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Se debe proteger el cultivo de marzo a junio

La mancha ocre del almendro: ¿qué sabemos de esta enfermedad y su control?

Gemma Pons-Solé1, Xavier Miarnau2, Laura Torguet2, Lourdes Zazurca2, Erick Zúñiga1, Jordi Luque1

1 Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA). Programa de Protección Vegetal Sostenible. Centro de Cabrils, Barcelona. 2 Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA). Programa de Fruticultura. Edificio Fruitcentre, Lleida.

22/06/2021
Las infecciones tienen un periodo de latencia -o de infección sin síntomas- de entre 5 y 10 semanas, lo que dificulta el control de la enfermedad. El uso de variedades tolerantes y la eliminación de las hojas caídas al suelo, así como las que quedan en el árbol durante el otoño, son herramientas útiles y complementarias a los tratamientos fungicidas en el control de la enfermedad.
El almendro es uno de los cultivos más importantes a nivel internacional dentro del sector de los frutos secos, que además se encuentra en un momento de máxima expansión debido principalmente al aumento global en su demanda. España lidera el ranking de países con mayor superficie dedicada a este cultivo, con 687.230 ha en 2019, superficie que ha ido aumentando año tras año desde 2014 (MAPA, 2021). A pesar de esto, el carácter marginal tradicionalmente asociado al cultivo del almendro en nuestro país (relegado a suelos poco productivos, de secano, con un manejo mínimo…) hace que su rendimiento a nivel nacional sea considerablemente bajo, con valores medios de unos 150 kg/ha de almendra (grano) en 2019. Una cifra que contrasta enormemente con los rendimientos registrados en países líderes en la producción de almendra, como Estados Unidos y Australia, donde se dan valores muy superiores, de hasta 2.400 y 2.000 kg/ha respectivamente (ABA, 2021; ABC, 2021), gracias al riego y a la gran tecnificación del cultivo en estos países.
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Así pues, uno de los grandes retos a los que se enfrentan los productores españoles de almendra es el de aumentar el rendimiento del cultivo. Para ello, en los últimos años se están empleando modelos de producción mucho más tecnificados e intensivos, en los que intervienen decisivamente el regadío y el uso de nuevas variedades, distintas de las tradicionales y más productivas (Miarnau y cols., 2018). Aun así, una de las preocupaciones que se presentan como consecuencia de estos cambios en el cultivo es el aumento en la incidencia y la prevalencia de enfermedades fúngicas, favorecidas principalmente por la intensificación, las condiciones climáticas de los nuevos emplazamientos y el uso de variedades susceptibles (Ollero-Lara y cols., 2019). Una de estas enfermedades es la mancha ocre del almendro, objeto de interés de este artículo.

La mancha ocre del almendro

La mancha ocre, causada por el hongo ascomiceto Polystigma amygdalinum, es una de las principales enfermedades fúngicas aéreas que afectan al cultivo del almendro. Descrita en países de la cuenca mediterránea y de Oriente Medio (Cannon, 1996), en España la podemos encontrar en todas las zonas productoras, aunque tiene una mayor incidencia en lugares con una cierta continentalidad climática (Tuset y Portilla, 1987).

Debido a los cambios que está sufriendo el cultivo, mencionados anteriormente, la mancha ocre no ha hecho más que extenderse en los últimos años en España. Y con ella, la preocupación de los productores de almendra. Concretamente, en la pasada campaña de 2020, su incidencia y severidad fueron especialmente remarcables en toda la península, posiblemente debido las condiciones pluviométricas extraordinarias registradas durante la primavera.

Figura 1. Síntomas de mancha ocre (Polystigma amygdalinum) en hojas de almendro...
Figura 1. Síntomas de mancha ocre (Polystigma amygdalinum) en hojas de almendro. La enfermedad reduce la capacidad fotosintética y productiva del árbol. (Fotos: G. Pons-Solé)

Polystigma amygdalinum es un hongo que pasa el invierno en las hojas caídas del árbol. Durante esta fase de latencia, los cuerpos fructíferos del hongo (los peritecios, según su nombre técnico) maduran dando lugar a las ascosporas (denominación específica que reciben las esporas de los hongos ascomicetos). En primavera, bajo condiciones favorables de temperatura, precipitación y humedad, las ascosporas se liberan al ambiente e infectan las hojas nuevas del árbol. En éstas, el hongo produce unas manchas inicialmente amarillas, que se van oscureciendo progresivamente, para tomar tonalidades rojizas y ocres, a la vez que la superficie afectada aumenta de tamaño (Figura 1).

