La transformación hacia la agroecología se enfrenta a restricciones que van más allá de la técnica agronómica
Agroecología y modelos de negocio: qué falta para la transición en la Axarquía
Laura Sánchez-Mata, Melania Salazar-Ordóñez, Macario Rodríguez-Entrena
WEARE-Water, Environmental and Agricultural Resources Economics Research Group, Universidad de Córdoba. 14071 Córdoba, Spain.
05/03/2026En la Axarquía (Málaga), la agricultura convive con la difícil realidad de un clima mediterráneo semiárido, sequías recurrentes y una fuerte presión sobre el agua. A la vez, el territorio sostiene una agricultura diversa caracterizada por una amplia variedad de cultivos que van desde los de secano en las zonas montañosas hasta los de regadío en las llanuras, basada mayoritariamente en pequeñas explotaciones. La pregunta que surge es: ¿Cómo impulsar una transición hacia sistemas agrícolas más sostenibles sin dejar atrás a quienes producen con márgenes ajustados? Este artículo sintetiza un estudio que analiza los modelos de negocio agrarios actuales de la Axarquía y propone un modelo ideal de negocio agroecológico validado con actores clave del territorio.
¿Qué es la agroecología?
La agroecología es un enfoque integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y manejo de sistemas agroalimentarios (FAO, 2018). La FAO (2018) lo resume en 10 principios que van desde la diversidad, co-creación de conocimiento, sinergias, eficiencia y reciclaje hasta la resiliencia, valores humanos y sociales, cultura y tradiciones alimentarias, gobernanza responsable y economía circular y solidaria. Estos se materializan mediante las denominadas prácticas agroecológicas, entendidas como prácticas agrícolas orientadas a producir cantidades significativas de alimentos valorizando procesos ecológicos y servicios ecosistémicos al integrarlos como base del sistema (Wezel et al., 2014).
En este estudio, cuando se habla de prácticas agroecológicas nos hemos centrado en medidas agroambientales, agricultura ecológica y técnicas sostenibles como la reducción de pesticidas, tener cubierta vegetal, cultivo intercalado, diversidad de cultivos, tener cubierta con aprovechamiento, riego deficitario, uso de energía fotovoltaica y sensorización en la explotación, entre otras.
Por qué mirar el modelo de negocio
Aunque la agroecología se considera una alternativa viable para la transición de la agricultura hacia sistemas más sostenibles y eficientes en términos de producción y uso de los recursos naturales, su adopción en modelos de negocios agrarios no se está extendiendo de forma amplia (Titonell et al., 2020), siendo analizados los factores que dificultan su adopción en la literatura científica (Sanchez-Mata et al., 2026). Esta transición no solo depende de las condiciones agronómicas sino también de cómo se organiza la explotación, cómo se accede a conocimiento y financiación, qué riesgos se asumen, qué canales de venta se utilizan y quién captura el valor a lo largo de la cadena. Por ello, el estudio persigue analizar el estado actual de los modelos de negocio agrarios de la Axarquía y proponer un modelo ideal desde una perspectiva agroecológica. Para ello se aplicó el Ecocanvas, una metodología para el diseño de modelos de negocio, y una vez que se tuvo el modelo de negocio ideal se validó a través de grupos focales, compuestos por distintos actores claves del sector agroalimentario.
La Axarquía (Málaga) resulta especialmente relevante porque combina una agricultura diversa con escasez de agua, lo que tensiona tanto decisiones agronómicas como económicas. En términos de Superficie Agraria Utilizada (SAU), el 86% de las explotaciones se especializa en la agricultura, generando alrededor de 152 millones de euros anuales, es decir, el 92% de la producción estándar total de la región (INE, 2023) y el 2% del sur de España (OCA Vélez-Málaga, 2021).
