OPINIÓN
“La edición de 2008 ha sido la Drupa de la consolidación y la desesperanza”

Entrevista a Manuel Gómez, Gerente de Procograf

Foto

24 de julio de 2008

Manuel Gómez es Gerente de Procograf, una empresa de consultoría para imprentas y editoriales que vende “conocimiento y experiencia”. Gómez nos habla de su compañía, y nos ofrece sus impresiones acerca de la pasada edición de Drupa y la próxima de Viscom-Sign y sobre el presente y futuro del sector de las artes gráficas.
Manuel Gómez, Gerente de Procograf
Manuel Gómez, Gerente de Procograf.

¿En qué centra su actividad Procograf?

Procograf es una empresa de consultoría, a secas. Y digo eso de “a secas” porque quiero resaltar la diferencia que existe con respecto a otras iniciativas empresariales que se dedican, también, a estos menesteres; pero ligados, siempre o casi siempre, a la venta de sus propios productos. Y eso condiciona la libertad para ayudar al empresario que demanda nuestros servicios. Si la máxima en la que se basa una actividad es aquella de: “lo que tú necesitas es lo que yo vendo”, la labor de asesoría pierde independencia y objetividad; por eso, renunciando a negocios de distribución y beneficios derivados, hemos preferido jugar a una sola carta: vendemos conocimiento y experiencia.

¿A quién va dirigido su trabajo?

Nuestra actividad se desarrolla, fundamentalmente, en imprentas y editoriales, por aquello de que pueden considerarse como las dos caras de la misma moneda. Sea cual sea el objetivo, nuestro trabajo puede resumirse como de reingeniería de procesos; por contrato, y con el compromiso de retorno de la inversión en un plazo concreto, cambiamos la actividad de la empresa como si fuéramos empleados suyos con capacidad de decisión. Colaboramos con la dirección en sus inquietudes, modificamos formas de trabajo, procedimientos y materiales, formamos al personal implicado (de forma que, al irnos, es autónomo para seguir evolucionando) y dejamos al cliente en el punto en el que nos habíamos comprometido. Llevamos ya casi 70 empresas, en toda España, a los que hemos ayudado a mejorar sus procesos y, lo que es más importante, sus “números” Aunque sea lo que más parezca notarse, para nosotros el color no es más que otra fuente de problemas que hay que evitar.

¿Cuál es el problema más común al que se enfrentan las empresas o entidades que demandan su asesoramiento?

Si tengo que resumir todos en uno, yo diría: una rentabilidad que no deja de bajar y que puede mejorarse con actividades como las que nosotros desarrollamos. Y entrando en detalles, la necesidad de mejorar sus procesos, en general, y, en muchos casos, la falta de rentabilidad que obtienen de esas inversiones que no llegan nunca a dar el fruto previsto. Y, desgraciadamente, esto es bastante frecuente: las empresas invierten en equipos que deberían representar una ventaja competitiva y se encuentran, no pocas veces, que resulta difícil obtener siquiera un 70 por ciento de las posibilidades de esos medios de producción. Por no referirnos a las abundantes soluciones, de todo tipo, que prometen resultados que no siempre se obtienen.

En ese contexto, en las imprentas lo que se suele necesitar es ganar tiempo en los procesos y seguridad en los resultados, con la sana intención de ganar dinero en el negocio.

Denos su valoración de la pasada edición de Drupa...

No hace falta que hablemos de cifras: visitantes: todo impresionante. Y las ventas parecen haber dejado contento a casi todo el mundo (falta saber si no pasará como en las elecciones, en las que ningún partido político suele reconocer que ha perdido). Otra cosa es que esas ventas parece que se han dirigido a países bastante alejados de nosotros, y eso debería hacernos pensar. Porque si algo ha podido verse, creo, es que las inversiones se están desplazando hacia China, India, Suramérica...

Como siempre, se manifiestan con fuerza términos que, lleguen donde lleguen en el futuro, se convierten en algo que está en la boca de todos durante un tiempo; en este caso, Transpromo y Web to Print. Parece que no hay futuro fuera del campo delimitado por estas palabras.

Pero, resumiendo, diré que me ha parecido una feria en la que se podían apreciar cosas como:

¿Y en cuanto a la preimpresión?