El ciclo se cierra en otoño e invierno, con la caída de las hojas infectadas y la posterior maduración de cuerpos fructíferos y ascosporas, listos para iniciar un nuevo ciclo biológico del patógeno (Figura 2). La mancha ocre del almendro es una enfermedad monocíclica; es decir, que desarrolla un único ciclo de infección a partir de una única fuente del inóculo patógeno: las ascosporas liberadas a partir de las hojas infectadas caídas de la campaña anterior.

A pesar de que la enfermedad no ocasiona la muerte de los árboles afectados, reduce su capacidad fotosintética y ocasiona una caída prematura de las hojas, provocando un debilitamiento que puede comprometer la producción de almendra en años posteriores (Almacellas y cols., 2014).

Figura 2. Ciclo biológico de la mancha ocre (Polystigma amygdalinum)
Figura 2. Ciclo biológico de la mancha ocre (Polystigma amygdalinum).

Desvelando la epidemiología de la mancha ocre

Para poder controlar la mancha ocre de la forma más eficaz, pero también más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, es necesario conocer a fondo el patógeno y su ciclo biológico. Debemos conocer la época de mayor riesgo de infección, que coincide con el período de una mayor presencia de ascosporas en el ambiente. Con esta finalidad, en los últimos años se han realizado una serie de ensayos en Cataluña, que se comentan a continuación.

Maduración de las ascosporas

Previamente a la liberación de las ascosporas infectivas del patógeno, éstas deben experimentar un proceso de maduración en el interior de los cuerpos fructíferos del hongo. Gracias a unos ensayos realizados en 2016 y 2017, en dos fincas experimentales del IRTA situadas en Gandesa (Tarragona) y les Borges Blanques (Lleida), se confirmó que los cuerpos fructíferos van desarrollándose y madurando a lo largo de la temporada (de enero a agosto), observándose una transición progresiva de las fases inmaduras (P, A y B) hacia las fases de madurez (C, D y E) (véase la Figura 3 para un mayor detalle).

En 2016, raramente se observaron peritecios en fase de plena madurez (clase D) en Gandesa, mientras que esto sí ocurrió en les Borges Blanques. En 2017, sin embargo, la presencia de peritecios maduros fue ya predominante en Gandesa a partir de la semana 18 (inicio de mayo), aunque se observó que en les Borges Blanques fue mucho antes, a partir de la semana 8 (finales de febrero). Con estos resultados, podemos afirmar que la maduración de los cuerpos fructíferos se ve influenciado tanto por el origen geográfico de las muestras como por las condiciones ambientales específicas de cada temporada.

Figura 3...
Figura 3. Desarrollo de los cuerpos fructíferos de Polystigma amygdalinum en hojas de almendro, durante 2 años consecutivos, en dos localidades (Gandesa y les Borges Blanques) a lo largo de las distintas semanas (columna Sem.) del año. Los resultados se muestran en escala de grises como porcentaje de cuerpos fructíferos (n=20) en cada muestreo. Abreviaturas de los estados de maduración: A, peritecio inmaduro sin ascos diferenciados; B, peritecio inmaduro con ascos diferenciados sin ascosporas.; C, peritecio inmaduro con ascos diferenciados y menos de 8 ascosporas/asco; D, peritecio maduro con ascos y 8 ascosporas/asco; E, peritecio vacío. Figura modificada de Zúñiga y cols. (2020).

Estimación de los períodos de infectividad y latencia

Para determinar cuándo y cómo tienen lugar las infecciones en el campo, se estableció un experimento en la finca del IRTA de les Borges Blanques entre 2015 y 2017. Se prepararon grupos de 10 plantas de almendro ‘Tarraco’ –muy sensible a la mancha ocre– de un año y crecidas en invernadero (por lo tanto, sin contacto previo con la enfermedad). Entre febrero y agosto, estas plantas trampa se llevaron a plantaciones de almendro con histórico de mancha ocre y estuvieron expuestas al inóculo del patógeno durante dos semanas. Tras ello, el grupo de plantas trampa expuesto se substituía por uno nuevo. Las plantas trampa se llevaban de nuevo al invernadero, para ser observadas semanalmente hasta la posible aparición de síntomas de la enfermedad. De este modo, fuimos capaces de determinar la fecha en la que se producen las infecciones (infectividad) durante la campaña, y el tiempo necesario entre la infección y la aparición de los síntomas (período de latencia o incubación).