Destacan los cultivos subtropicales (aguacate y mango), los hortícolas y el olivar, al suponer el 31%, 47% y 6% del SAU total de la Axarquía, siendo los hortícolas aquellos que tienen mayor producción en kg/ha (OCA Vélez-Málaga, 2021). La agricultura de la región se basa en pequeñas explotaciones, con un tamaño medio de 3 hectáreas (ha) (OCA Vélez-Málaga, 2021), lo que pone de manifiesto la importancia de modelos de negocio adaptados a los pequeños agricultores.
¿Qué es el Ecocanvas y el grupo focal?
Para analizar y rediseñar los modelos de negocio se utilizó el Ecocanvas (Daou et al., 2020), una evolución del denominado Business Model Canvas de Osterwalder y Pigneur (2010). El Canvas clásico organiza la lógica de un negocio en nueve dimensiones: segmentos de clientes, propuestas de valor de productos y/o negocios, canales de venta, relaciones con los clientes, fuentes de ingresos, recursos clave, actividades clave, relaciones clave y estructura de costes. Mientras que el Ecocanvas mantiene dicha base y la amplía en tres más que incorporan explícitamente la sostenibilidad: previsiones e impactos medioambientales, soluciones a necesidades, problemas y retos, y previsiones e impactos sociales, facilitando la identificación de oportunidades para la innovación sostenible (Daou et al., 2020).
Los datos se recopilaron mediante entrevistas estructuradas a 19 propietarios de explotaciones (olivar, cultivos subtropicales y cultivos hortícolas). Cada entrevista se examinó aplicando la técnica del análisis de contenido dirigido, extrayendo información relevante para cada una de las dimensiones del Ecocanvas, incluyendo prácticas agrícolas actuales, estrategias de gestión del suelo, interacciones con el mercado e impactos sociales y ambientales de la actividad agrícola y, a su vez, los desafíos para la transición agroecológica dentro de las explotaciones.
A partir de los Ecocanvas por tipo de cultivo y la teoría agroecológica se diseñó un Ecocanvas ideal, cuya validación se realizó mediante dos grupos focales en la Axarquía (junio 2025) de 40 minutos cada uno. Los grupos focales son conversaciones guiadas con un grupo de interés sobre un tema específico, con el fin de obtener opiniones, percepciones e ideas de mejora. Participaron, por un lado, nueve representantes de asociaciones agrarias, administración pública, cooperativas, organizaciones medioambientales y una comunidad de regantes; y, por otro, seis agricultores de olivar, cultivos subtropicales y/o cultivos hortícolas.
Qué muestran los modelos de negocio actuales (nivel explotación)
El análisis ofreció una imagen clara donde se mostró como existen mejoras puntuales, pero el diseño global del negocio sigue generando vulnerabilidades que frenan la transición.
La diversidad es baja, predomina el monocultivo en olivar, la concentración en aguate y/o mango en subtropicales y un cultivo principal por campaña en hortícolas. Además, la actividad principal suele ser únicamente la agraria, sin diversificación de actividades (transformación, venta directa, agroturismo u otros), lo que reduce opciones ante imprevistos, desde una campaña mala hasta cambios bruscos en precios.
Las sinergias productivas dentro de la explotación (integración con ganadería, policultivos, setos funcionales, cubiertas vegetales y biodiversidad) aparecen de forma limitada. Las sinergias suelen aparecer más por la organización comercial y la cooperación (especialmente a través de cooperativas) que por rediseño agroecológico del sistema de cultivo.
En cuanto a la eficiencia, en general, no se observa una adopción extendida de producción ecológica u otras prácticas agroecológicas. Aunque en subtropicales sí aparece una mayor orientación a estándares ambientales y de buenas prácticas (por ejemplo, la reducción del uso de pesticidas químicos). También se cita el aprovechamiento de biomasa, potencialmente positivo en términos de reciclaje. Sin embargo, en los tres tipos de cultivos persiste una dependencia relevante de insumos externos (fertilizantes, semillas/plantones, etc.) y una reutilización limitada de recursos de la propia explotación.