La preimpresión cada vez está más cerca de convertirse en algo que podemos controlar. Elementos como el APPE en todos los Work Flow ayudan. Y el confuso mundo del color, en todo lo que se refiere a prepress, también. El Offset se resiste a las amenazas, y contraataca con mayores velocidades, número de cuerpos, acabados, tamaño y conectividad. Las tiradas asumibles son cada vez más cortas y los arranques casi instantáneos. Y esa conectividad, basada, sobre todo, en JDF e ISO 12647, se ha visto claramente como un elemento sólido. Las máquinas que acababan en las siglas DI parece que han sufrido un parón. La ofensiva de la impresión digital, muy fuerte; más y más seria que nunca. Y se ha manifestado una gran inquietud acerca de a forma de generar parcelas de negocio, lo que ha motivado mucha actividad paralela a la propia exposición de elementos.

“La pelea es más encarnizada que nunca entre el offset y la impresión digital. La impresión digital avanza como nunca, con razones de peso y no sólo de necesidad de vender, a la conquista de este sector”

¿Cuál ha sido a su juicio la principal aportación de esta edición de Drupa?

Aquí es donde puedo ser poco objetivo, porque voy a hablar de sensaciones. He podido sentir dos, bien diferentes: la primera, que hay un ciclo que estaba abierto y, por primera vez, parece que puede cerrarse para permitir que podamos trabajar sin más sobresaltos que los propios del mercado. Me refiero a aquella brecha que se produjo con la irrupción del Mac, en los últimos años de los 80, y que nos ha traído de cabeza en ese proceso de desaparición de la llamada fotomecánica para repartir aquella actividad entre dos actores que no estaban acostumbrados a aquel papel: el cliente y el impresor. El camino ha sido largo, y la experiencia dolorosa, pero yo creo que, en esta Drupa, ya vemos los flujos consistentes, basados en PDF que cada vez tienen menos líneas de fuga, que separan ya contenido (el propio PDF) y proceso (JDF), pudiendo garantizar la apariencia del producto en cada paso. En mi opinión, ya estamos al final de este ciclo de incertidumbres. Por fin parece posible que el flujo de información, de todo tipo, discurra con garantías entre todas las máquinas y elementos que componen la actividad gráfica.

¿Y la segunda sensación?

La segunda es que la pelea es más encarnizada que nunca entre el offset y la impresión digital. Esta vez me parece que sí, que la impresión digital avanza como nunca, con razones de peso y no sólo de necesidad de vender, a la conquista de este sector. Y, a pesar de la respuesta, contundente, del Offset, vamos a tener que tener muy presentes sus posibilidades, a corto plazo.

Tecnológicamente hablando y según lo que ha podido ver en la feria, ¿hacia dónde se encaminan las artes gráficas?

Pregunta complicada de responder; si pensamos en nuestro entorno, lo haremos teniendo en cuanta los cambios que se están produciendo en otros, bien lejanos. Ya no podemos seguir ignorando que hay zonas del mundo que están exportando mucha impresión a países como el nuestro. Y en unas condiciones que hacen muy complicado competir.

A nivel cualitativo, acerca de cómo se hacen las cosas, parece claro que los flujos digitales previos a la impresión, desde la propia creación, se van a configurar como algo fiable, accesible desde cualquier sistema y desde cualquier lugar del mundo, manejable sin tantas trabas como hasta ahora y tanto más barato para el cliente cuanto más se implique. Una vez aprobada la obra, la impresión se va a dirigir hacia tecnologías diferentes, en países y localizaciones diferentes, y con la casi total seguridad de que controlamos el resultado. Imprimir en digital, offset de hoja o bobina, o huecograbado, va a depender de lo de siempre: calidad, coste y plazos. Y ese es el gran desafío: un buen equilibrio entre las tres.

¿Y a nivel cuantitativo?

A nivel cuantitativo, acerca de cuánto, a qué precio y dónde, sí que me temo que se van a ir concretando cambios que ya llevan tiempo “amenazando”. Aparte de eses capacidades de impresión que se instalan en países mucho más baratos, no hemos de olvidar que las tiradas siguen bajando, que aparece maquinaria que permite pensar en nuevos productos y nuevos mercados, y que la competencia es feroz. Todo eso, junto, puede configurar giros notables en la configuración de las parcelas de mercado, en calidad, plazos y precios, y en las rentabilidades. Muchas de las costumbres que tenemos en este sector pueden verse amenazadas de cambio.