Con relación a la infectividad, los resultados del ensayo nos indican que la mayor parte de las infecciones de la temporada se producen entre las semanas 12 y 18; es decir, entre mediados de marzo y principios de mayo (Figura 4). En todos los años, las infecciones disminuyeron drásticamente en junio (semana 22) y, con posterioridad a esta fecha, tan sólo se detectaron algunas infecciones esporádicas, con muy baja incidencia.

Figura 4...
Figura 4. Incidencia de la mancha ocre (porcentaje de hojas afectadas) en plantas de la variedad ‘Tarraco’ expuestas a infecciones naturales en les Borges Blanques (Lleida), en 3 años consecutivos (2015 – 2017). Figura modificada de Zúñiga y cols. (2020).

En cuanto al período de latencia, los resultados muestran que éste puede variar a lo largo del año, con tendencia a disminuir a medida que la temporada avanza (Figura 5). Por término medio, la latencia tiene una duración de entre 5 y 10 semanas, aunque ocasionalmente también registramos valores extremos (de 2 a 12 semanas).

Según se desprende de los resultados de ambos ensayos, las infecciones aparecen con mayor rapidez (menor periodo de latencia) conforme avanza la temporada, aunque con una menor incidencia de los síntomas (menor porcentaje de hojas afectadas). Ello sugiere que, en conjunto, las temperaturas suaves y la lluvia de la primavera –necesaria para la liberación de las ascosporas– favorecen las infecciones de la enfermedad, mientras que las temperaturas altas del verano las reducen.

Figura 5...
Figura 5. Período de latencia (en semanas) de las infecciones de mancha ocre en plantas de la variedad ‘Tarraco’ expuestas a infecciones naturales en les Borges Blanques (Lleida), en 3 años consecutivos (2015 – 2017). Figura modificada de Zúñiga y cols. (2020).

Seguimiento aerobiológico del inóculo primario

Los ensayos de maduración de ascosporas, así como los de infectividad y latencia, son una buena aproximación para determinar el período de máximo riesgo de infección. Sin embargo, obtendremos una aproximación todavía más exacta evaluando el período durante el cual las ascosporas están presentes en el ambiente. Con esta finalidad, entre 2019 y 2020 se realizó un ensayo en dos fincas experimentales del IRTA situadas en les Borges Blanques y Vilagrassa (Lleida).

Desde febrero hasta septiembre, en cada finca se instaló un captador volumétrico de tipo Hirst (Figura 6), un aparato que succiona continuamente el aire y recoge las partículas de este sobre una cinta adhesiva, en la que se puede hacer un seguimiento diario de las ascosporas capturadas. Para esta ocasión, además, se puso en práctica una técnica de detección específicamente diseñada para la identificación y cuantificación de las ascosporas de P. amygdalinum, basada en la popularmente conocida prueba de la PCR (Zúñiga y cols., 2018). Esta técnica permite una identificación inequívoca, rápida y eficaz de la presencia del patógeno en el ambiente. Esto se traduce automáticamente en poder determinar, con exactitud, el riesgo de infección en cada momento de la campaña del cultivo.

Figura 6. Captador aerobiológico de tipo Hirst. (Foto: G. Pons-Solé)
Figura 6. Captador aerobiológico de tipo Hirst. (Foto: G. Pons-Solé)

Los resultados obtenidos sobre la captura de esporas (Figura 7) muestran que en 2019 la mayor cantidad de ascosporas fue liberada entre las semanas 16 y 21, correspondiendo al periodo entre la segunda quincena de abril y finales de mayo. En 2020 observamos nuevamente que en Vilagrassa la detección de ascosporas empieza en la semana 16, aunque se prolonga hasta la semana 25 (segunda quincena de junio). En el caso de les Borges Blanques, en 2020 la liberación de ascosporas fue notablemente más extensa en el tiempo, empezando la semana 12 (mediados de marzo) y observándose algún pico incluso a finales de agosto. En ambos años se detectó una mayor cantidad de ascosporas en Vilagrassa que en les Borges Blanques.

