De las políticas de Trump al agricultor
Diane de Kersaint y Mercedes Ruiz
16 de junio 2025
14/07/2025
Caída de los precios de los cereales en Europa: entre la geopolítica y unos fundamentales holgados
El equilibrio macroeconómico mundial se ha visto alterado desde la llegada de Trump al poder. Aunque muchos analistas habían pronosticado una vuelta a los conflictos comerciales, pocos habían previsto la envergadura y el impacto que tendrían en la economía mundial.
Si durante su anterior mandato el presidente estadounidense se había contentado con penalizar vía aranceles a algunos países concretos, cinco años después todos los socios comerciales de EEUU se ven afectados. El día 2 de abril, la administración Trump impuso aranceles de entre el 10% y el 145% a una lista de 175 países que van desde China a la Unión Europea, pasando por Laos y Zimbabue (Gráfico 1).
Aunque estas medidas fueron pospuestas en primer lugar y luego bloqueadas por un tribunal federal estadounidense, su impacto es real: los mercados bursátiles, las materias primas y el eurodólar han sufrido una gran volatilidad desde principios de año, lo que ha obligado a los operadores a mostrarse prudentes.
Cabe señalar, no obstante, que algunos aranceles, como los que afectan al acero y al aluminio europeos, no están incluidos en la lista denunciada por el tribunal estadounidense y podrían entrar en vigor en julio. En este caso, la Unión Europea ya ha anunciado que reactivará las medidas puestas en marcha en 2018, que incluyen un arancel del 25% a las importaciones de maíz estadounidense, algo que podría ocurrir el 15 de julio, y que supondría más de 50 eur/tm de incremento en el precio de maíz de este origen (e inevitablemente contagiaría al alza a los otros orígenes).
En este contexto de gran inestabilidad, el eurodólar pasó de 1,0198 el 13 de diciembre a 1,1594 el 12 de junio, lo que supone un aumento del 13,6% y niveles no vistos desde hace más de 3 años (Gráfico 2), sustentado por la progresiva pérdida de confianza de los operadores financieros en Estados Unidos y en el dólar, y el aumento de las tensiones en Oriente Medio, ante una posible operación de Israel contra Irán, tras el fracaso de las negociaciones nucleares entre EEUU e Irán.
Esta fuerte subida del tipo de cambio repercute directamente en los precios en euros, que tienen que ajustarse a la baja para seguir siendo competitivos en la escena internacional. Para que se hagan una idea, con un eurodólar a 1,16 un maíz en puerto cuesta, sin cambiar el precio de base, 25 euros menos que con un eurodólar a 1,02. Y este ha sido uno de los principales motivos de la bajada de nuestros precios de cereal, con un maíz que a mediados de junio cotiza a 217 eur en Tarragona (206 eur/tm se puede comprar un agosto/diciembre) y un trigo a 220 eur/tm (216 eur/tm agosto-diciembre), en rangos bajos de nuevo.
La caída de la demanda mundial es otro factor bajista para los precios. China, que ha sido uno de los mayores compradores de cereales durante los últimos 5 años, importando 52,1 Mt en 2020/2021 (29,5 Mt de maíz, 10,6 Mt de trigo y 12 Mt de cebada), redujo drásticamente sus importaciones durante la campaña 2024/25 a 7 Mt de maíz, 9 Mt de cebada y 4 Mt de trigo, según el último informe del USDA. Para 2025/26, China no debería importar más de 25 Mt de cereales, según el ministerio americano, a pesar de que las existencias finales de maíz y trigo se encuentran en su nivel más bajo de los últimos 10 y 8 años, respectivamente (Gráfico 3).
Esta menor demanda, junto con las buenas perspectivas de producción para la nueva cosecha, genera un excedente de oferta en el mercado. La producción mundial de trigo se estima en 808,6 Mt, 8,7 Mt más que el año pasado, debido principalmente al aumento de la producción en la UE (+14,3 Mt), Argentina (+1,5 Mt), Rusia (+1,4 Mt) y Canadá (+1 Mt), mientras que disminuye en Australia (-3,1 Mt), Estados Unidos (-1,4 Mt) y Ucrania (-400 Mt). La misma situación se da en el maíz, con una cosecha que podría alcanzar los 1.266 Mt, 42,7 Mt más en un año, debido, principalmente, a la subida de la producción en Estados Unidos (+24,2 Mt), Ucrania (+3,7 Mt), Argentina (+3 Mt), Brasil (+1 Mt) y la UE (+700 mil tm). En cuanto a la cebada, la producción mundial debería aumentar ligeramente en 2,5 Mt, hasta 146 Mt, con la gran cosecha española afectando directamente a los balances mundiales.
