"En esta campaña todavía puede pasar de todo, pero para la próxima se puede comprar 50 ó 60 euros/t por debajo de los precios actuales"
Entrevista a Jesús Mª Fernández Albéniz, director de Zeleny
La guerra en Ucrania ha convulsionado al mundo entero. Su impacto, al margen de las víctimas y de la destrucción que asola el país, es global y afecta especialmente a la agricultura y la ganadería de muchas zonas del planeta. En paralelo al conflicto armado, los mercados internacionales de grano experimentan un tsunami que amenaza con cambiarlo todo y que, de momento, ha potenciado aún más la tendencia alcista que viven los precios del cereal desde verano de 2020.
¿Qué impacto estimado va a tener en la producción de cereales de Ucrania -campaña de comercialización 22/23- la guerra desatada por Rusia?
Si es muy difícil hacer un pronóstico de rendimientos que se acerque a la realidad, más difícil todavía es hacer una estimación de la superficie que se va a poder sembrar esta primavera en Ucrania. No obstante, los analistas locales comienzan a hacer sus cálculos, dadas las zonas donde hoy en día se establecen los frentes de guerra y conjugándolas con las habituales superficies de cereales de primavera. A día de hoy parece razonable pensar que tal vez pueda ser sembrada al menos un 50% de la superficie que sería habitual. Siempre dependiendo del momento en que se produzca el fin de las hostilidades.
El trigo de invierno ya está sembrado; faltarían los tratamientos fitosanitarios, fertilización y gasóleo para mover la maquinaria agrícola y por supuesto que se pueda cosechar. El trigo de primavera tiene muy poca penetración en el campo ucraniano representando menos de un 5% de la superficie total de trigo. En total, se calcula una hipotética producción de trigo de 25 millones de toneladas (Mt), es decir, 8 millones menos o un 25% menos que la campaña anterior. Además, habría bloqueadas en el país 7 Mt que, de no exportarse esta campaña, pasarían como existencias, engrosando la disponibilidad de la siguiente.
La cebada de invierno ya está sembrada y sufre también la misma problemática que el trigo de invierno. La cebada de primavera tiene un mayor impacto en las siembras y no alcanza el 50%. Se calcula una hipotética producción de cebada de 5 Mt, es decir, 5 Mt menos o un 50% menos que la campaña anterior. En lo que respecta a cultivos de invierno, en total se han sembrado sembradas algo más de 8 millones de hectáreas. 6,1 millones corresponderían a trigo, un millón a cebada, 126.000 a centeno y casi otro millón al cultivo de colza.
El maíz, por su parte, todavía está a tiempo de ser sembrado y con una ventana que va desde abril hasta primeros de junio como mucho; no obstante se espera que sufra las mismas dificultades para disponer de semillas, gasóleo y fertilizantes. Se calcula que la producción de este cereal de primavera pueda llegar a 24 Mt, lo que supondría 18 Mt menos o un 43% menos que la campaña anterior. Además, habría bloqueadas en el país 14 Mt que de no exportarse esta campaña pasarían como existencias a la siguiente.
En cuanto al girasol, en Ucrania es un cultivo que se siembra en abril en el sur del país y en mayo en el norte. Existe la posibilidad de conseguir sembrar un mínimo del 35% y hasta un máximo del 50% de la superficie, por lo que la producción de la próxima cosecha podría quedarse en 8 Mt contra los 16 Mt de la campaña pasada. Esto supondría 8 Mt menos o un 50% menos que en la campaña anterior. Además, habría bloqueadas en el país 5-6 Mt de las cuales la mitad estarían en la zona de guerra pudiendo “perderse” una cantidad incierta de ese stock. Recordemos que en las zonas de conflicto de Irak y Siria llegaron a "desaparecer” 2 Mt de trigo y 30.000 toneladas de aceite de oliva, respectivamente.
¿Cómo está afectando al mercado español la ausencia de mercancía procedente de este origen? ¿Existe riesgo de desabastecimiento a corto plazo de determinadas materias primas?
El impacto en los precios de los cereales es evidente. Desde el inicio de las hostilidades bélicas los cereales han sufrido un incremento de precio cercano al 40%. En el mercado Matif, de referencia en Europa, el contrato de futuros del trigo hasta mayo ha pasado de 306 euros por tonelada (€/t) -el 25 de febrero- a un máximo de 424 €/t que llegó a alcanzar el pasado 7 de marzo. No obstante, a la hora de redactar esta información (23 de marzo) los niveles se han corregido hasta cotizar a 384 €/t, lo que supone un reajuste a la baja del 9%.