Conocer la dinámica de la liberación de las ascosporas de P. amygdalinum, juntamente con el análisis de las condiciones meteorológicas concretas de cada localidad y año, nos permitirá desarrollar un modelo epidemiológico de la enfermedad, una tarea en la que estamos trabajando actualmente. Mediante este modelo, seremos capaces de predecir las épocas de mayor infectividad según la meteorología acontecida. Conociendo las épocas de mayor riesgo para la infección, podremos programar los tratamientos o prácticas preventivas contra esta enfermedad para que en su conjunto estas sean mucho más efectivas.

Figura 7. Registro semanal de la concentración aérea de ascosporas de P...
Figura 7. Registro semanal de la concentración aérea de ascosporas de P. amygdalinum, durante dos años consecutivos (2019 – 2020) en las localidades de les Borges Blanques (azul) y Vilagrassa (naranja).

Estrategias de control

A continuación, presentamos diferentes estrategias para el control de la mancha ocre del almendro: el uso de variedades tolerantes a la enfermedad, la realización de prácticas agrícolas para reducir o eliminar la fuente de inóculo y, por último, los métodos de control químico.

Uso de variedades tolerantes

A pesar de que hasta ahora no se han descrito variedades de almendro totalmente resistentes a la mancha ocre, no todas las variedades presentan el mismo grado de afectación ante ella. De este modo, en zonas con alta incidencia de esta enfermedad, sería recomendable considerar el grado de susceptibilidad a la mancha ocre en el momento de la selección varietal para diseñar la plantación. De igual manera, la tolerancia o resistencia a enfermedades debe ser un pilar más a considerar en los programas de mejora genética del almendro, con el objetivo de reducir los costes (económicos y ambientales) de los tratamientos fungicidas.

La susceptibilidad a la mancha ocre entre distintas variedades de almendro se ha estudiado en numerosas ocasiones en España, aunque en ocasiones observándose resultados incongruentes entre diferentes estudios, posiblemente debido a las diferencias en lo referente a las condiciones experimentales de cada ensayo. Aun así, generalmente se han señalado ‘Guara’ y ‘Tarraco’ como variedades muy susceptibles, y ‘Vairo’ y ‘Mardía’ como muy tolerantes (Miarnau y cols., 2013; Ollero y cols., 2019). Un estudio publicado recientemente (Miarnau y cols., 2021) ha evaluado durante 8 años la susceptibilidad a la mancha ocre de 21 variedades. Los resultados agrupan ‘Tarraco’, ‘Guara’, ‘Tuono’, ‘Marinada’, ‘Desmayo Largueta’ y ‘Soleta’ como las variedades más susceptibles, mientras que ‘Mardía’ sería, con diferencia, la más tolerante.

Figura 8. Eliminación de las hojas del suelo en una finca de almendro. (Fotos: L. Torguet)
Figura 8. Eliminación de las hojas del suelo en una finca de almendro. (Fotos: L. Torguet).

Prácticas de cultivo

Existen una serie de prácticas agrícolas que podrían contribuir a reducir la presión del inóculo del patógeno presente en las hojas caídas, mediante procedimientos que promuevan la eliminación o descomposición de éstas. Estas medidas consistirían en retirar la hojarasca del suelo con el uso de aperos apropiados (Torguet y cols., 2019) o en aplicar urea para acelerar su descomposición (Lin y Szteinberg, 1992).

En 2020 se realizó un ensayo en tres parcelas experimentales de una finca comercial en Vilagrassa (Lleida): una parcela control, sin tratamiento de ningún tipo, una parcela en la que se había retirado la hojarasca del suelo (Figura 8), y una parcela tratada con urea cristalina. Esto permitió comparar los niveles diarios de ascosporas de P. amygdalinum presentes en el ambiente en función del tratamiento realizado.