“Estamos inmersos en una rutina dolorosa, y que se repite una y otra vez: siempre que alcanzamos un hito y creemos haber llegado al lugar de descanso, aparece otro, lejano, al que tenemos que llegar si queremos conseguir nuestros objetivos”

Acabe esta frase: La edición de 2008 ha sido la Drupa de... ¿Por qué?

De la consolidación y la desesperanza. Consolidación porque da la sensación de que todo el flujo de información, entre máquinas y partes del proceso, se convierte en algo cuyo control ya es posible, de verdad. Aunque falte algo de tiempo para “hacer los deberes”, a automatización de todo el proceso está ya muy cercana

Y desesperanza porque parece que estamos inmersos en una rutina dolorosa, y que se repite una y otra vez: siempre que alcanzamos un hito y creemos haber llegado al lugar de descanso, aparece otro, lejano, al que tenemos que llegar si queremos conseguir nuestros objetivos. Reflexiones como: “con esa máquina que hace tres cambios en 15 minutos competiría mejor” o preguntas como: “¿Hasta dónde van a bajar las rotativas la tirada mínima y subir su tamaño?” o “¿De verdad que la impresión digital es una alternativa?” o “¿En qué invierto, otra vez, cuando no he amortizado lo anterior. En Transpromo y W2P?” Son un buen exponente de los miedos que, inevitablemente, aparecen después de cada Drupa.

Madrid vuelve a acoger un año más Viscom-Sign. ¿Qué nos encontraremos en esta edición?

Hombre, si consideramos que acabamos de pasar por Drupa, no es de esperar que haya grandes novedades tecnológicas en esta feria, pero sí que es verdad que, poco a poco, se va configurando como un lugar en el que se comparten muchas inquietudes, se trabaja mucho en actividades de formación, divulgación y puesta en común, y, sobre todo, se incluye a las empresas que arrancan el proceso gráfico como algo absolutamente imprescindible para que todos estos cambios lleguen a buen puerto.

Por eso, aparte de la superficie que el evento ocupa y la buena acogida que está teniendo entre empresas y asistentes, yo destacaría la notable cantidad (y calidad) de eventos que se van a realizar; por poner algún ejemplo, los ya clásicos talleres del Cit AGM, las actividades de Aer y Aserluz,, seminarios de Adobe, Aedes, Aerces, ‘Impresión digital sobre textil’ y ‘De la captura a la prueba’, y las conferencias sobre tendencias.

En pocas palabras, un evento más que puede ayudarnos a tener una visión más clara acerca de cómo enfocar tanto cambio.

“A corto/ medio plazo, estoy seguro de que el papel seguirá siendo un elemento importante en nuestras vidas, lo que no quiere decir que no vaya a convivir con otras formas de hacernos llegar información”

Imagínese este mundo, esta sociedad dentro de 50 años. ¿Acabará la tecnología (los ordenadores, Internet o lo que surja) con el formato del libro y el periódico en papel?

La verdad es que, a un plazo tan largo, no me veo capaz de ver nada “consistente”, y menos en cuanto se refiere a los hábitos de consumo de sociedades como esta en la que vivimos. Honestamente, creo que el papel no va a desaparecer como soporte de tantas cosas como lo es hoy. Lo que ya no tengo tan seguro es que no se trate más que de un deseo de una persona que, al contrario de las generaciones más jóvenes, no se ha criado delante de una pantalla.

¿Y a corto/ medio plazo?

