Fenacore se opone al acuerdo con Mercosur por firmarse "a costa del sector agrario" europeo
La Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore) considera que un acuerdo comercial como el que la Unión Europea ha sellado con Mercosur no debería firmarse sin asegurar previamente unas condiciones reales de igualdad para los agricultores europeos.
Tras el viaje de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Asunción (Paraguay) para poner fin a 25 años de negociaciones frustradas y unir a los 27 estados miembros de la UE con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay -abarcando a más de 740 millones de personas y creando la mayor zona de libre comercio del mundo-; Fenacore asegura que no puede hablarse de competencia justa si las normas que regulan la producción de alimentos no son las mismas para todos.
En este contexto, desde la Federación recuerdan que los agricultores europeos, especialmente los de regadío, están sujetos a exigentes normativas laborales, sanitarias y ambientales que incrementan notablemente los costes de producción. Y lamentan que estas obligaciones no siempre se exijan a los productos importados de terceros países, lo que genera una clara desventaja competitiva.
Asimismo, Fenacore advierte que las actuales normativas europeas, especialmente en el ámbito ambiental y burocrático, están poniendo en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones de regadío, reduciendo su competitividad y comprometiendo su sostenibilidad económica. Por ello, la Federación considera imprescindible reformar el marco normativo de la Unión Europea para eliminar trabas administrativas injustificadas y revisar aquellos requisitos excesivamente restrictivos que encarecen la producción sin aportar beneficios ambientales claros y proporcionales.
En este sentido, no es la primera vez que Fenacore ha propuesto la aplicación de mecanismos eficaces, como las denominadas cláusulas espejo, que obliguen a que los productos importados cumplan exactamente las mismas exigencias ambientales, sanitarias y de producción que se imponen a los agricultores europeos.
“La apertura comercial no puede hacerse a costa del sector agrario”, destacan desde Fenacore, que defiende que solo con un marco normativo europeo más equilibrado, transparente y competitivo se podrá garantizar la seguridad alimentaria, proteger a los agricultores y evitar que los acuerdos comerciales fomenten una competencia desleal que ponga en riesgo las explotaciones agrarias y el futuro del medio rural.


















