capacidad para acceder a nutrientes en capas profundas. Baja utilización de insumos y fitosanitarios, menor que en otros cultivos y que se traduce en una menor huella de carbono.
Estas y otras oportunidades y beneficios del cultivo las podemos ver recogidas en un decálogo publicado en la Asociación Española del Girasol (AEG), a la que pertenece la cooperativa.
Evidentemente existe algún reto o desafío. Principalmente destacaríamos la aparición o aumento de resistencias de malas hierbas a herbicidas por la utilización continua de la misma familia de herbicidas. ACOR lleva muchos años incidiendo en este tema, observando el manejo que llevan a cabo los agricultores a la hora de controlar las malas hierbas en los distintos cultivos de la rotación y teniendo en cuenta que las políticas agroambientales acotan cada vez más las materias activas a utilizar.
A continuación se publica la lista de variedades de Girasol recomendadas por el Servicio Agronómico y Cultivos de ACOR para la campaña 2026, a partir de los estudios realizados en este último año, en los que se evaluaron 23 variedades (13 convencionales y 10 alto oleico):



