Estoy seguro de que el papel seguirá siendo un elemento importante en nuestras vidas, lo que no quiere decir que no vaya a convivir con otras formas de hacernos llegar información o ‘algo para leer’. Si pensamos en el caso que más nos suena, el Kindle, de Amazon, ya sabemos que, a un precio de 275 euros, se agotó, en Internet, nada más salir. En “algo” de un tamaño y peso de un libro de bolsillo caben 200 ejemplares, pudiendo descargarse hasta 90.000 títulos. Este tipo de cosas nos van a afectar, no cabe duda. Pero el consumo de papel sigue creciendo y forma parte de nuestra cultura; esos hábitos no se cambian con facilidad. Si hacemos caso a algunos datos que aparecen en Estados Unidos, veremos que los periódicos de mayor tirada han perdido 1,5 millones de ejemplares, cada día, del 2003 al 2007, pero el número de lectores, desde el 2000, sólo ha bajado un 2,4 y el 49 por ciento de los adultos leen prensa impresa. Dicen que en 2006 se vendieron 10 millones de libros más que en 2005, y que el consumo de papel de oficina creció por encima del 6 por ciento entre el 2000 y el 2007. En fin, hay esperanza.

Lo que ocurre es que 50 años son demasiados años; estamos empezando a tratar de encarar el problema de la falta de madera para tantos usos como queremos emplearla, a corto plazo (me refiero a la necesidad de su uso para fines energéticos); yo no sé si somos capaces de proporcionar tantas cosas como puede necesitar la creciente población de nuestro planeta, a nivel de bienes de primera necesidad, materias primas, energía...en fin, que no me atrevo a pronosticar sobre algo tan lejano y tan incierto.

¿Crisis en las artes gráficas?

Según explica Gómez, las artes gráficas en España viven, desde hace unos años, en una carrera marcada por dos hitos: la inversión permanente, para estar ‘vivos’, y la reducción de márgenes de negocio, que lo ponen cada vez más difícil.

“Esta situación está empeorando, aunque no sé si puede llamarse crisis. Pero hay datos que son públicos: el porcentaje de beneficio de la mayor parte de las empresas, considerados sobre las ventas, son demasiado pobres como para ser optimistas”, afirma.

El Gerente de Procograf apunta unos detalles de base ilustrativos:

- Los precios de venta de la impresión son hoy los mismos (o menores, en muchos casos) que los de hace quince años.

- En estas condiciones, la mayor parte de las empresas se defienden invirtiendo en nuevas instalaciones, lo que nos ha llevado a una sobrecapacidad de maquinaria instalada.

- Y bajan los precios, sin saber, muchas veces, si eso puede hacerse sin poner en riesgo su supervivencia.

- La casi desaparición de las fotomecánicas ha llevado a clientes e impresores a vivir muchas experiencias difíciles, creando problemas de calidad, fiabilidad y costes inesperados.

- A pesar de la base industrial de nuestra actividad, una imprenta es una empresa de servicios; y la presión del cliente se ha vuelto muy difícil de satisfacer.

- La competencia de países como China empieza ya a notarse de forma real; hasta el punto de que ya hay impresores (sí, digo bien, impresores y no editores) subcontratando trabajos allá.

“Si a eso le sumamos que la publicidad ya se sabe que ha bajado en 2008, en prensa y revistas, acortando tiradas y paginación”, explica Gómez, “la situación se vuelve delicada. Y digo delicada en el mejor de los sentidos: nuestra experiencia nos dice que el margen de mejora de resultados de una empresa gráfica es, hoy por hoy, muy amplio, lo que aporta esperanza al futuro”.

Suscríbase a nuestra Newsletter - Ver ejemplo

Contraseña

Marcar todos

Autorizo el envío de newsletters y avisos informativos personalizados de interempresas.net

Autorizo el envío de comunicaciones de terceros vía interempresas.net

He leído y acepto el Aviso Legal y la Política de Protección de Datos

Responsable: Interempresas Media, S.L.U. Finalidades: Suscripción a nuestra(s) newsletter(s). Gestión de cuenta de usuario. Envío de emails relacionados con la misma o relativos a intereses similares o asociados.Conservación: mientras dure la relación con Ud., o mientras sea necesario para llevar a cabo las finalidades especificadasCesión: Los datos pueden cederse a otras empresas del grupo por motivos de gestión interna.Derechos: Acceso, rectificación, oposición, supresión, portabilidad, limitación del tratatamiento y decisiones automatizadas: contacte con nuestro DPD. Si considera que el tratamiento no se ajusta a la normativa vigente, puede presentar reclamación ante la AEPD. Más información: Política de Protección de Datos