Primer Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE en 2026
Europa debate el marco legal más adecuado para la producción ecológica y su etiquetado
La Unión Europea (UE) inicia el debate sobre la actualización del marco legal de la producción ecológica, en el que España, líder europeo en superficie de cultivo, defenderá que el sello europeo que distingue a estos alimentos solo se reserve para los que cumplan con los requisitos comunitarios.
El orden del día del primer Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE de la Presidencia chipriota que se celebra hoy incluye un primer debate sobre la modificación del Reglamento 2018/848 sobre producción ecológica y etiquetado de productos ecológicos, que entró en vigor en enero de 2022.
El pasado 16 de diciembre, la Comisión Europea (CE) planteó cambios para simplificarla, asegurar la competencia leal entre productos que cumplen las reglas de la UE y los importados con estándares equivalentes y ajustar los criterios exigidos a los pequeños productores para integrarse en grupos de operadores.
Su contenido se traduciría en un ahorro de costes administrativos por valor de 47,8 millones de euros para productores, operadores y administraciones, según sus cálculos.
También, quiere fijar nuevas condiciones para el uso de los términos 'ecológico', 'biológico' y 'orgánico' y del logotipo de la 'Eurohoja' a raíz del caso judicial de la firma alemana Herbaria, que tras un dictamen del Tribunal de Justicia de la UE cuestionaba jurídicamente el sistema de equivalencias en el sector ecológico de la UE con productos e insumos de terceros países.
Para “evitar perturbaciones en el comercio internacional“ de alimentos y bebidas bio, la CE defiende que se pospongan diez años los reconocimientos de equivalencia con once países terceros que finalizaban al término de 2026, en los que los productos europeos también son reconocidos como ecológicos según su sistema nacional.
En España, las primeras reacciones a su contenido han venido de la mano de las organizaciones agrarias COAG y Unión de Uniones; la primera habla de ”fraude verde“ porque podrán venderse como ecológicos productos de fuera sin pasar los mismos controles, y la segunda exige igualdad de reglas frente a ”importaciones desleales”.
La postura de España
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, tras el consejo consultivo celebrado el pasado día 20, aseguró que “España defenderá que el logotipo ecológico de la UE se reserve solo para aquellas producciones ecológicas que cumplan los mismos requisitos que las europeas”.
Desde Intereco, que agrupa a los organismos de control y certificación ecológicos, su presidenta, Regina Monsalve, ve en la propuesta de modificación de la CE elementos positivos, como “el mejor encaje de la certificación de grupos o una mayor claridad en algunos aspectos de etiquetado”.
Pero también ha explicado a Efeagro que hay “una línea roja muy clara: no podemos permitir que se rebaje el nivel de exigencia ni que se generen dobles estándares, especialmente en importaciones”, porque “la credibilidad del sello ecológico es el mayor activo del sector”.
Para la patronal de empresas Asobio, la propuesta de Bruselas introduce mejoras, como el ajuste a los criterios exigidos a pequeños productores para integrarse en grupos de operadores y la supresión de nuevas obligaciones sobre productos de limpieza y desinfección y de nuevas exigencias en tratamientos veterinarios.
Pero a las firmas de Asobio les preocupa que las dos vías diferenciadas de acceso al mercado ecológico de la UE marcadas en su propuesta desencadenen medidas de reciprocidad y propicie un freno a la exportación en aquellos países donde ahora hay un acuerdo para vender alimentos europeos con sellos ecológicos locales.
También les inquieta que el borrador de modificación de la normativa fije un umbral del 5% de ingredientes de terceros países equivalentes para que un alimento o un pienso producido en la UE pueda llevar la Eurohoja, ya que hay productos como el café, el cacao o frutas tropicales que hay que comprar fuera porque no hay producción comunitaria.
“Una reforma que incremente la complejidad regulatoria y debilite la equivalencia puede tener efectos negativos“ en el sector, han apuntado desde Asobio, que insta a la UE a que trabaje en las negociaciones bilaterales con los países con los que ya hay equivalencias para adaptar los acuerdos a la realidad actual.
Y la presidenta de la Asociación Vida Sana, Montse Escutia, está a favor de que el nuevo marco legal ecológico acepte el uso de insumos diferentes a los que recogen los anexos del actual reglamento para aquellos países con los que hay acuerdo de equivalencia cuando hay un problema específico por clima o localización.
Ha reclamado además ”más claridad” en la redacción de las disposiciones de la normativa y con una diferenciación de la parte legal y la técnica, y que desarrolle más todo lo concerniente a la certificación y control de los puntos de venta presenciales y online, sobre todo si ofrecen productos a granel.




















