Ascensores y Montacargas 84

br ne ea wki sng Mucho es lo que se habla en la actualidad sobre los efectos que tendrá en la industria la irrupción de las llamadas tecnologías disruptivas, como se denomina a aquellas cuya aplicación rompe con lo que existía hasta el momento, provocando un cambio de paradigma en el sector y volviendo obsoletos, los mecanismos anteriores. l Pues bien, al parecer, estamos justo en el borde de uno de esos cambios históricos que propician saltos exponenciales a nivel productivo y, por ende, social. l No lo decimos nosotros: es una constatación evidente de los distintos foros de discusión del sector –sin excepción– en los que conceptos como las smart cities,la urbanización global, el telemantenimiento preventivo, la digitalización o la economía circular conviven con otros ya conocidos compañeros de viaje, como la eficiencia energética, la accesibilidad de una población cada vez más envejecida o la forzosa sostenibilidad de los sistemas de transporte vertical. l Muchos factores que, sin duda van a revolucionar –o evolucionar, a decir de algunos– el sector en un plazo de tiempo mucho menor del que podría suponerse y para el que hay que prepararse. l Y, para empezar, nada mejor que hacerlo de acuerdo a las nuevas normativas. La entrada en vigor de la nueva Directiva 2014/33/EU está siendo no solo un acicate para el sector en términos de seguridad sino también un pingüe negocio para las certificadoras que no dan abasto ante la necesidad de certificar o recertificar todo aquello que los fabricantes tenían en vigor y debajo de la alfombra. l En estas circunstancias, alguna certificadora se ve con dificultades de atender a sus propios clientes, dado el volumen de papeleo que ello genera y, por descontado, con grandes dificultades para atender en estos momentos a todo aquel que todavía no lo sea. l Sí, otra cosa (más) en la que ‘ponerse las pilas’ si no hemos sido lo suficientemente previsores... l Estamos ya tan acostumbrados a los productos hechos en China que seguro que a nadie le extraña que el sector del ascensor sea cliente habitual por esos lares. l Pero, ¿por qué China? Porque el gigante asiático tiene una estructura de costes imbatible, fruto de un control total sobre la materia prima, una estructura laboral a precios de escándalo y sin protección alguna, unos costes de energía de envidia. l Cuando todas la acerías europeas –incluidas las españolas– las están pasando canutas, las de allí, se lo comen todo. No en balde destacan por sus dimensiones y su tecnología lo que, unido a sus bajos costes, hace que un producto salido de una acería española u europea sea, -según nos apuntanhasta un 300% más caro que el mismo producto fabricado allí. l Pero no todo son ventajas. Cuando el producto chino llega a España, si este no da el resultado que de él se espera, ¿a quién se reclama, más allá del importador? l Y esto que podría parecer anecdótico y poco habitual no lo es tanto. De ahí que, por encima del precio, el instalador español y europeo busque -cada vez más- la seguridad y la tranquilidad por encima del precio. l Muchas multinacionales, por no decir todas -¿alguna habrá que todavía no?- , cuentan también con fábricas propias en China. Fábricas que no siempre tienen éxito, al depender como dependen, de un socio local. l Cuando esto sucede, en lugar de un problema se generan dos: el primero es el que te crea tu ex-socio en proceso de separación- divorcio y el segundo, porque este mismo ex socio no deja de continuar fabricando y vendiendo lo que antes se producía conjuntamente, convirtiéndose así en un nuevo y feroz competidor. l Y hablando de competidores... Kone habría realizado a Thyssenkrupp una oferta de fusión de sus negocios de ascensores a finales del pasado año, según informaba recientemente la revista alemana de negocios WirtschaftsWoche. De acuerdo con esa información, la propuesta de la empresa finlandesa fue rechazada... l ...aunque no se descarta que más adelante pueda realizarse una operación que crearía una compañía un 40% más grande que Otis, el líder actual del sector. l Siempre según la revista alemana, cuando Kone sugirió el año pasado la fusión de su negocio de ascensores con la de su rival la propuesta finlandesa podría haber logrado su objetivo, pero la dirección de Thyssenkrupp quería mantener el control de su unidad de negocio a toda costa, por lo que rechazó la oferta de unión de las empresas. l ThyssenKrupp es, tras Otis y Schindler, el tercer actor principal en el negocio de los ascensores y las escaleras mecánicas, mientras que Kone se sitúa inmediatamente detrás. ELAPUNTE La cuarta revolución industrial ya está aquí. Y no porque lo dijera hace algunos años Alemania –al estilo en que unos conocidos grandes almacenes nos anuncian las estaciones–, sino porque la tendencia del mercado es imparable. l Así lo certificaron los muchos y cualificados ponentes protagonistas del Future Industry Congress –organizado por el Centre Tecnològic de Catalunya Eurecat y recientemente clausurado en Barcelona–, del que hablaremos ampliamente en el futuro.

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