A medida que se acerca la cosecha, surgen varios motivos de preocupación en los principales países productores de trigo. Los rendimientos en las zonas de secano de China podrían decepcionar tras una primavera muy seca. En Estados Unidos, las fuertes lluvias caídas en el sur de las Grandes Llanuras amenazan la calidad del trigo HRW (Hard Red Winter), suponiendo el principal grupo de trigos en EEUU. En Australia, el departamento de agricultura, ABARES, ha publicado su primera previsión oficial de producción para 2025: 30,56 Mt, frente a los 34,11 Mt de 2024. Por último, en Ucrania, el Ministerio de Agricultura prevé una cosecha de trigo de sólo 20 Mt en 2025, frente a los 23 Mt del USDA.
En cuanto al maíz, las cosechas sudamericanas se anuncian abundantes, lo que tranquiliza en gran medida a los operadores. Según el USDA, la producción brasileña alcanzará los 130 Mt, mientras que la argentina se aproximará a los 50 Mt. En Estados Unidos, la siembra está casi terminada, con un 97% de la superficie sembrada y un 71% en estado bueno a excelente, 3% superior y 3% inferior al año pasado respectivamente. Por otra parte, el ministro de Agricultura ucraniano es más pesimista que el USDA sobre la cosecha nacional de maíz, con sólo 26 Mt frente a 30,5 Mt de los analistas americanos, lo que podría representar un riesgo para las importaciones europeas, tan dependientes del origen ucraniano, el principal productor de maíz no OGM del mundo además.
A pesar de estas preocupaciones precosecha, los operadores siguen muy confiados en las perspectivas de producción, lo que ha llevado a los fondos a aumentar sus posiciones cortas en Euronext y en Chicago. De hecho, en Euronext, los fondos llevan registrando posiciones cortas récord desde febrero, acercándose ya a los 300.000 contratos vendidos (Gráfico 4).
Esta fuerte presión especulativa también está teniendo un efecto bajista sobre los precios mientras sigan cortos. Cualquier toma de beneficios rápida por parte de los fondos podría provocar una fuerte alza de los precios en el trigo europeo, en línea con lo que ocurrió en marzo del 2024, con unos fondos muy vendidos también, ante las malas noticias sobre la cosecha rusa, que supuso un alza de más de 60 eur/tm. Por el momento no parece haber razones fundamentales para que los fondos recompren sus posiciones, por lo que la esperanza de un repunte podría residir en otro anuncio sorpresa del Presidente estadounidense, en una mayor escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania… o ¿quién sabe?, pero no podemos dejar de estar atentos.
No sólo es la presión del eurodólar y de las buenas producciones exteriores lo que hace caer nuestros precios en España. Con la segunda cosecha española más grande de la historia en camino, de 25,2 Mt según Cooperativas Agroalimentarias, más de 8 Mt de trigo blando y 10 Mt de cebada, y una buena cosecha de maíz también prevista, la necesidad de vaciar silos junto con la desorganización de nuestro mercado interior, hace que el cereal nacional se esté comercializando a un buen descuento de la reposición de importación. Y las necesidades de importación también serán menores.
Competitividad y rentabilidad: ¿hay equilibrio?
Tras un año especialmente difícil en los campos en 2024/25, la nueva cosecha parece que se anuncia mucho más abundante en Europa. La producción de trigo se estima en 136,5 Mt, la de cebada en 53,3 Mt y la zona única debería producir 60 Mt de maíz si el tiempo sigue siendo bueno este verano, según los últimos datos del USDA, es decir, un aumento de la oferta de cereales de 18,1 Mt (Gráfico 5).
Aunque este excedente de volumen parece una buena noticia para el mercado tras las tensiones del año pasado, la falta de demanda y los precios especialmente bajos preocupan a los agricultores y ponen en entredicho su rentabilidad. Con 18,1 Mt más para vender que el año pasado -tanto a nivel nacional como internacional- los operadores europeos tendrán que hacer frente a los bajos precios mundiales.
Los cereales europeos se encontrarán en competencia directa con los del Mar Negro, que produce el trigo y la cebada más competitivos del mundo. Durante la cosecha 2024/25, Europa importó 4,4 Mt de trigo ucraniano, 500 mil tm de trigo moldavo, el 48% de las importaciones de cebada procedían de Ucrania y Moldavia, y 10 Mt de maíz de Ucrania (Gráfico 6).
A principios de junio, el precio del trigo 11,5% FOB Ucrania se situaba en 222 $/tm, frente a los 238 $/tm del año pasado. A esto hay que añadir la presión del eurodólar a 1,16 actual, frente a 1,07 hace un año. Con el tipo de cambio de ahora, el precio FOB Ucrania vale 193 eur/tm, mientras que con un eurodólar de 1,07 valdría 207 eur/tm. Este efecto del tipo de cambio, que de hecho favorece los precios de importación, es también una amenaza real para la competitividad de los precios europeos, que tienen que ajustarse a la baja para encontrar su lugar en el mercado.