Al ser España un país netamente importador, los precios de la producción nacional fluctúan en función de la evolución de los precios de importación de los distintos cereales, de tal modo que los máximos alcanzados en cada momento para trigo y maíz han rozado los 400 €/t en origen, mientras que para cebada y avena se quedaron en máximos de 390 y 380 €/t, respectivamente. No obstante, a la hora de redactar esta información, los precios se han corregido ligeramente y quedan en torno a 380 €/t para trigo, 370 €/t la cebada y 390 €/t el maíz.
Respecto al tan temido desabastecimiento, es difícil asegurar nada pero creo que no se producirá ya que el efecto de la escasez se corrige automáticamente vía incremento de precios, y hay armas políticas y arancelarias que pueden corregir la menor disponibilidad de cereales del mar Negro originada por la guerra, articulando la accesibilidad a otros orígenes. El origen de las importaciones de trigo y maíz son más fáciles de sustituir que las importaciones de aceite de girasol. El trigo y el maíz podría volverse a importar de Estados Unidos, y de Argentina especialmente. El girasol es más complicado y la solución pasaría por un momentáneo cambio en las costumbres de los consumidores, para ir desde el aceite de girasol a otros aceites vegetales como soja, colza, coco, etc… Si bien el paladar del consumidor y la relación con su poder adquisitivo es el factor que inclinará más o menos la balanza hacia un escenario u otro.
¿Con qué herramientas cuentan los operadores de cereal en España para solventar el problema de disponibilidad?
En primer lugar, desde ACCOE pedimos al Ministerio de Agricultura que solicitara a Bruselas un aumento en los límites máximos de residuos pesticidas (LMR), para hacer posibles las importaciones tanto de maíz como de trigo procedente de Estados Unidos y Argentina. Así, se han reformulado temporalmente los límites máximos de residuos de las siguientes materias activas que desde el LMR de 0,01 queda momentáneamente aumentado a los siguientes niveles:
- Pirimiphos Methyl que pasa a 1,11 mg/kgr.
- Dichlorvos que pasa a 0,02 mg/kgr.
- Cholpyriphos methyl que pasa a 0,02 mg/kgr.
- Cyhalothin que pasa a 0,04 mg/kgr.
Esto permite que las compañías importadoras de cereales puedan acceder -disminuyendo el riesgo de rechazo en las aduanas- a un mayor abanico de orígenes y pueda darse por tanto una mayor disponibilidad de stocks susceptibles de ser importados a la UE.
Asimismo, para poder cobrar los importes correspondientes a la PAC, Europa reguló en su momento un abandono de superficie o un barbecho del 5% en las explotaciones agrarias a partir de un determinado tamaño. Esta medida ha sido derogada temporalmente por lo que en Europa podríamos sembrar hasta 2,2 millones de hectáreas adicionales. Esta campaña de siembras correspondiente a la cosecha 2022, la estimación de superficie para Europa es de 51 millones de hectáreas (igual que el año anterior) y la de oleaginosas será de 11 millones de hectáreas (10,8 el año anterior).
Otro tanto pudiera hacerse con los eventos transgénicos (OGM) de maíz americano que en Estados Unidos se producen a mayor velocidad que a la que Europa los aprueba.
Por último, la elaboración de bioetanol a base de maíz utiliza unos 150 Mt de maíz de EE UU y podría ser una fuente de suministro suficiente de maíz para el mundo si se actuase sobre este sector y se subvencionase su descenso de producción o la rebaja del porcentaje de su inclusión en la mezcla con la gasolina. Un asunto espinoso, pero que podría liberar la cantidad necesaria de maíz para alimentar la demanda.
¿Qué puede significar para el mercado de cereales a nivel mundial el aislamiento de Rusia por parte de las economías occidentales?
El impacto puede ser únicamente de precios. La Unión Europea, los países de la OTAN y EE UU no son un destino importante para los cereales rusos que, de momento, continuarán vendiéndose en el mercado internacional a países como Turquía, Egipto, Irán y China. La suspensión de Rusia del sistema bancario Swift, le puede generar más dolores de cabeza que la ausencia de destinos para sus excedentes de cereal. Si bien, a su vez, la salida del sistema Swift puede hacer que Rusia y los países afines o no afines pero importadores de sus cereales puedan implementar otro sistema paralelo que sustituya al Swift y una cesta de divisas como referencia de cambio.