La resiliencia se ve comprometida por baja diversificación, canales de venta poco variados y dependencia de actores externos (cooperativa o intermediarios para comercialización/transformación). Existe una percepción de acceso a crédito como red de seguridad en caso de ser necesario, pero el sistema sigue expuesto a la sequía persistente y los condicionantes orográficos de la región que elevan la dificultad operativa y agronómica.
La co-creación de conocimiento aparece como fortaleza, pero con brechas. Las cooperativas actúan como agentes de intercambio de conocimiento, asesoramiento y recursos. Además, las redes sociales aparecen como canales informales de intercambio de conocimiento entre agricultores. En el plano de los valores humanos y sociales, se observa cierta heterogeneidad en cuanto al nivel educativo, pero alta experiencia en agricultura. Sin embargo, existen retos de estabilidad laboral (poca mano de obra familiar permanente y contratación temporal) y brechas como la baja participación de mujeres en decisiones productivas/gerenciales y la dificultad para atraer relevo generacional. Aun así, la cultura agrícola está muy arraigada y el producto local es apreciado y valorado por su calidad.
En gobernanza responsable, los agricultores señalan la dependencia de cooperativas para la comercialización de sus productos, lo que limita autonomía y capacidad de negociación de cada explotación. Mientras que, en economía circular, la venta local y el acortamiento de cadenas siguen siendo reducidos, pero se identifican oportunidades como la transformación a pequeña escala cuando sea viable, y alianzas entre explotaciones para logística, compostaje comunitario o compra/uso compartido de recursos.
El Ecocanvas ideal: cuatro palancas para un modelo de negocio agroecológico
El modelo de negocio ideal desde la perspectiva agroecológica (Figura 1) plantea cambios coherentes en producción, organización, mercado y gobernanza para que la agroecología sea económicamente defendible en explotaciones pequeñas. Este sistema agroecológico ideal sustituye el monocultivo por diversificación de cultivos y amplía fuentes de ingresos con actividades económicas complementarias, como el agroturismo y la elaboración en la propia explotación de productos transformados para, además, reforzar la resiliencia económica. No obstante, parte del procesamiento de productos puede seguir haciéndose a través de cooperativas, aprovechando economías de escala, recursos compartidos e intercambio de conocimientos.
Se haría más uso de energías renovables, de reutilización de insumos y del reciclaje. Cuando fueran necesarios insumos externos, los agricultores generarían sinergias mediante acuerdos de intercambio y se priorizaría el abastecimiento a través de proveedores locales. Estos sistemas, asimismo, reemplazarían el uso de insumos químicos para el control de plagas y enfermedades por métodos ecológicos como el manejo integrado de plagas y la promoción del control biológico con enemigos naturales.
Como resultado, las explotaciones accederían a certificaciones ambientales como forma de diferenciación y acceso a mercados premium, respaldando una propuesta de valor basada en productos seguros, saludables y respetuosos con el medio ambiente. En paralelo, los canales de comercialización se diversificarían e incluirían, además de cooperativas, la venta directa en la explotación, alianzas con negocios locales (incluido HORECA) y la venta en línea, fortaleciendo la relación con los consumidores y promoviendo el valor de los productos de proximidad.
El modelo ideal también incorpora el empoderamiento de mujeres y jóvenes mediante su participación activa en la toma de decisiones y en la gestión de la explotación. Ambos grupos tendrían acceso a apoyo técnico y formación agraria. Para ello propone fortalecer las redes de aprendizaje de los agricultores, no solo con su participación en cooperativas locales sino también en asociaciones agrarias y plataformas en línea, que permitan compartir conocimientos, intercambiar ideas y colaborar en procesos de decisión sobre políticas públicas. Este enfoque colectivo, además de fortalecer la resiliencia de las explotaciones individuales, contribuiría a la sostenibilidad a largo plazo del sector agrario en la región.