Los resultados (Tabla 1) nos muestran como ambos tratamientos (urea y eliminación de hojas) fueron efectivos en la reducción de la cantidad de ascosporas de P. amygdalinum presentes en el ambiente, siendo especialmente eficaz el tratamiento consistente en eliminar la hojarasca. Sería de esperar que esto se tradujera en una menor incidencia y severidad de la enfermedad, hecho que se confirma para el tratamiento de eliminación de hojas, pero no para el tratamiento de urea, en el que la enfermedad fue ligeramente más grave que en la parcela control. Aun así, la reducción drástica en la captura de ascosporas –en el tratamiento sin hojas–tan sólo significó una reducción de alrededor un 10% en la incidencia de la enfermedad. Esto nos lleva a pensar que la dispersión del inóculo, procedente de fincas colindantes en que la enfermedad está presente, podría ser mayor de lo que se pensaba. En consecuencia, abordar estrategias de eliminación del inóculo sólo tendría sentido cuando ésta última pueda abarcar una zona o área considerables.

Tabla 1...

Tabla 1. Resumen de los resultados obtenidos en el ensayo comparativo de distintos tratamientos para la reducción del inóculo de Polystigma amygdalinum. La media semanal corresponde a los valores obtenidos en el registro aerobiológico de esporas (ascosporas/m3 y día). La incidencia y la severidad de la mancha ocre se expresan en escala de 0 a 100, y se evaluaron en campo el 27 de julio de 2020.

Control químico

El último método de control a comentar es la utilización de productos fungicidas, dirigido a evitar las infecciones que se producen a partir del mes de marzo. Como idea general, se debe proteger la plantación desde la aparición de las primeras hojas hasta un mínimo de dos o tres meses después. Además, es necesario repetir los tratamientos si, durante esta época, se producen lluvias importantes. Los tratamientos realizados tardíamente, después de la aparición de los primeros síntomas, normalmente son ineficaces ya que el patógeno hace semanas que ha infectado la hoja y ya ha superado la fase de latencia.

En España, en los últimos años el problema para llevar a cabo una protección eficaz contra la mancha ocre ha residido en la poca disponibilidad de productos registrados para el cultivo del almendro, y en concreto para esta enfermedad. No ha sido hasta hace pocos años cuando se han empezado a registrar nuevas materias activas, algunas de ellas de acción sistémica. Se ha pasado de solo dos materias activas autorizadas en 2015 (captan y tiram) a seis materias activas en 2021 (difenoconazol, fenbuconazol, kresoxi-metil+difenoconazol, mancozeb y piraclostrobin+boscalida). Además, ahora también existen productos autorizados para otras enfermedades del almendro que tienen muy buena eficacia contra la mancha ocre, y que se pueden tener en cuenta en el momento de diseñar la estrategia de control general de las enfermedades del cultivo.

Evaluación de productos y conclusión

El IRTA ha estado trabajando desde hace varios años en la evaluación y análisis de la eficacia de productos susceptibles de ser autorizados o registrados para el control de esta enfermedad. Durante estos últimos años se han ensayado diferentes productos (de contacto, penetrantes y sistémicos) en distintas fincas comerciales (sin otros tratamientos fungicidas durante la realización de los ensayos) de la zona de Lleida, con variedades susceptibles a la enfermedad como ‘Guara’ y ‘Tarraco’ y con elevados grados de incidencia de la enfermedad. Normalmente, los tratamientos consistían en realizar 4-5 aplicaciones de los productos cada 21 días, empezando en la caída de pétalos. Estos tratamientos siempre se comparaban con una parcela testigo sin aplicación de fungicidas.

De los diferentes productos evaluados, podemos destacar la elevada eficacia de los productos sistémicos y de aquellos que presentaban dos principios activos distintos. Entre los productos de contacto evaluados, se observó que dodina, mancozeb y tiram presentaron eficacias medias, mientras que captan, folpet y los productos derivados del cobre presentaron una eficacia reducida. En cuanto a los productos sistémicos con mayor eficacia destacan fluopiram, trifloxistrobin, fenbuconazol y las mezclas de fluopiram+trifloxistrobin, piraclostrobin+boscalida y fluopiram+tebuconazol. La posible futura autorización de algunos de estos productos ensayados, juntamente con los que ya están autorizados, podrá permitir su combinación para la realización de mejores estrategias preventivas.

Como conclusión, debemos tener presente que la adecuada combinación de las diferentes estrategias de manejo de la enfermedad, adaptándolas a las características y necesidades de cada zona agroclimática, será imprescindible para un control de la mancha ocre eficaz y respetuoso con el medio ambiente y el agricultor.

Bibliografia

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