A corto plazo, el impacto sobre las exportaciones de Rusia no se verá. Este mes de marzo los puertos rusos exportarán en torno a 2 Mt, así que el flujo prosigue y además esta próxima campaña se afora una cosecha total cercana a los 122 Mt, de las cuales 76 Mt son de trigo.
A largo plazo es difícil imposibilitar las ventas de trigo del mayor exportador mundial, al menos mientras no haya un recambio, lo cual, a día de hoy, es casi imposible. Hay que tener en cuenta además que es Rusia quien posee el mayor banco de tierras por explotar -tal vez la misma superficie de cultivo que toda Europa- y cuyas condiciones, de clima extremo, van a ser favorecidas por el cambio climático.
¿Se prevé que el comercio mundial de granos sufra cambios estructurales en cuanto a la formación de bloques entre países afines a raíz de este conflicto?
De cara a la próxima campaña se forjarán nuevos flujos de mercancía: India puede ser un exportador de trigo; China puede levantar las sanciones que pesan sobre la cebada australiana; Europa puede relajar sus LMR y admitir eventos OGM, etc. Es difícil promocionar ninguna clase de boicot contra alguien de cuyo grano depende la alimentación de la población. El ejemplo lo tenemos en Brasil que no ha condenado la invasión de Ucrania por parte de Rusia ya que el 80% de los fertilizantes que utiliza el país sudamericano llegan desde Rusia; si bien, se encuentra negociando con el siguiente en la lista: Canadá.
Está claro que se formarán dos bloques en función de la dependencia que cada país tenga de las exportaciones de Rusia y de la mayor o menor confluencia de intereses ideológicos o económicos. Entre los afines encontramos a Turquía, China, Irán, Yemen… Y entre los dependientes, un sinfín de países africanos cuya dependencia de las exportaciones de trigo ruso varía según puede verse en el gráfico 1.
Gráfico 1. Dependencia de los países africanos respecto del trigo producido en Rusia y Ucrania. Fuente: Naciones Unidas.
En conjunto, Rusia y Ucrania exportan alrededor de un tercio del total de trigo y cebada que se exporta en el mundo. ¿Hasta dónde puede subir el precio de estos cereales y del resto de materias primas agrícolas?
En 2021, Rusia produjo el 10% del trigo del mundo y Ucrania el 4%, es decir, entre los dos el 14% del total producido, lo que suma 108 Mt. Rusia exportó el 19% del trigo que se exporta en el mundo y Ucrania el 9%, entre los dos el 30% del total exportado, lo que suma 52 Mt. En Ucrania, diferentes fuentes calculan que faltan todavía por exportar, según programa de esta campaña, en torno a 7 Mt trigo y 14 Mt de maíz. Se están esforzando en trasladar mercancía por tren hacia el oeste, pero los ratios son insuficientes como cabía esperar. La logistica no se puede cambiar en tan poco tiempo.
Las últimas ventas de trigo ruso de 12,5% de proteína se han situado alrededor de los 400 USD/t. No obstante, durante la última crisis llegó a niveles superiores a 550 USD/t (FOB). No hay límites para el pánico. En esta campaña todavía puede pasar de todo pero para la próxima se puede comprar 50 ó 60 €/t por debajo de los precios actuales. Si hay cosecha normal de trigo en el mundo los niveles deberían descender… La cuestión es, ¿hasta qué nivel?
¿Cuáles pueden ser las principales consecuencias en España donde, además, la cosecha de este año viene ‘tocada’ por la sequía?
La cosecha española todavía puede arreglarse este año gracias a las últimas lluvias y según las primeras estimaciones de COCERAL estaríamos hablando de 21 Mt de cereales y de 1 Mt de girasol y otras oleaginosas. Las consecuencias pueden darse en la disponibilidad de aceite de girasol más que en la disponibilidad de cereales y por supuesto en los precios. Todo indica que hemos entrado en un ciclo de precios altos y que puede durar todavía al menos un par de años y después… ¡Dios dirá!
"Está claro que se formarán dos bloques en función de la dependencia que cada país tenga de las exportaciones de Rusia y de la mayor o menor confluencia de intereses ideológicos o económicos"