Sin embargo, desde el 5 de junio la Comisión Europea ha restablecido las cuotas de importación de cereales ucranianos, que se habían levantado al inicio de la guerra en Ucrania. Se elevan a 1 Mt anuales de trigo, 350 mil tm de cebada y 650 mil tm de maíz. Por lo tanto, a prorrata anual, la UE podrá importar 583 mil tm de trigo, 204 mil tm de cebada y 265 mil tm de maíz de aquí a finales de diciembre. Si se superan estos límites, se aplicará un arancel de 12 eur/tm al trigo y de 16 eur/tm a la cebada, mientras que al maíz no se le aplicará ningún derecho de aduana.
Esta medida, que en teoría debería proteger el mercado interior europeo, depende en gran medida de los niveles de precios ucranianos. En la actual coyuntura económica, importar trigo panificable ucraniano, a lo que añadiríamos los 12 eur/tm de impuestos, tendría un coste de 232 eur/tm en almacén Tarragona, mientras que el precio del trigo nacional en Lleida se encuentra en 235 eur/tm (Gráfico 7). A pesar de esta diferencia de precios, la UE intenta controlar las importaciones de cereales de terceros países para proteger el comercio intracomunitario, y animar a las empresas a comprar más a nivel nacional.
Encontrar la manera de seguir siendo rentables
Frente a la búsqueda constante de competitividad, tanto en los mercados de exportación como en los de importación, que hace bajar los precios europeos de los cereales, los agricultores tienen que encontrar la manera de seguir siendo rentables, en un momento en que cada vez es más difícil cubrir sus costes de producción.
Y es que los costes de producción no dejan de aumentar, entre otras cosas por el significativo incremento de los gastos a los que deben hacer frente los agricultores. Por ejemplo, el precio de la urea alcanzó en febrero su nivel más alto en 2 años en 467,50 euros/tm, lo que supone un aumento del 30% en 6 meses. Los gastos de mecanización también aumentan desde hace varios años.
En Cataluña, los costes medios de producción, excluyendo seguros y gastos administrativos, podrían superar este año los 840 euros/ha. Esto significa que, para cubrir ese precio, los rendimientos medios deberán superar las 4 t/ha, con la condición de que los precios no sigan bajando...
El riesgo para el mercado nacional es que los actuales niveles de precios no animen a los agricultores a vender, lo que podría provocar un alto nivel de retención por su parte para la nueva cosecha, a la espera de precios de venta más decentes. En este caso, los compradores tendrán que recurrir a los cereales extranjeros. Aunque las cuotas de importación de terceros países contribuyen a proteger el mercado interior europeo, los cereales franceses también son una fuente de competencia para los precios internos.
Hay que señalar, sin embargo, que los agricultores franceses se enfrentan al mismo problema de rentabilidad que los españoles. Con el fin de la campaña, existe una cierta presión para vender el final de la cosecha 2024 con vistas a hacer sitio a la nueva cosecha en los almacenes, pero con el precio del trigo MATIF por debajo de 200 eur/tm, 35 eur/tm por debajo de sus costes de producción. En consecuencia, las ventas de la nueva campaña podrían retrasarse también al otro lado de los Pirineos.
Algunas asociaciones y organizaciones piden que se establezca un precio mínimo de venta para mejorar la remuneración de los agricultores. Aunque esta medida podría reforzar las cajas de las explotaciones, también podría crear un desequilibrio entre la oferta y la demanda, en caso de que estos precios mínimos superaran los precios mundiales.
Por otra parte, economistas europeos han propuesto introducir un precio mínimo indexado a los precios internacionales y que tenga en cuenta los costes de producción. Esta fórmula podría suponer una mejor remuneración para los agricultores, pero no reduciría el problema subyacente de la inestabilidad de los precios frente a los factores climáticos y geopolíticos. Los riesgos geopolíticos y climáticos siempre han formado parte de los mercados internacionales de cereales, influyendo en los precios al alza y a la baja. Existen varias técnicas para cubrir este riesgo, incluidas las estrategias de cobertura que utilizan los mercados de futuros y opciones, y que les animamos a explorar.
Lograr un equilibrio entre competitividad y rentabilidad para los productores no es, por tanto, tarea fácil. Y, lo más probable, es que sean la logística y la tesorería de las explotaciones las que tengan la última palabra en esta historia. Una historia cambiante que vamos escribiendo cada campaña y cada día.
Los agricultores tienen que encontrar la manera de seguir siendo rentables, en un momento en que cada vez es más difícil cubrir sus costes de producción
La fuerte presión especulativa también está teniendo un efecto bajista sobre los precios mientras sigan cortos, pero cualquier toma de beneficios rápida por parte de los fondos podría provocar una fuerte alza de los precios en el trigo europeo


