Validación: lo que el territorio considera imprescindible
En los grupos focales, los participantes discutieron y validaron este modelo y subrayaron condiciones concretas para una transición agroecológica factible en la Axarquía. Entre estas, se hizo hincapié en reforzar la cooperación (cooperativas más integrales y redes de intercambio); mejorar la participación, con menos burocracia y más asesoramiento técnico-práctico; invertir en infraestructuras (especialmente hídricas) para garantizar la sostenibilidad; potenciar la formación agraria continua y el relevo generacional; y construir una estrategia de diferenciación basada en calidad y certificaciones, articulada mediante canales diversificados (venta directa, cooperativas, HORECA y online) e integración selectiva con turismo/agroturismo sin comprometer el agua.
Conclusiones
En la Axarquía, la transformación hacia la agroecología se enfrenta a restricciones que van más allá de la técnica agronómica. El diagnóstico apunta a prioridades claras como reforzar la diversidad, el reciclaje y la economía circular y solidaria mediante diversificación de cultivos y actividades, adopción de gestión de residuos y energías renovables, así como el fortalecimiento de redes y sinergias entre agricultores para compartir recursos, conocimiento y acceder a nuevos mercados.
Desde la gestión, destaca la necesidad de aumentar la participación de mujeres y jóvenes y el potencial de las nuevas tecnologías, siempre apoyadas por políticas de innovación, formación y simplificación administrativa, como palancas para hacer viable el cambio en explotaciones, especialmente de tamaño pequeño.
Este estudio se enmarca dentro del proyecto PRIMA-S2-2021 denominado AgroEcoMed (Grant: PCI2022-132987) y se basa en el artículo titulado: 'Can agroecology transform agricultural business models. A case study in a semi-arid area of southern Spain', publicado en el Spanish Journal of Agricultural Research (DOI: https://doi.org/10.5424/sjar/2025233-21412).
Referencias
Daou A, Mallat C, Chammas G, Cerantola N, Kayed S, Saliba NA, 2020. The Ecocanvas as a business model canvas for a circular economy. Journal of cleaner production, 258: 120938. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2020.120938
FAO, 2018. The 10 elements of agroecology. FAO.
INE, 2023. Explotaciones por orientación técnico-económica (OTE) principal y tamaño según producción estándar total (PET).
OCA Vélez-Málaga, 2021. Characterisation report 2021. Vélez-Málaga. Spain: OCA Vélez-Málaga.
Osterwalder A, Pigneur Y, 2010. Business Model Generation. Hoboken, NJ: John Wiley and Sons.
Sanchez-Mata, L., Rodríguez-Entrena, M., Aguilera-Salido, M. J., & Salazar-Ordóñez, M. (2025). Can agroecology transform agricultural business models? A case study in a semi-arid area of southern Spain. Spanish Journal of Agricultural Research, 23(3), 21412-21412. https://doi.org/10.5424/sjar/2025233-21412
Sanchez-Mata, L., Salazar-Ordóñez, M., Berbel, J., & Rodríguez-Entrena, M. (2026). Unlocking agroecology: A meta-analytical perspective on barriers and drivers. Global Ecology and Conservation, e04028. https://doi.org/10.1016/j.gecco.2025.e04028
Tittonell P, Piñeiro G, Garibaldi LA, Dogliotti S, Olff H, Jobbagy EG, 2020. Agroecology in large scale farming—A research agenda. Frontiers in Sustainable Food Systems, 4: 584605. https://doi.org/10.3389/fsufs.2020.584605
Wezel A, Casagrande M, Celette F, Vian J-F, Ferrer A, Peigné J, 2014. Agroecological practices for sustainable agriculture. A review. Agronomy for sustainable development, 34(1): 1-20. https://doi.org/10.1007/s13593-013-0180-7
El sistema agroecológico ideal propone la diversificación de cultivos y amplía fuentes de ingresos con actividades económicas complementarias, como el agroturismo y la elaboración en la propia explotación de productos transformados
























