TradeSport 134 - Junio 2006

Tobago), Nike esponsoriza a 8, entre las que destacan Brasil, principal favorita al trono mundial, Portugal y Holanda. Pero a pesar de que Nike viste a la gran favorita, adidas parte con cierta ventaja, ya que sus acciones comerciales y publicitarias siempre han estado mucho más inclinadas hacia el fútbol que hacia otros deportes. Aun así, es difícil establecer cual de las dos marcas sacará más partido al Mundial, pero por lo pronto la marca americana se ha ahorrado la espectacular inversión de adidas como patrocinador oficial, aunque es probable que ésta acabe aportando los beneficios esperados por los responsables de la marca de las tres bandas. No en vano, desde adidas se ha afirmado en más de una ocasión que hay que tener en cuenta que los patrocinadores tienen ciertos derechos que permiten rentabilizar la inversión y no ha dudado en prever una facturación, sólo en el segmento futbolístico y a raíz del Mundial, de 1.000 millones de euros, una cifra "histórica" que puede aumentar su cuota del 35% en el mercado mundial del fútbol. Así, con Puma como espectadora de lujo -su espectacular crecimiento en el mundo del lifestyle le da margen para no obsesionarse con el Mundial a pesar de su fuerte presencia- las dos grandes marcas están inmersas, desde hace tiempo, en una lucha cuerpo a cuerpo para sacar el máximo rédito al mundial. Al fin y al cabo, no se trata de quien gana más en términos totales, sino de quien rentabiliza mejor su inversión… Esta "guerra" se vive con la intensidad de una final y en cada partido Nike y adidas se juegan su prestigio. Un duelo Brasil-Argentina es un duelo Nike-adidas, y como más lejos lleguen "sus" selecciones, más beneficios se podrán conseguir. Si la final la juega un equipo adidas y uno Nike, la intensidad en las sedes de una y otra empresa será la misma que habrá en el campo. Y en este Mundial, Nike espera lograr la revancha, después de que Grecia venciera inesperadamente en la Eurocopa y lo hiciera frente a Portugal, uno de los equipos Nike. El patrocinio de un equipo les acerca al mercado nacional del país que patrocinan -y Brasil y Argentina son importantes mercados- pero, además, como más adelante lleguen, más proyección internacional tendrán. Pero ni siquiera un inesperado tropiezo de alguna de las selecciones favoritas, ni el improbable caso de que en la final no haya un equipo de estas marcas, o que -y eso es más probable- sean dos equipos con la misma marca, el problema es relativo, ya que ambas empresas cuentan con jugadores "propios" (la esponsorización de equipos no incluye el calzado) en las principales selecciones, de manera que aunque una gane como marca patrocinadora del equipo, es probable que alguna de sus estrellas pasee por el podium las botas con el logo del rival. Messi y Henry: gana adidas El Mundial es el acontecimiento por excelencia del fútbol. El problema es que se celebra cada cuatro años. Y ni siquiera las Eurocopas, que tienen lugar también cada cuatro años pero que estratégicamente se han programado para que se celebren dos años después de cada Mundial, son suficientes para que las marcas no se metan en batallas para tener, aparte de las mejores selecciones y clubes, a los mejores jugadores. Desde que hace algunos años el fútbol empezó a convertirse en un fenómeno social y en mucho más que un deporte, los jugadores se han convertido en verdaderos iconos sociales y las marcas no han dudado en gastarse barbaridades -lo son para cualquier mortal, aunque ellas insistan que son rentables- en patrocinar a jugadores y que éstos jueguen con sus botas. Así, Nike y adidas, con el permiso de Puma, Umbro, Lotto y Mizuno, cuentan entre sus filas con los mejores jugadores del mundo, y cuando aparece una nueva estrella, o cuando una acaba contrato, hay movimiento para saber cuál de las dos -o del resto- se quedará con el jugador. Y en esta batalla, los últimos golpes los ha dado adidas, tanto por el acuerdo alcanzando con Messi -al que Nike creía tener atado - como, sobre todo, por el acuerdo al que ha llegado con uno de los principales estandartes de Nike, el francés Thierry Henry, que a partir de agosto -después del mundial- será la principal imagen de Reebok. El caso de Messi es curioso: Cuando llegó al primer equipo del Barça -patrocinado por Nike-, la marca americana le puso un contrato sobre la mesa, pero el astro argentino prefirió esperar, y rechazó una tras otra las ofertas de Nike. Mientras tanto, su caché seguía creciendo: líder de la Argentina campeona del mundo sub 20, internacional con la selección absoluta, titular indiscutible en el Barcelona, estrella en eliminatorias trascendentales de la Champions…Y entonces llegó adidas. La marca alemana realizó una maniobra rápida y contundente. Una sola oferta pero irrechazable: un millón de euros al año hasta 2012. El futbolista no lo pensó demasiado, y firmó a finales de enero el contrato que pone el valor de su imagen en consonancia con el de su fútbol. Acto seguido estrenó sus nuevas botas del modelo Predator ante el Zaragoza en la Copa del Rey y los directivos de Nike se revolvieron en sus asientos. Al día siguiente hicieron pública su indignación por considerar que el jugador tenía un vínculo con la compañía estadounidense, por lo que el contrato con adidas era ilegal. Los dirigentes se personaron en los juzgados y presentaron un requerimiento para que Messi dejase de promocionar los productos con las tres bandas ts33 El Mundial hace años que ha dejado de ser una simple competición deportiva para convertirse en un gran negocio, donde las victorias, aparte de en el terreno de juego, se logran en los despachos de las grandes marcas. Marcas y equipos patrocinados adidas Alemania España Francia Argentina Trinidad y Tobago Japón Nike Brasil Holanda Portugal México Croacia Australia Estados Unidos Corea Umbro Inglaterra Suecia Puma Italia Rep. Checa Paraguay Polonia Costa de Marfil Irán Angola Suiza Ghana Togo Túnez Arabia Saudita Lotto Serbia y Montenegro Ucrania Joma Costa Rica Marathon Ecuador

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